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11 de octubre 2020 - 5:00hs

Todo pasa por algo”, suele decirse como justificación a alguna situación muy negativa o a esas que encadenada -aparentemente sin sentido-, terminan dando como resultado algo sumamente positivo e inesperado. Es el caso de Esteban Echevarría, quien a través de una oportunidad laboral producto de una competencia gastronómica terminó en el camino de las acciones, los mercados, las operaciones bursátiles y su verdadera pasión: el trading.

“Yo era chef, estudié en el Instituto Turístico Hotelero del Uruguay (ITHU). En 2008, mientras cursaba mi primer año, gané la medalla de oro en un torneo de cocina. Uno de los premios era un trabajo en Estados Unidos y en 2009, con solo 18 años, me fui a Nueva Orleans a trabajar como cocinero”, cuenta Esteban Echevarría, para quien ese viaje implicó un cambio de carrera y de vida al descubrir el trading (o especulación bursátil, el intercambio de instrumentos financieros entre inversores con el objetivo de maximizar su beneficio, según explica economipedia.com).

¿Cuándo y cómo incursionó en el mundo del trading?

En 2009 no conocía nada de finanzas personales ni de bolsas ni de trading ni de nada por el estilo. En Estados Unidos trabajaba 14 horas por día de lunes a domingo, en dos restaurantes: uno era el trabajo que gané como premio y el otro era uno más chico del mismo dueño. Vivía para la cocina. En ese otro restaurante conocí a un lavandín que estaba haciendo trading a través del celular en páginas web (en aquel momento no existían las apps). Me mostraba cómo ganaba dólares y yo le decía “ojo con eso, es un casino, una estafa”. Pero ahí conocí el trading, las inversiones y fue casi amor a primera vista.

Mientras trabajaba en la cocina fui metiéndome en esto de las finanzas personales, la inversión y comencé a desarrollar una especie de gestión personal del patrimonio. Al principio me fue mal: hay que tener mucho cuidado con las estafas al mandar dinero por internet. De a poco me fui formando, terminé en una academia en Estados Unidos especializada en trading y me fui a Dallas (Texas), donde conocí a Darrell Martin, mi primer mentor, un trader de bolsa, un operador como el de las películas de esos que gritan “compro, vendo”. Me formé con él y terminé siendo líder de su sala de trading latina

¿Cuánto tiempo pasó entre que empezó a experimentar con trading y que terminó como referente de Latinoamérica?

Seis meses nada más. En ese tiempo todavía no era trader, recién en 2012 pasé a vivir y a dedicarme a esto full time. Después de volver a Uruguay estuve yendo a Estados Unidos a entrenarme y capacitarme, y en el ínterin trabajé en Uruguay para Unilever, como encargado del sector Gastronómico de la compañía.

¿Cuál fue su peor fracaso?      

La martingala es un proceso matemático por el cual, cuando uno pierde en algo —ya sea en una inversión o en una apuesta— en la siguiente vuelta duplica la inversión, con el objetivo de que cuando gane, supere todo lo que perdió. Ese proceso que suena muy sencillo fue lo que a mí me hizo detonar la cuenta y perder todo mi capital: más de US$ 20 mil que tenía ahorrados producto de mi trabajo como chef en Estados Unidos. Fue muy frustrante, estuve seis meses alejado del trading y lo peor fue tener que empezar de vuelta de cero.

Ahora cuando miro hacía atrás, agradezco que me haya pasado eso porque me sirvió, pero en el momento uno no lo ve. Estuve mal pila de tiempo, me sentía frustrado. Sabía hacer las cosas bien en la parte técnica pero fallaba en la gestión del riesgo y en lo emocional. Ahí entendí que tenía que mejorar en la gestión y en las expectativas. Te entra la codicia cuando estás operando en los mercados y quería ganar miles de dólares en un día y eso no es viable, eso implica asumir riesgos que uno no puede bancar y terminás perdiendo todo.

¿Cómo trabajó lo emocional cuando retomó la actividad?

Uno de mis mentores de Estados Unidos me recomendó que empezara a gestionar mejor mis emociones, por ejemplo, a través de meditación, control de estrés, manejo de ansiedad y miedos. Así que fui a la organización El Arte de Vivir. Me di cuenta de que fracasaba porque me faltaba inteligencia emocional. Empecé a meditar, a operar con tranquilidad, relajado, con expectativas realistas.

Camilo Dos Santos

Se toma el trading como algo para hacerse millonario, producto también de algunas películas como El lobo de Wall Street o la serie Billions, que te hacen pensar que esto es fácil y que cualquiera deposita dinero en una cuenta, se pone a operar y de la noche a la mañana está ganando un montón de plata y no es así. Hay que pasar por todo un proceso, hay que aprender, hay que formarse y aún así, igual tenés que practicar un montón.

¿En qué momento decidió empezar a enseñar trading?

En 2014 abrí un canal de YouTube donde enseñaba de forma gratuita, porque a mí me servía explicar lo que estaba haciendo. Nunca pensé que podía ser un negocio. Empecé a tener más gente, el canal seguía creciendo y dije: “voy a monetizar esto”. Así empecé con la academia MVD Trading Academy. Venía enseñando desde el 2014, pero el primer curso pago de trading fue en 2017.

¿Cuál fue su mejor inversión?

Han sido varias porque, por suerte. Han sido más las victorias que las derrotas, aunque uno siempre se acuerda más de las derrotas. Hace algunos años hice mucho dinero con la caída del franco suizo, especulando a la inversa. También con la subida de Tesla y de Amazon, por haberlas captado bien al principio. Pero mi mayor gratificación no viene por el lado de la economía o de las inversiones. Si bien me ha ido muy bien, lo material es circunstancial. Lo que más me llevo de esto es la gente, ver la felicidad de un alumno y sentir que cambiaste aunque sea un pedacito de la vida de esa persona.

Para cualquiera
Explica Esteban Echevarría que cualquiera puede estudiar trading, no se necesita ninguna habilidad previa, solo gusto por la posibilidad de invertir los ahorros y querer un ingreso extra. Quienes se acercan a su academia poseen un perfil muy heterogéneo, desde jóvenes a quienes los atrajo el mundo de la bolsa de valores porque lo vieron en alguna serie o película, hasta jerarcas de empresas estatales. “El 80% del público es masculino, es el que más se interesa en invertir, en el riesgo, pero estamos tratando de acercarnos a las mujeres, hay un nicho ahí”, señala el trader.
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