El animé ha hecho su arribo a Estados Unidos y es probable que se quede por un buen tiempo. Esta forma de arte animado japonés captó la atención de las empresas norteamericanas dedicadas al entretenimiento que están en busca de nuevas ideas. Desarrolladores de juegos, ejecutivos de televisión y directores de cine han estado recorriendo Asia tratando de detectar el próximo Spirited Away, que ganó el Oscar a la mejor película animada en el 2003.
Se espera que la exposición atraiga a 20.000 personas que vendrán a codearse con personalidades de Hollywood, disfrutar de su pasión colectiva y ver las últimas novedades del animé japonés haciendo su debut en Estados Unidos.
En la actualidad, una cuarta parte de su programación en días de semana es animé importado de Japón, con hits como Dragon Ball Z, Pokemon y Hamtaro.
El animé, que ha estado presente en los márgenes de la cultura estadounidense desde la década del 60, viene luchando desde hace años para ser aceptado por el gran público. Los programas como Astro Boy, Speed Racer y Star Blazers se transmitieron regularmente en horarios no centrales hasta principios de los 80. Durante años, los pocos clubes que reunían a los fanáticos del animé languidecieron en las tiendas de comics y pequeñas disquerías.
Cuando Final Fantasy hizo su llegada a Estados Unidos en 1990, los jugadores se lo devoraron. Los gráficos, que tenían una fuerte influencia del animé, producían un impacto visual mucho más intenso que cualquier juego que hubiera publicado Atari o Intellivision. La franquicia dio origen a diez títulos y una película, rodada en Estados Unidos, Final Fantasy: The Spirits Within (Final Fantasy: la fuerza interior).
En la exposición estarán presentes varios estudios que solicitan abiertamente nuevos títulos, algunos con la esperanza de repetir el éxito de Spirited Away, o de The Matrix y The Matrix Reloaded, filmadas como animes con actores de carne y hueso. The Animatrix, por ejemplo, ya ocupa el número 21 en el ránking de ventas de DVD en Amazon.com.
(Wired News)