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De Seregni a Miranda: las elecciones internas del Frente Amplio

Historia de las internas partidarias en Uruguay (III)

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25 de junio de 2019 a las 05:02

Casi todos los partidos y sectores políticos uruguayos realizan algún tipo de elección propia, a padrón abierto o solo entre afiliados, además de las “primarias” obligadas por la Constitución desde la reforma de diciembre de 1996. 

Así, por ejemplo, el Partido Nacional organiza elecciones de jóvenes a padrón abierto, a los que sólo se exige su registro al momento de votar. En las del 2 de setiembre de 2017, las terceras de ese tipo, votaron 68.197 jóvenes nacionalistas de entre 14 y 29 años. De esos comicios surgieron un Congreso Nacional de 300 miembros y 19 Congresos Departamentales, además de una Comisión Nacional, u órgano ejecutivo, que cuenta con dos representantes en el Directorio del Partido.

Algunos partidos de la izquierda eligen autoridades, de manera indirecta, a partir del voto de sus adherentes. Así, los delegados del Congreso del Partido Comunista, que representan a los afiliados, designan periódicamente un Comité Central, que a su vez elige un comité ejecutivo y un secretario general. 

También los afiliados al Partido Socialista eligen periódicamente un Comité Central, que opta por un secretario general. Desde hace muchos años la interna de los socialistas se divide en dos mitades casi exactas entre “renovadores”, de tendencias más liberales o social-demócratas, y “ortodoxos”, más influidos por la antigua definición marxista y leninista.

El triunfo de los “ortodoxos” en marzo de este año entre unos 2.600 afiliados significó el desplazamiento de la Secretaría General de la senadora Mónica Xavier y el ascenso del diputado Gonzalo Civila.

Las elecciones de 1997

La coalición de partidos y sectores de izquierdas de Uruguay, fundada en 1971, formaliza sus candidatos (que al principio fueron únicos) en su Congreso, que concede amplia relevancia a los delegados de comités de base. En consecuencia, el peso de los sectores más votados en las elecciones nacionales se diluye, en beneficio de los más militantes, como el Partido Comunista, aunque los comités de base ya son más una ficción litúrgica que realidad. (El PCU sólo fue mayoría relativa en el Frente Amplio en las elecciones nacionales de 1989).

Por primera vez en su historia, el 28 de setiembre de 1997 la coalición eligió por el voto directo de sus afiliados un nuevo Plenario Nacional de 144 miembros, además de su Mesa Ejecutiva.

Esa fue la forma que halló Tabaré Vázquez, nuevo presidente de la coalición desde diciembre de 1996, tras la renuncia de Líber Seregni en febrero, de neutralizar la mayoría relativa que había obtenido Danilo Astori en las elecciones nacionales de 1994. Asamblea Uruguay, el sector encabezado por Astori, suele ser más popular entre los votantes comunes, más numerosos, que entre los afiliados al Frente Amplio.

En las internas de 1997 sufragaron 143.575 personas, y el Partido Socialista logró una mayoría relativa, con algo más del 30% de los sufragios, lo que fue interpretado como un respaldo a la conducción política de Tabaré Vázquez. Éste sin embargo renunció a la Presidencia del Frente Amplio al día siguiente, 29 de setiembre, debido a serios desalineamientos internos en torno a la Intendencia de Montevideo, cuyo titular era Mariano Arana. 

Jorge Zabalza, edil del MPP, entonces un pequeño sector radical, había frustrado la concesión a una empresa privada del ruinoso Hotel Casino Carrasco, al votar en contra del proyecto en la Junta Departamental de Montevideo. 

Vázquez reasumió la Presidencia del Frente Amplio en noviembre de 1998, tras reafirmar su liderazgo.

Después de Seregni y Vázquez, no fue nada fácil para la coalición de izquierdas introducir nuevos presidentes, aunque sólo fuese una formalidad. En 2004 el cargo fue concedido a Jorge Brovetto, ex rector de la Universidad de la República y hombre sin liderazgo ni peso político propio. Mantuvo la Presidencia hasta 2012 debido a la falta de acuerdo para sustituirlo.

Las internas obligatorias

En 1998 los órganos de conducción del Frente aceptaron a regañadientes que su candidato presidencial fuera resuelto en elecciones internas, simultáneas con los otros partidos, como obligaba la reforma constitucional de 1996, y no por el Congreso. 

