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Álvaro Gutiérrez tiene toda una historia en el fútbol uruguayo

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El campeón que ama a Los Beatles y tiene un camión de la guerra de Vietnam; la vida de Álvaro Gutiérrez

Cascarilla Morales lo subió a la Primera de Bella Vista y desde allí, despegó hasta ser campeón con Nacional, la selección, y jugar en Europa

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11 de junio de 2022 a las 05:02

El éxito fue y sigue siendo su socio en el fútbol. Tuvo una carrera signada por los triunfos y dejó un legado. En Nacional lo quieren como a un elegido, pero también logró el título uruguayo con Bella Vista, jugó en Peñarol y fue campeón de la Copa América 1995 con la selección uruguaya.

Álvaro Gutiérrez jugó como volante central la mayor parte de su carrera, aunque cuando se fue a probar a la Séptima de Bella Vista, comenzó como ‘9’ e hizo dos goles.

Álvaro Gutiérrez en el medio de sus dos hermanos, con un año de vida

“Desde el baby de Maturana y de Nueva Estrella, llegué a la Séptima de Bella Vista y me preguntaron de qué jugaba y les dije que de ‘9’. Como era alto, me pusieron e hice dos goles”, explicó Gutiérrez a Referí.

Se crió en la calle Gil enfrente del club Capitol “que es una parte importante de mi vida”. Es que también jugó al básquetbol en juveniles aunque “era muy malo” y lo ponían “para agarrar rebotes”.

A tres cuadras de donde vivía, estaba la histórica casona de los hermanos Bolívar, Amílcar y Carlos Céspedes, eternas glorias de Nacional. “A los 15 años me enteré”, cuenta.

Álvaro Gutiérrez se muestra feliz con su presente

Su abuelo materno, Jacobo Felscher, se vino escapando de la Segunda Guerra Mundial desde Innsbruck, Austria. Se casó con Corina que era uruguaya y trabajó en una imprenta.

Su madre María era profesora de piano y a él le gustó la guitarra. Fue autodidacta, y cuando jugó en España, tomó sus primeras clases.

La música formó y forma parte de su vida. Fanático de Los Beatles, también le gustan AC/DC, The Cult, U2, The Police, Metallica y en castellano, La Renga, La Beriso y Soda Stéreo.

Guti dando la vuelta olímpica tras ganar la Copa América 1995 con Diego López, Gustavo Méndez y Eber Moas

Pero él mismo tuvo su banda cuyo nombre sacó de un capítulo de un dibujito animado muy visto en los años de 1970 en Uruguay, Jonny Quest, en el que un villano gritaba “Mátalos Turú”.

Tocaba la guitarra y el otro guitarrista era el exdirigente de Nacional, Walter Zeinal. “Nos juntábamos a ensayar todos los martes y tuvimos algunos toques. Zeinal también cantaba. Me gustan mucho guitarristas como Jimmy Page, Eric Clapton y Jimi Hendrix”.

Luego de hacer la escuela en Maturana, terminó el liceo en el Bauzá y realizó el curso de analista programador.

Álvaro Gutiérrez levanta la Copa América ganada por Uruguay en 1995 y junto a él, aparece Edgardo Adinolfi

Pero antes de esto, también trabajó para costearse sus gastos. “Trabajé de gurí. Vendí perfume por la calle, hacía socios de un centro odontológico y pinté un frigorífico con un amigo, entre algunas cosas”, explica.

También hizo el curso de sonido digital, “porque me gusta la música. Se me dio por grabar mis propias canciones”.

Pero Guti, como le dicen sus amigos del fútbol, tiene otras pasiones. Compra autos usados y los manda restaurar, “customizarlo”, como le gusta decir a él.

También fabrica mueble de madera. “Me gusta hacer mesas, sillones, repisas, todo muy básico. Despeja la mente”, cuenta.

