Pocos jugadores de la Liga española son capaces de desquiciar al equipo rival como el uruguayo Darío Silva, uno de los delanteros que más temen las defensas rivales por su brega constante, su habilidad para forzar faltas y su facilidad anotadora.
Es una verdadera pesadilla y, lo que es peor, nunca se rinde. "Yo doy y recibo", dijo en febrero de 2001 después de perder una muela a causa de un codazo del portero del Real Madrid Iker Casillas.
La expulsión supone que Silva no podrá celebrar el próximo domingo su 31 cumpleaños en casa del Málaga, del que fue su "buque" insignia durante las últimas cuatro temporadas.
"Ha sido un malentendido, porque el linier seguramente lo ha interpretado de otra manera, ya que yo me auto-insulté, pese a lo cual le he pedido disculpas", dijo Darío Silva, que con cuatro goles es el máximo anotador del Sevilla.
Pero también es conocido por sus constantes discusiones con los rivales y árbitros, lo que le ha costado varias expulsiones y muchas amonestaciones a lo largo de su carrera, desarrollada en los equipos uruguayos Defensor Sporting y Peñarol, el italiano Cagliari y en el Español, Málaga y Sevilla.
La más grave se produjo en febrero de 2001 cuando tildó al futbolista del Real Madrid José María Gutiérrez, "Guti", de "nena" después de que éste se había quejado de una dura entrada del delantero uruguayo.
La diplomacia no casa con su personalidad, como demostró en su primerarueda de prensa como nuevo jugador del Sevilla, el pasado cuatro de julio.
El enfado de los seguidores del Betis fue mayúsculo y su presidente, Manuel Ruiz de Lopera, que tampoco se muerde la lengua, dijo que su equipo nunca se había interesado por sus servicios porque "no ficha a viejos".
"Yo no me bajo los pantalones con la Asociación porque al final nos toman el pelo", afirma.
(EFE)