Opinión > EDITORIAL

Debilitante rodeo del TLC con Chile

La tranca fue superada pero queda la triste evidencia de un gobierno trabado por su propia fuerza política

Tiempo de lectura: -'

26 de junio de 2018 a las 05:00

Tras un innecesario rodeo partidario de cerca de dos años que debilitó al gobierno, quedó expedito el camino para que el Frente Amplio vote la ratificación parlamentaria del tratado de libre comercio con Chile. Cuando un país acuerda con otro un tratado de este tipo, el trámite habitual es que el Poder Ejecutivo lo envíe al Parlamento para que lo ratifique o lo rechace. Pero en este caso fue desviado a tres puntas al enviarlo primero al multitudinario Plenario de la alianza de izquierda, donde fue trabado inicialmente por el grupo de cultores del atraso económico e ideológico, integrado por el Partido Comunista, la Casa Grande de la senadora Constanza Moreira y lo que queda de la lista 711 del exvicepresidente Raúl Sendic.

El desvío era evitable, ya que desde el primer momento la casi totalidad de la oposición anunció que apoyaba la ratificación del acuerdo firmado en octubre de 2016 por el presidente Tabaré Vázquez y la entonces presidenta de Chile, Michele Bachelet. El respaldo opositor aseguraba el trámite pese a los votos contrarios en el Frente Amplio. Pero el Poder Ejecutivo optó por persistir en defender el espejismo de unidad frenteamplista pese al descrédito que ha vuelto a generarle.

Esperó a que el Movimiento de Participación Popular del expresidente José Mujica cambiara su posición original y resolviera apoyar el TLC en la segunda etapa del Plenario el sábado. Aún así, la aprobación tuvo solo 85 votos a favor y un voluminoso bloque de 65 en contra. Por los menos los sectores opuestos al acuerdo anunciaron que respetarán la decisión de la mayoría y dejarán en libertad a sus legisladores cuando se vote la ratificación. Ha sido, de todos modos, un nuevo ejemplo de las dificultades que acosan a los sectores de visión más realista en la estructura gubernamental. Estos grupos enfrentan disensos internos que traban en forma consistente sus esfuerzos por encarrilar hacia el desarrollo a una economía en declive, como sucede con el nuevo presupuesto actualmente en discusión y reiteradamente con los TLC.

Ya ocurrió desde la primera presidencia de Vázquez con Estados Unidos, también con Chile y se reitera con los planes del Poder Ejecutivo de ampliar la inserción internacional hacia mercados del Pacífico con alguna forma de acuerdo con la exitosa Alianza del Pacífico, que integran Chile, México, Perú y Colombia. En el caso chileno, la oposición frenteamplista interna careció especialmente de sentido. No corría la objeción de que se perjudicarían sectores débiles de la economía doméstica, ya que el TLC sobre todo cubre aspectos de servicios, el área menos amenazada por la competencia externa, además de limitarse a una ampliación de acuerdos ya existentes y de tener la enorme ventaja de abrir mayor acceso a mercados asiáticos. La tranca ha quedado finalmente superada. Pero queda la triste evidencia de un gobierno trabado por su propia fuerza política e indeciso en recurrir a votos parlamentarios de otros partidos cuando el propio se los niega. Este procedimiento es habitual en otros muchos países democráticos pero elude a un gobierno indeciso en enfrentar decididamente a las disidencias internas aunque sea al costo de postergar medidas de notorio interés nacional.
REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Cargando...