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De crímenes, detectives y policiales: el auge uruguayo de un género bastardo

El noir tiene casi un siglo de existencia, pero en Uruguay volvió a surgir gracias a autores comprometidos, sellos especializados y eventos anuales

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14 de julio de 2018 a las 05:15

Tres actos. Tres actores.

El primero.

Mercedes Rosende ya lleva algún tiempo publicando libros. Su violencia, la violencia que le importa y le interesa, es la que se ejerce desde y contra la mujer. Es su área de investigación. Un día, alguien se lo dice: "Tus novelas tienen cosas del género negro". Rosende piensa. Concuerda. No le desagrada y se siente a gusto. Continúa en esa línea; pule un estilo. Y se consagra en él.

El segundo.

Rodolfo Santullo está craneando su primera novela. En su cabeza, todo se estructura bajo los elementos de la novela negra y es lógico, piensa. Es algo que lee con avidez y recurrencia. Y lo que leemos estructura, en buena medida, lo que escribimos. Vuelca sus ideas en un tomo rotulado con el título Sobres papel manila y, en los intersticios de la industria editorial uruguaya, se inaugura con ella un sello independiente especializado en el género.

El tercero.

Hugo Burel ya es Hugo Burel. En la mochila pesan desde hace años El corredor nocturno y El delirio salvaje, dos novelas iluminadas por los destellos neblinosos del noir. Pero aparece el personaje de Gabriel Keller, un asesino montevideano en un Montevideo más cercano a París que a la capital uruguaya y la primera trilogía oriental abiertamente negra se publica con la firma del veterano escritor.

Ellos tres, en escenas distanciadas por tiempos y espacios diferentes, son iguales. Comparten la esencia de ser autores que encontraron en las distintas manifestaciones de un género usualmente bastardeado por barato, comercial o popular un lugar donde plasmar las historias que les importan.
En otra época hubiese sido más complicado. Por mucho tiempo, la industria editorial uruguaya miró con recelo a este tipo de publicaciones. El prejuicio estaba en autores y editores por igual. Aun así, había nombres que resaltaban, entre ellos Hugo Fontana, Henry Trujillo y el propio Burel.

Hoy el panorama es diferente. El género negro –la novela policial, para los menos versados en términos literarios– explotó en los autores y fue adoptado con entusiasmo por los lectores uruguayos. Con el surgimiento de sellos editoriales dedicados por entero a estas historias –Cosecha Roja de Estuario Editora– y con varios autores contemporáneos apostando sus letras a asesinatos, detectives y escenarios del estilo –Rosende, Renzo Rossello, Santullo, Gonzalo Cammarota, entre otros– el género despegó.

Que justamente julio haya sido nombrado por una librería local como el mes del género, y que desde hace cinco años se celebre a fin de mes una serie de actividades enmarcadas en el encuentro anual Semana Negra (ver Actividades), son otros dos síntomas que en Uruguay hoy se respira el noir.

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Hugo Fontana en una foto del libro Narrativa nativa, de editorial Estuario

Hugo Fontana en una foto del libro Narrativa nativa, de editorial Estuario


Barato y popular

La novela negra es hija de la crisis, de sociedades hundidas en el fondo del tarro. Surgió en las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos, cuando la depresión golpeaba a la población y los lectores elegían extraviar su mente saturada de problemas económicos en novelitas de detectives que se vendían a precio accesible. Dentro de las llamadas publicaciones pulp –una serie de revistas de baja calidad y precio mínimo e ilustraciones–, el género negro de detectives despuntó.

La más significativa de aquellas publicaciones fue Black Mask, una revista en la que se podían encontrar historias cortas del llamado Hard Boiled, generalmente asociadas a un hecho criminal, herederas del género detectivesco inglés y que estaban escritas con un lenguaje muy sencillo, varios golpes de efecto y suspenso permanente. Allí, firmando en páginas de pulpa de celulosa –de ahí el término pulp–, aparecen las primeras publicaciones de Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Ray Bradbury y otros pilares del género y la literatura norteamericana del siglo XX. Paralelamente, en Francia, el género también crecía gracias al impulso de editoriales que impulsaban este tipo de publicaciones bajo el término noir.

