Conseguir que un médico uruguayo viaje al Congo a trabajar en la misión de paz Monusco en la que Uruguay participa con un batallón de 700 hombres resulta una tarea compleja para las Fuerzas Armadas. Para tentar a los profesionales a que residan al menos nueve meses en África y abandonen sus trabajos en Uruguay, se debió aumentar el salario y ahora perciben por mes en el entorno de US$ 4.000.
“Tenemos dificultad para desplegarlos en el área de misión porque la remuneración no está acorde a lo que gana un médico en Uruguay”, dijo el coronel Gustavo Sosa a cargo el batallón uruguayo en Congo. Si al dinero y al cambio de dólar se suma el que en Uruguay se incrementó en los últimos años la demanda de profesionales de la salud, el panorama se torna más complicado. De hecho, cuando las Fuerzas Armadas abrieron el llamado de médicos que se quisieran postular a participar en una misión de paz no hubo nadie que se anotara.
Según explicó Sosa, después de varios intentos el Ejército logró completar los nueve cargos de médicos que requiere el batallón desplegado en suelo africano. Actualmente hay un médico en cada base uruguaya –Kindu, Kisangani y Kimua– y una “reserva” de profesionales en la central en Goma. Cada vez que se realiza un nuevo despliegue, los militares deben ir acompañados de un médico.
Los profesionales que han ingresado son médicos jóvenes, que en algunos casos no tienen formación militar y deben incorporarse a una estructura y forma de trabajo desconocida. Quienes más han accedido a viajar a Congo y a Haití a formar parte de las misiones han sido los médicos uruguayos que estudiaron Medicina en Cuba. Según el Ejército, estos médicos vienen con una formación diferente a la que reciben los estudiantes en la Facultad de Medicina en Uruguay, más enfocada en la tarea humanitaria.
Tal es el caso del doctor Darío Rostan, de 28 años. Él estudió durante seis años medicina en Cuba, se recibió en julio de 2011 como médico general y en noviembre resolvió unirse al Ejército para viajar al Congo. “Algunos compañeros me habían dicho que se precisaba médicos y me gustó la idea de tener esta experiencia”, contó Rostan a El Observador. En Uruguay no llegó a ejercer como médico.
Rostan llegó el martes al Congo, e inmediatamente fue trasladado a la base uruguaya en Kimua, a 80 kilómetros de la base de Goma. Este miércoles, en cuanto pisó la base en el medio de la selva, una decena de pacientes lo esperaban para ser asistidos. Su primer paciente fue un bebé con infección de garganta, y el segundo, un adolescente baleado en la pierna. Para este médico joven la paga por los próximos 10 meses de trabajo le permitirá hacerse de ahorros, y eventualmente destinarlos a hacer la especialidad de neurocirugía en el exterior.