La escena ocurrió entre marzo y abril de 1984 en el centro de Montevideo. Roberto Ceruzzi y Álvaro Ahunchain esperaban en el edificio de Corporación Publicitaria (hoy Corporación Thompson) ubicado en Ejido entre Canelones y Soriano a quien sería su cliente por los próximos meses: Julio María Sanguinetti. Ya se conocían y habían tenido varias reuniones, pero la de ese día era clave. Debían terminar de definir los aspectos centrales de la campaña política del retorno a la democracia.
Mientras que Ceruzzi era el presidente de la compañía, Ahunchain era uno de los creativos. Habían trabajado en las últimas semanas en una serie de piezas con el “cambio” como idea central y distintos adjetivos como “total” y “auténtico” para acompañarlo. Incluso ya tenían un jingle armado que decía “con Sanguinetti todo cambiará”.
Pero debieron cambiarlo todo.
En los últimos meses –recuerda Sanguinetti– había empezado a decir en los actos que los uruguayos querían un “cambio en paz”, una frase que le había gustado y que pretendía que fuera su eslogan de campaña.
Luego de discutirlo con los dirigentes más cercanos de la lista 15, entre los que estaba Walter Nessi –que luego fue prosecretario de la Presidencia– llegó a la reunión en el edificio de Corporación Publicitaria con esa idea en la cabeza y no le gustó lo que oyó.
Pese a que pasaron 35 años, Ahunchain recuerda la reunión como si hubiera ocurrido ayer. “Le planteamos la idea nuestra y Sanguinetti nos dijo que no, que no estaba de acuerdo. Nosotros olfateábamos que en la opinión pública el clima que se había instalado era la idea del Partido Nacional, que los militares se tenían que ir y desaparecer, que había que hacer un cambio brusco. Por eso manejábamos los conceptos de ‘total’ y ‘auténtico’”.
El precandidato les propuso su idea. Ahunchain tenía 22 años y dice que no se animó a “contradecirlo mucho”. El que contestó fue Ceruzzi, a quien el planteo le pareció un “disparate”. “Le dijo ‘no, Julio. Lo que la gente quiere es que los milicos desaparezcan. No va a funcionar y vas a quedar demasiado blando’”. Sanguinetti argumentó que estaban equivocados y que los uruguayos querían “un cambio sin violencia ni represión”.
El resto es historia conocida. La voz del jingle pasó a cantar “con Sanguinetti nacerá una esperanza para volver a construir la democracia en Uruguay; son Sanguinetti por un cambio en paz, justicia y libertad”.
Ahunchain dice que en ese momento Sanguinetti “logró captar el sentimiento popular” como no lo lograron “los profesionales de la comunicación”, mientras que Nessi –hoy alejado– señala que el eslogan fue “acertado” porque “sintetizó una época” y fue “comprendido por el público”.
Ahora, 35 años después, Sanguinetti –nuevamente como precandidato pero con dos presidencias a cuestas– volverá a utilizar ese latiguillo, pero para defender la concreción de una coalición que supere al Frente Amplio en las elecciones. Así lo dejó claro el primero de marzo en su casa de Punta Carretas. Acompañado por su esposa Marta Canessa, dijo que pretendía promover otro “cambio en paz”, esta vez “de un gobierno frenteamplista a un gobierno no frenteamplista”.
Leonardo Carreño
El precandidato dijo que su objetivo es que el Partido Colorado sea “decisivo” en las próximas elecciones y construir una alternativa de gobierno. Para Sanguinetti lo que definirá quién gobernará a partir del 1° de marzo de 2020 será Venezuela ya que considera que el balotaje será entre los que creen que es una democracia y los que creen que es una dictadura.
En Batllistas –su sector– ya tienen definidos los puntos sobre los que debería buscarse un acuerdo entre los partidos de oposición. Los técnicos están elaborando una serie de documentos sobre educación, seguridad, inserción internacional y seguridad social que harán llegar a los referentes de todos los partidos. El diputado Tabaré Viera dijo a El Observador que algunos de los documentos ya están prontos ya que para el equipo es importante llegar a las internas con ciertos temas acordados. Sin embargo, la propuesta de acordar antes de fines de junio no ha tenido mucho eco en la oposición. Los precandidatos están más concentrados en sus internas que en acuerdos programáticos hacia adelante y prefieren postergar la discusión para después que se definan las candidaturas.
Fuentes cercanas a Sanguinetti dijeron a El Observador que de cara a la interna, Sanguinetti enfatizará en su experiencia como presidente, pero que si gana la interna, hará del “cambio en paz” su mensaje principal, al igual que en 1985.
Leonardo Carreño
Montaner fue presentada y Cantero define el 14
Con un acto en Tacuarembó en el que también participaron Aníbal Madrid, Tabaré Viera y el intendente de Rivera Marne Osorio, Sanguinetti presentó este viernes a la diputada Susana Montaner, que se sumó a Batllistas luego de haber adherido a Ciudadanos, que lidera Ernesto Talvi.
Uno de los hombres de confianza del expresidente reconoció que recibe “muchas llamadas” de dirigentes que quieren volver “esperanzados”.
Batllistas espera concretar el próximo jueves la adhesión del diputado Fitzgerald Cantero. Ese día, el exdirector del Banco de Seguros del Estado discutirá con su agrupación a quién apoya, aunque fuentes cercanas a Sanguinetti informaron que Cantero ya le dio el sí.