Black Mask

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Del tiempo en que las páginas del pulp terminaban empapelando las depresivas urbes norteamericanas hasta el auge actual en el mundo entero hay un trecho grande; hay cambios en los elementos que identifican al género y hay expansión. En Uruguay la tradición del género negro no es nueva, aunque por diferentes circunstancias el género no estuvo demasiado difundido hasta hace muy pocos años.

Eso queda demostrado en una anécdota que recuerda Renzo Rossello, periodista y autor de las novelas Trampas para ángeles de barro y El combatiente, dos títulos que forman parte de Cosecha Roja. "En 1989 mandé una novelita (Valores y dublés) para el premio Biblioteca de Marcha, que quedó seleccionada. Fijate el desconocimiento que había que la mención especificaba la originalidad de una historia que mezclaba elementos del policial con lo histórico, algo nada novedoso".

En la época en la que Rossello envió su novela, ya había autores puliendo el género en el país. Fontana y Trujillo, por ejemplo. Pero el prejuicio contra el noir abundaba. "Era una literatura bastarda, un género que nació popular. Y creo que lo sigue siendo y me gusta que sea así. Me gusta que sean novelitas que puedas leer en el ómnibus. Ese es su secreto, captan tu atención y te llevan a ciertos lugares con mucha fuerza e intensidad con sus propias reglas".

"Estar ha estado siempre", dice Rodolfo Santullo, un nombre que surge de la boca de cada autor al que se le pide que mencione a los contemporáneos que están trabajando en el género con relevancia. Santullo publicó, hasta el momento, cinco novelas en la colección Cosecha Roja. "Hugo Fontana tiene varias novelas desde hace años, Henry Trujillo también. Y ni que hablar de que las novelas internacionales son de las más consumidas a nivel local. El asunto es que me parece que ha habido un asimilamiento o una nueva expectación. Hoy se acepta el género sin conflictos. Todo el mundo tiene claro que existe, que está y nadie se lo cuestiona más", explica.

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Rodolfo Santullo en una foto del libro Narrativa nativa, de editorial Estuario

Rodolfo Santullo en una foto del libro Narrativa nativa, de editorial Estuario

Para los involucrados en el género, la creación del sello Cosecha Roja fue fundamental en su desarrollo. Si bien el resto de las editoriales publicaban este tipo de historias con asiduidad –de hecho hay autores destacados como Burel que nunca publicaron en el sello–, fue un punto de partida importante para la consolidación. Como dice Santullo, "ahora existe una colección que tiene 23 títulos exclusivamente de novela negra uruguaya, ni más ni menos".

Cosecha Roja nació a impulso de Marcela Saborido, editora de Estuario/Hum que vio cómo un montón de historias valiosas del género no encontraban su lugar de publicación. Y fue así, a impulso propio, que en 2010 se creó la colección. "Se logró poner a disposición un destino para todas esas historias. También se logró que la gente no tuviera tanto prejuicio en decir que tiene una novela policial, que quiere publicar una. Ahora llegan novelas que, tal vez, antes quedaban guardadas", explica Saborido.

Para Rosende, Cosecha Roja también fue esencial. Fue allí que publicó uno de sus títulos más destacados y que, ahora, fue editado en alemán: El miserere de los cocodrilos. "El género no se hubiera desarrollado igual sin Cosecha Roja", asegura.

Montevideo ciudad negra

Gabriel Keller, en la pluma de Burel, recorre las calles del Parque Rodó pensando en matar. Él es el personaje de una trilogía que publicó su último tomo, Noches de Bonanza, hace menos de dos semanas. "Montevideo es una ciudad ideal para la novela negra. De hecho, es el título del primer tomo de Keller: Montevideo Noir. En Uruguay, además, sucede que la novela negra se escribe todos los días desde el informativo, porque prendés la televisión y tenés una serie crímenes y delitos detallados, episodios de corrupción, ajustes de cuentas, mafiosos esperando extradición. Hay un mundo real que está muy vinculado al género", dice Burel.

Con él concuerda Julián Ubiría, director literario de Penguin Random House, que establece que todos los autores que circulan por esta zona de la narrativa enmarcan a sus personajes en contextos geográficos y sociales que conocen. "Es por eso que las novelas de Henning Mankell pintan también la identidad sueca, Andrea Camilleri la de Italia, Pierre Lemaitre la de Francia, y así. En ese sentido, creo que la trilogía de Keller viene a cumplir también la función de introducir una perspectiva montevideana de la novela negra, y eso me parece un aporte fundamental".

