27 de marzo de 2012 18:19 hs

Mis tardes con Margueritte no estuvo respaldada por una millonaria campaña publicitaria. Tampoco obtuvo numerosos premios en festivales de cine importantes; de hecho, ni siquiera recibió nominaciones. Sin embargo, la película francesa protagonizada por Gérard Depardieu contó con una herramienta de difusión mucho más valiosa a nivel local: el boca a boca.

“La gente que la fue a ver la recomienda con tanto entusiasmo que se genera un efecto dominó”, explicó Daniel Carratú, programista de la distribuidora de cine Enec.

Así, la película estrenada solo en Cines Hoyts Alfabeta ha logrado permanecer en la cartelera uruguaya de forma ininterrumpida desde el 18 de noviembre pasado.

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“No recuerdo una película que haya estado tanto tiempo en cartel”, dijo Álvaro Vargas, encargado del Alfabeta. A Carratú, quien trabaja en el rubro desde la década de 1980 le sucedió lo mismo.

Es que las 19 semanas en proyección que lleva Mis tardes con Margueritte son una cifra excepcional no ya para una producción independiente europea, sino para el cine local en general.

Depardieu y el encanto
La película de Jean Becker cuenta la historia de la amistad entre un hombre analfabeto, ingenuo y bonachón (Depardieu), y una anciana dulce y culta (Gisèle Casadesus), que se conocen en el banco de una plaza.

Para Carratú, uno de los motivos del éxito de este filme es la “conmovedora historia” y sus “encantadores personajes”.

“La gente sale maravillada, despierta una dulzura muy especial en el público, algo que no veía desde La reina, pero esa es una película muy diferente”, dijo Vargas refiriéndose al filme de 2006 por el que Helen Mirren ganó su único Oscar a Mejor Actriz.

En particular, Vargas destacó que Depardieu es “un actor que le gana a los uruguayos”, algo que también sucede con Woody Allen, agregó.

A los motivos vinculados a la película en sí, Carratú le sumó las características particulares del cine Alfabeta. “Mis tardes con Margueritte no es un blockbuster, un Harry Potter, un Hombre Araña. Por eso ayuda que la sala apoye y sepa esperar a que surja el boca a boca sin la premura de los estrenos”, sostuvo.

Además, agregó el programista de Enec, Alfabeta tiene una tradición de público adulto que es fiel al cine europeo.

Según Vargas, el promedio de edad de la sala es de entre 60 y 70 años, independientemente de la película.

En carrera
En este momento, las películas que le siguen a Mis tardes con Margueritte en cantidad de tiempo en la cartelera uruguaya son Historias cruzadas y La dama de hierro, que llevan doce y ocho semanas respectivamente, con estrellas cinematográficas y premios Oscar mediante.

De todos modos, aclaró Carratú, esta película no debería compararse con otras que fueron estrenadas en varias salas a la vez y que, por ende, pueden haber recibido la misma cantidad de público o más en menos tiempo.

Mis tardes con Margueritte se puede comparar con la francesa El encanto del erizo (2009), que también se estrenó con una única copia en Alfabeta y fue muy bien recibida por el público. No llegó a las diez semanas en cartelera.

El melodrama de Depardieu, además, lleva 12 mil espectadores. Según Carratú, para una película de estas características, 5 mil personas ya hubiera sido importante.

Por si esto fuera poco, hace más de un mes que la película está en los videoclubes y, aun así, la ocupación en la actual función diaria en el Alfabeta no baja de la mitad de las localidades de su sala.

Según Vargas, a menos que surjan en estos días tres o cuatro estrenos renombrados que obliguen a bajar de cartel a Mis tardes con Margueritte, “la película tiene como para una o dos semanas más en cartel”.

Ya sea para dejarse llevar por su encanto o para formar parte de un extraño fenómeno de taquilla, todavía hay tiempo para darle una oportunidad a Margueritte.

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