8 de marzo 2012 - 12:00hs

Cuando se habla de nutrición y dietas, una de las cosas que más se escucha es que hay que
cumplir con las 4 comidas diarias y que una de las más importantes es el desayuno. Y realmente es así: la primera comida del día es fundamental, especialmente para los niños. Es la primera ingesta, luego de 8 a 10 horas de ayuno nocturno. Es un hábito alimentario que llega a condicionar el estado físico, psíquico y nutricional, no solo de niños y adolescentes.

Un buen desayuno:

-Mantiene un adecuado estado nutricional. Contribuye a conseguir un correcto aporte
nutricional diario.
-Mejora el rendimiento intelectual y físico.
-Ayuda a reducir o mantener el peso corporal. Las personas que desayunan mantienen el peso dentro de rangos saludables en mayor medida que las que no lo hacen. Realizar las 4 comidas diarias ayuda a no sobrecargar ninguna de ellas y evita el picoteo entre horas (snacks, golosinas, dulces, refrescos, etc.), factor muy importante a la hora de controlar el peso.
-Favorece el tránsito intestinal y mejora los niveles de colesterol sanguíneo. Gracias al contenido de fibra aportado por cereales integrales y frutas.
-Debe representar entre el 20 – 25 % de las calorías diarias. Un desayuno equilibrado contribuye a un reparto más armónico de las calorías a lo largo del día y proporciona nutrientes esenciales.

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Algunas claves para que un desayuno sea equilibrado y completo: elegir dentro de las siguientes opciones.

LÁCTEOS: De preferencia bajos en grasa, como leche, queso, yogur…, por su aporte de proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo y vitamina D para mantener los huesos fuertes y saludables.

CEREALES o PANES: Preferiblemente integrales: que proveen carbohidratos (como fuente de energía), proteínas, vitaminas del grupo B, fibra y minerales.

FRUTAS: Enteras o en jugo y/o vegetales: por su aporte de agua, carbohidratos, vitaminas A y C, minerales y fibra. La fruta también se puede consumir a media mañana, a media tarde o en la merienda.

UNA BEBIDA: Por su contribución líquida para rehidratar al cuerpo luego del ayuno de la noche. Por ejemplo leche, jugo de frutas, café.

Si no desayunas porque no tenés hambre, por lo menos toma una bebida y completa el desayuno un tiempo más tarde, a media mañana en el trabajo por ejemplo.

Temas:

Salud

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