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Dejar de fumar en grupo: cómo funciona el programa del Fondo de Recursos contra el tabaquismo

Unas 1.597 personas recibieron asistencia en estas unidades en 2017

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06 de abril de 2018 a las 12:27

Quince personas se encierran en un salón una vez por semana. Durante una hora y media, cada uno cuenta ante un médico qué es lo que lo lleva a prender un cigarillo. Y entre todos, comparten e implementan estrategias para dejar de fumar, entre las que se incluye por ejemplo, llevar un registro escrito de cada cigarrillo consumido.

Esto es uno de los tratamientos contra el tabaquismo que se ofrecen en el Fondo Nacional de Recursos (FNR) y en unas 100 unidades ubicadas en las instituciones de salud. Unas 1.597 personas recibieron asistencia en estas unidades en 2017. En 2004 el FNR comenzó a brindar en sus propias instalaciones tratamientos para dejar de fumar a pacientes que habían sido sometidos a algún procedimiento cardiovascular financiado por el organismo. A través del boca a boca el servicio se fue masificando hasta que en 2005 "desbordados" de pacientes, el fondo empezó a promover convenios con las instituciones de salud para instalar unidades para la lucha contra el tabaquismo, explicó a El Observador, Elba Esteves que encabeza el equipo técnico del programa de tratamiento contra el tabaquismo del FNR.


En 2008, la ley de control de tabaco dispuso que los servicios de salud públicos y privados debían incorporar el diagnóstico y el tratamiento de la dependencia del tabaco en sus programas. Eso extendió los convenios entre el FNR y las instituciones para la instalación de unidades. A través del convenio, el fondo brinda capacitación en tabaquismo a los profesionales que la institución dispone y les da un sistema informático para recabar datos clínicos de los pacientes y para hacer control administrativo.

Además brinda medicación gratuita durante seis meses siempre y cuando los pacientes cumplan con el requisito de concurrir a la unidad con la frecuencia que corresponde. A las personas se les proporciona Buropropión y chilcles de nicotina, dos medicamentos dirigidos a tratar el síndrome de abstinencia.

De todas formas, tanto en las unidades que funcionan en las instituciones de salud públicas y privadas, y en la que funciona en el FNR, el eje del tratamiento consiste en cambiar las conductas y la "dependencia psicológica" al cigarrillo, dice Esteves.

La persona puede elegir un tratamiento individual contra el tabaquismo pero "está demostrado que hacerlo en grupo refuerza la motivación, la adhesión al tratamiento, y la persona se ve más acompañada", dice Esteves. Por un lado existen los grupos cerrados en los que se establece un número de 12 o 15 pacientes que arrancan y terminan el tratamiento concurriendo una vez por semana durante 10 semanas consecutivas. Finalizado ese período tienen otras dos reuniones de seguimiento quincenales.


En cada sesión, que dura una hora y medida, se ve en qué punto de la adicción está cada uno, y luego se abre una ronda en la que se habla de lo que implica una adicción, los tratamientos farmacológicos, los beneficios que se obtiene al dejar de fumar, entre otro temas. Posteriormente se abordan los motivadores del impulso de fumar en cada paciente y cómo manejarlos con distintas estrategias.

"Al paciente se le propone tomar el control de su consumo. Pensar antes de prender el cigarro", dice Esteves.

Entre las varias estrategias se le recomienda al paciente ponerle barreras al vicio: tener los cigarrillos lejos, no a la vista, elegir un único lugar dónde fumar, no hacer ninguna otra cosa mientras se está fumando para ser consciente de que está consumiendo un cigarrillo; no comprar más de una caja por vez y no pedir un cigarrillo a nadie. Si la persona decide no fumar ante el impulso de hacerlo, se le recomienda distraerse con otra actividad, relajarse con ejercicios respiratorios, tomar agua o salir a caminar.

También se le recomienda al paciente que haga un registro de los cigarros que consume con la hora, la actividad que está realizando, el entorno y su sensación al fumar para que la persona vaya "conociendo su adicción", dice Esteves. En general, a la mitad del tratamiento la mayoría está en condiciones de estar un día sin fumar. Luego se le propone ir sumando más días, siempre con metas a corto plazo hasta llegar a la última sesión. También se habla de las situaciones de riesgo de recaídas y cómo prepararse para evitarla.

Por otro lado, existen los grupos abiertos o de mantenimiento a los cuales pueden ir sin aviso los que terminaron las sesiones en los grupos cerrados, o los que recayeron. "Es un lugar de auxilio inmediato", explica Esteves.

El objetivo es que la persona logre la abstinencia y la mantenga. "Tratamos que se mantengan en contacto durante el primer año de abstinencia. Lo más importante para consolidarla son los primeros dos meses", sostiene la doctora.

En el Fondo de Recursos el tratamiento es gratuito y abierto y se agenda presencialmente, por teléfono o vía web. Existen otras unidades abiertas y gratuitas (que trabajan en convenio con el FNR) como en las policlínicas de ASSE o de la Intendencia. En el caso de las mutualistas, hay algunas que trabajan con el FNR y otras que ofrecen sus propios tratamientos exclusivos, muchas veces pagos.
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