Álvaro Gutiérrez luce orgulloso con una de las joyas de su colección: un camión Dodge M 37 que participó en la guerra de Vietnam

Le apasionan las antigüedades de todo tipo. “De las cosas que más me gustan que tengo es un Chevrolet Bel Air de 1956, turquesa y blanco. Y tengo un camión de la guerra de Vietnam. Lo trajo el Ejército de Uruguay en algún momento, y lo remataron. Es un Dodge M 37. Lo rastreamos y lo compré”.

De adolescente no tenía ídolos y miraba mucho el fútbol alemán que emitía la televisión uruguaya en blanco y negro y con varias semanas de atraso. “Me gustaba mucho Sepp Maier, el arquero que le decían el Loco (y campeón del mundo en 1974)”.

Un muy joven Álvaro Gutiérrez en sus primeros pasos en Primera división con Bella Vista

Fue una gloria de Nacional, Cascarilla Morales, quien lo ascendió desde la Cuarta a la Primera división de Bella Vista.

“Me hizo debutar en Primera en un partido del Competencia que el plantel principal estaba en huelga”, recuerda.

Jugó y fue campeón uruguayo con Bella Vista 1990 con Manuel Keosseian como técnico.

Álvaro Gutiérrez celebrando en 1990 el título del Uruguayo con Bella Vista

“Jugamos el Uruguayo a dos ruedas y era larguísimo. Empezamos bien, ganamos los primeros tres partidos, y nos mantuvimos 19 encuentros invictos. Definimos con Nacional y les ganamos a los dos grandes. Peñarol le ganó a Nacional faltando poco y sacamos más ventajas. Era un grupo maravilloso con jugadores muy experimentados con mucha trayectoria el Beto Acosta, Rubens Navarro, Julio Ribas, el Tierno De León. Otros recién empezábamos, como (Henry) López Báez, Raúl Falero y yo. Fue mi primera gran conquista a nivel futbolístico”.

Hubo un parate en el torneo y a los jugadores les dijeron que había dos partidos amistosos en Corrientes contra Mandiyú y Chaco For Ever. Recuerda Gutiérrez: “Había US$ 50 para cada uno por partido. Hicimos 1.600 km de ida en ómnibus, le ganamos a Mandiyú y al otro día contra Chaco For Ever, empezó a llover y no se jugó. Entonces 1.600 km más de vuelta en bondi. Cuando llegamos a Montevideo, nos dijeron que si queríamos podíamos volver a jugarlo, y otra vez viajamos. Metimos 3.200 km, todo fuera por los US$ 50 de ese otro partido (se ríe)”.

De a poquito ya había comenzado a incursionar en la selección uruguaya. Le salió un pase a América de Cali, que lo cedía a Bucaramanga. Era un buen dinero, pero decidió no ir porque quiso seguir teniendo chance en la celeste.

Entonces lo contrató Peñarol para jugar una Liguilla. “Jugué a préstamo a Peñarol. El técnico era el Tato Ortiz y el presidente era Cataldi. Estaban Percudani, Ferro, Blanco, Panzardo, Dorta y Trasante, entre otros”.

Uno de sus primeros equipos con Nacional entre los que aparecen Hugo De León, Julio César Dely Valdés y Antonio Vidal González

Volvió a Bella Vista y a Ceferino Rodríguez le gustaba mucho cómo jugaba “porque decía que era parecido al Vasco Ostolaza y ahí me llevó a Nacional”.

Por la huelga de futbolistas de 1992, Nacional no pudo jugar por la Supercopa ante Racing de Avellaneda y quedó eliminado. “Quedé muy dolido con la Mutual. No nos dejaron jugar, acatamos, y al otro día se levantó la huelga. Fue doloroso porque nos podían haber dejado jugar tranquilamente si parábamos en lo local”, explica.

En ese Nacional jugó con la base del equipo campeón de América y del mundo en 1988 junto a Yubert Lemos, Hugo De León, Felipe Revelez, Jorge Seré, a los que se sumaban Julio César Dely Valdés y Antonio Vidal González. “Era una responsabilidad para mí, tenía que dar la talla. Recuerdo que debutó (Fabián) O’Neill. Me costó adaptarme y lo hice”.

