La moneda y los títulos de deuda uruguayos no se quedaron atrás en la corrección al alza de ayer en los mercados emergentes, como resultado de la sorpresiva decisión de la Reserva Federal de mantener sin cambios su política de estímulos económicos.
El peso uruguayo se valorizó y el dólar a nivel local cayó 0,53%, a $ 21,984 en el promedio de las operaciones interbancarias. El menor valor se registró en la última operación concretada a $ 21,87, lo que implica una baja de 1,1% respecto a la última transacción del martes.
De esa manera, el peso uruguayo acompañó al resto de las monedas emergentes, que recuperaron terreno luego de la caída registrada desde que el mercado comenzó a anticiparse al eventual retiro de las políticas de estímulo monetario en EEUU, que se suponía sería anunciado tras la reunión de dos días de la Fed que terminó ayer.
Ante la decisión de mantener su ritmo de compra de bonos, de US$ 85.000 millones mensuales, los mercados reaccionaron de forma decidida, deshaciendo sus posiciones en dólar. La divisa bajó ayer 3,1% en Brasil, en México cayó 2% y frente al euro, 1,1%.
De hecho, el billete verde alcanzó ayer un mínimo en siete meses respecto a una canasta compuesta por las principales monedas del mundo, con una caída en la jornada de 1,22%.
“Buena parte de la suba de los últimos meses se dio asumiendo que la Fed iba a anunciar hoy el recorte de los estímulos. Como eso no se dio, puede que todavía haya terreno para que el dólar baje, antes de que vuelva a subir”, explicó a El Observador el gerente de la mesa de cambios de una institución financiera de plaza.
Una reducción en el estímulo habría llevado a los inversores a trasladar los dólares apostados en Latinoamérica de nuevo a Estados Unidos. La noticia no solo fortaleció a las monedas emergentes, sino también a los títulos de deuda. La renta fija soberana de Uruguay, cuyos precios sigue el índice Ibvmbg de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM), registró un incremento de 1,93% respecto al martes, la mayor suba diaria desde octubre de 2011.
La Reserva Federal argumentó su decisión de mantener su política de estímulos en tensiones en la economía, debido a la ajustada política fiscal y mayores tasas hipotecarias. Incluso el presidente de la Fed, Ben Bernanke, evitó comprometerse a reducir el ritmo de compras en lo que queda del año, como había insinuado con anterioridad. “No hay un calendario fijo.
Realmente tengo que enfatizar eso”, dijo en una conferencia de prensa. “Si los datos confirman nuestro panorama básico, si tenemos más confianza en ese panorama, entonces podríamos actuar más adelante este año”. La Fed reiteró que no comenzará a subir sus tasas al menos hasta que el desempleo caiga a 6,5%, siempre que la inflación no amenace con superar 2,5%. La tasa de desempleo en agosto se ubicó en un 7,3%.
En Wall Street el índice accionario S&P 500 alcanzó un récord máximo. Los precios de los bonos del Tesoro estadounidense también treparon con fuerza y el oro, un tradicional refugio contra la inflación, subió con la noticia. El Dow Jones subió 0,95% y el índice S&P 500 se apreció 1,22%.
(El Observador y Reuters)