Trilogía de Hugo Burel

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A pesar de que los diferentes títulos del género parten de contextos similares, Burel asegura que el noir es mucho más que crímenes, violencia e historias entretenidas instaladas en el país de origen. "Hay filosofía, hay una visión existencial de la vida, hay contenido que va más allá de la forma. El prejuicio ya no tiene sentido. La literatura ya no se puede medir como alta literatura o popular; está vinculada a lo que la gente quiere leer y la necesidad que tiene de hacerlo".

Escritor con más de 20 libros publicados, Burel asegura que la industria editorial mundial vive un sacudón con la novela negra. Rossello, que en julio presentará una nueva saga negra cuyo primer tomo se titula El simple arte de caer, concuerda y defiende al género como "el gran fenómeno editorial del momento".

Despojado de prejuicios en sus autores y también en lectores y editores, el género negro está instalado con fuerza en el país. Y lo logró mutando su estilo de acuerdo a las necesidades de cada autor, sí, pero sin traicionar principios que vienen del siglo XX. La novela negra sigue siendo la "novelita" para leer en el ómnibus de camino al trabajo, pero ahora también tiene un lugar de destaque en las librerías. Un lugar que conquistó con justicia.

El noir en el audiovisual

El auge de este género no pasa exclusivamente por la literatura. Las dos series ganadoras de SeriesUy –convocatoria pública para la creación de series nacionales– se enmarcan en este género. Tanto Todos detrás de Momo, que se estrena en setiembre, como Gris, que se emitirá en 2019, presentan historias policiales y detectivescas situadas en Montevideo.


En el cine también hay una tendencia –menos marcada, es cierto– de ir por el género. En 2018 se estrenó La noche que no se repite, una película basada en un libro de Pedro Peña –autor de Cosecha Roja– que presentaba ciertos elementos del género.

Autores y referentes

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Henry Trujillo en una foto del libro Narrativa nativa, de editorial Estuario

Henry Trujillo en una foto del libro Narrativa nativa, de editorial Estuario

Mercedes Rosende

"Tres buitres de Henry Trujillo. Cuando lo leí me di cuenta de que en Uruguay estaba pasando algo groso con el género. También 1280 almas, de Jim Thompson".

Hugo Burel

"El largo adiós de Raymond Chandler. De los nacionales, Milton Fornaro, y la última novela de Gonzalo Cammarota, Redención, me pareció muy buena"

Rodolfo Santullo

"Me quedo con Dashiell Hammett. Si puedo elegir dos, sumo a Jim Thompson. De acá, lo que hizo Trujillo en los 90 me encanta. También Rosende, Pedro Peña y Rossello".

Renzo Rossello

"No dejo de aprender nunca de Georges Simenon. Para mí es uno de los más grandes autores del siglo XX. Después Chandler, Jim Thompson. Y algunos contemporáneos, como James Elroy y Lee Child".

Actividades de la Semana Negra

Charlas. Jueves 19 - Centro Cultural de España. 18.00. Charla a quemarropa con Hugo Burel: un diálogo con Alicia Escardó. Actividad organizada junto con Bookshop en el marco de "Julio, mes de la novela negra"

Cine. Proyecciones de películas noir en Cinemateca. Sábado 21: 17.45 El enigma del collar; 19.30 La mujer del cuadro; 21.15 Los asesinos. Domingo 22: 17.30 Gilda; 19.30 Huracán de pasiones; 21.15 Mercado de ladrones. Lunes 23: 17.30 Mientras la ciudad duerme; 19.30 Pánico en las calles; 21.15 La jungla de cemento. Martes 24: 17.40 La ley del hampa; 19.30 Adiós, Muñeca; 21.15 Secreto oculto del mar.

Talleres y debates. Espacio de Arte Contemporáneo. Jueves 26: de 16 a 18 - Taller de literatura policial El delito del crimen con Hugo Fontana. Viernes 27: hora 20 - Luz, cámara, acción: Cine noir, con Guillermo Zapiola y Christian Font. Sábado 28: a las 16 - Las sagas en el género negro, con Renzo Rossello y Fernán Cisneros.

Por más información se puede ingresar a www.semananegra.uy

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