No estaba previsto en la agenda, pero la situación en el mercado cambiario obligó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a convocar este miércoles por la tarde a una reunión de urgencia en Olivos con el equipo económico en pleno.
Un hecho inédito en su gestión, que no suele comulgar con los encuentros entre varios funcionarios, y revela la preocupación del gobierno con la cuestión cambiaria.
El blue cerró este miércoles a $ 8,75 y disparó en Olivos una serie de propuestas y acusaciones cruzadas entre los funcionarios que asistieron al cónclave K. Allí se sentaron el ministro de Economía, Hernán Lorenzino; la presidenta del Banco Central argentino (BCRA), Mercedes Marcó del Pont; el secretario de Política Económica, Axel Kicillof; el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray.
Se evaluaron distintas opciones bajo la premisa de que “algo hay que hacer con el dólar negro”, según expresó uno de los asistentes. La mayoría de las críticas fueron para dos funcionarios: Marcó del Pont (a quienes le endilgan “inacción” en el mercado cambiario) y Echegaray, quien impulsó el recargo del 20% en el dólar turista cuyo objetivo (desalentar la salida de divisas vía viajes y compras afuera) se esfumó en menos de 48% por el salto del blue.
Moreno fue quien les apuntó a ambos funcionarios con mayor virulencia. El secretario de Comercio Interior deslizó la necesidad de acelerar el ritmo de devaluación del dólar oficial para impulsar la industria y calmar al blue. Hasta reflotó la idea de relanzar la Junta Nacional de Granos ante lo que considera es la retención de exportaciones “injustificada”que realiza el campo.
Lorenzino se mostró dispuesto a una “solución de mercado”, medida que apoyó el vicepresidente Amado Boudou. Si bien este último no estuvo en la reunión en Olivos, luego se sumó al encuentro que todo el equipo económico mantuvo en el Palacio de Hacienda hasta última hora de este miércoles, evaluando medidas para presentarle a la Presidenta. El vicepresidente insistió en la necesidad de concretar un “gran acuerdo de precios y salarios” hasta las elecciones. Kicillof, en tanto, se volvió a mostrar partidario de formalizar el desdoblamiento cambiario que, asegura, ya existe de facto.
Hasta la semana pasada la Presidenta comentaba en más de una reunión: “Que se vaya a diez, doce pesos (el blue). No me importa”. La mandataria repitió esa frase en distintas reuniones con colaboradores. Según una interpretación que hicieron cerca del gobierno, esta definición de política cambiaria se filtró en el mercado y disparó la cotización de la divisa informal este miércoles.
El dilema de Cristina es que acelerar la devaluación del dólar oficial es una medida “políticamente incorrecta” en el año electoral.