El 25 de abril de 1999 Tabaré Vázquez se impuso holgadamente al desafiante Danilo Astori (82,4% a 17,6%) y concurrió a las elecciones nacionales de octubre de 1999 como candidato del Encuentro Progresista-Frente Amplio. (Entonces la coalición reunió el 40,3% de los votos válidos y se convirtió en la principal fuerza política uruguaya, dando vuelta una historia de más de siglo y medio, aunque un mes después Vázquez fue derrotado en balotaje por el colorado Jorge Batlle. El PS obtuvo una mayoría relativa dentro del Frente Amplio). 

La irrupción de Mujica

A caballo de la gran popularidad de José Mujica, quien asumió como senador en 2000, el MPP (Movimiento de Participación Popular) suavizó sus aristas ideológicas y se convirtió en la primera fuerza del Frente Amplio en las elecciones internas de mayo de 2002. Obtuvo el 28,7% de los sufragios, seguido por el Partido Socialista con el 26,5%. 

Y en las elecciones nacionales de octubre de 2004, cuando Vázquez ganó la Presidencia en primera vuelta, el MPP se transformó en la primera fuerza electoral del Frente Amplio con 327.947 sufragios, el 29,3% del total de la coalición. (En octubre de 2005, ya con el Frente en el gobierno, Zabalza y otros viejos tupamaros, reducidos a una minoría insignificante, cuestionaron duramente a José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro, principales artífices del giro democrático, por negar “aquella lucha” revolucionaria).

En las internas frenteamplistas de 2006, en las que votaron 222.795 adherentes, el MPP amplió su supremacía al recoger el 33,3% de los sufragios, seguido muy de lejos por Asamblea Uruguay (14,2%), los socialistas (13,8%) y comunistas (10%). 

El entonces presidente de la República, José Mujica, y el MPP, aliados al PCU, fueron decisivos para imponer la candidatura de la comunista Ana Olivera a la Intendencia de Montevideo en 2010, en desmedro del socialista Daniel Martínez. Mujica devolvió así a los comunistas el respaldo que le dieron en 2009, en su competencia contra Astori.

Martínez tuvo su revancha en las elecciones municipales de mayo de 2015, cuando, contra los pronósticos iniciales, derrotó con mucha holgura a Lucía Topolansky, esposa de Mujica, y asumió como intendente de Montevideo.

Mónica Xavier y Javier Miranda

Desde la creación del Frente Amplio en 1971, su presidente fue elegido por el Plenario Nacional, y, años más tarde, por el Congreso.

El general Líber Seregni fue su primer presidente. Y cuando fue puesto en prisión (1973-1974 y 1976-1984), durante la dictadura, lo sustituyó clandestinamente el médico Juan José Crottogini, quien había sido su candidato a la Vicepresidencia de la República en las elecciones de 1971. 

Seregni reasumió la Presidencia de la coalición de 1984 hasta su renuncia en un acto público, el 5 de febrero de 1996. Lo sucedieron Vázquez y Brovetto. Y a partir de 2012 los presidentes comenzaron a ser elegidos en comicios independientes, en un intento de estimular a los militantes.

En las internas del Frente Amplio de mayo de 2012 votaron solo 170.770 adherentes (52.025 menos que cuatro años antes), pese a que compitieron cuatro candidatos a presidirlo: Mónica Xavier (PS), Ernesto Agazzi (MPP), Enrique Rubio (Vertiente) y Juan Castillo (PCU). El MPP obtuvo una levísima mayoría en votos, aunque las alianzas dieron la Presidencia a Mónica Xavier (43,1% de los sufragios), quien superó con holgura a Ernesto Agazzi (23%).

El Partido Comunista y sus aliados lograron la mayoría relativa en el Plenario Nacional (37 en 170 miembros) debido a su peso entre los representantes elegidos por las “bases”, en unos comités ya vacíos. Le siguieron el Partido Socialista y sus aliados (28 delegados) y el MPP (26). 

En las elecciones frenteamplistas del 24 de julio de 2016 votaron 94.183 afiliados: una caída de 76.587 respecto a 2012. El proceso de “tradicionalización” del Frente Amplio, tras más de una década en el gobierno, enfrió sus vínculos con sus sostenedores históricos: los jóvenes, y la clase media urbana y universitaria.

Asamblea Uruguay, sector del ministro de Economía, Danilo Astori, y el Partido Socialista, perdieron delegados en el Plenario Nacional, en tanto se reforzaron el MPP y los comunistas. Pese a ello, Javier Miranda fue electo presidente tras sacarle una diferencia de 5.160 votos a Alejandro Sánchez, candidato del MPP.

Próxima y última nota: Las elecciones internas obligatorias entre 1999 y 2014

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