Álvaro Gutiérrez en su pasaje como jugador de Nacional con el que fue campeón uruguayo como jugador y luego lo sería como técnico

Cuenta que un día fueron “a inaugurar la cancha de Quilmes de Argentina y el ‘9’ de ellos me dijo: ‘Tenemos uno que no sabés cómo le pega a la pelota’, y yo le contesté: “Esperá para ver a este gurí. Metió un gol olímpico de derecha y un tiro libre de zurda dio en el palo. Tremendo. Él se agrandaba con su compañero y nosotros teníamos a O’Neill”.

Dice que Hugo De León “era muy centrado, siempre estaba en todos los detalles y uno lo escuchaba. Era un técnico más dentro y fuera de la cancha”.

Una práctica de la selección uruguaya en el Charrúa: Pablo Bengoechea y Álvaro Gutiérrez

Pese a haber sido campeón uruguayo con Bella Vista, comenta que Nacional le dio “otra repercusión, me hizo crecer muchísimo como jugador. Los clásicos eran tremendos. Jugué en el de la cadenita de Dely Valdés (cuando Carlos Sánchez se la quitó en pleno partido). Más adelante, marcaba a (Pablo) Bengoechea y Pablo cuando tenía la pelota, hacía jugar a todo el equipo. Hice un gol en una victoria 3-1 a Peñarol. Fue mi primer gol en Nacional y luego fuimos campeones”.

La selección

Otros tiempos, otras costumbres, se enteró que estaba citado por primera vez a la selección de una forma totalmente diferente a lo que sucede en la actualidad.

“Estaba en casa, escuchando Hora 25 y dijeron la lista de la preselección para prepararse para una gira. Me enteré por la radio. En la familia estábamos todos locos de la vida porque era un paso importantísimo. Ni yo me imaginaba que iba a jugar en la selección, nunca estuve ni en una juvenil”, dice.

Bella Vista lo hizo conocido en el mundo del fútbol de Primera

Tras jugar con Luis Cubilla las Copas América de 1991 y 1993, llegó la de 1995 que organizaba Uruguay con Héctor “Pichón” Núñez como técnico.

“Fue otro mojón en mi carrera. En la selección querés ganarte el puesto y lograr un título internacional. Era uno de los preferidos del Pichón. Yo había sido compañero del sobrino, Guillermo Núñez, y teníamos una relación por fuera del fútbol. Me quería como a un sobrino. Era un peso muy grande para nosotros porque Uruguay nunca había perdido un partido de local. En esa época empezaban a legar los jueguitos de entretenimiento y el Pepe Herrera terminaba con las manos sudadas de tanto jugar en la concentración de Los Aromos”.

Si bien fue elegido por toda la prensa en general como la figura de la final contra Brasil, nadie estaba acostumbrado a verlo patear un penal. En la definición de aquel encuentro, cuando el público vio que Gutiérrez se acercaba al área de la Colombes para patear la pena máxima en la definición del partido, se hizo un silencio gigante.

Enzo Francescoli, Gustavo Poyet, Frenando Álvez y Álvaro Gutiérrez disfrutan el título logrado con la celeste

Así lo recuerda Gutiérrez: “Anduve muy bien en la final. Yo ya había pateado penales en una sub 23 en Mar del Plata y era el que más convertía, y también había pateado con Bella Vista. La caminata hasta el lugar en que tenía que patear, fue tremenda. A mí me ayudó un poco que, en el penal anterior al mío, Túlio lo erró porque se lo atajó Fernando Álvez. Le apunté al medio y salió un poquito a la derecha. La alegría de la gente fue tremenda, fue muy emocionante, fuimos por 18 y la gente se trepaba al techo del ómnibus y los bajaron porque explotaban los vidrios”.

Su buen rendimiento lo llevó a Valladolid de España con Rafa Benítez como técnico y luego llegó Vicente Cantatore -quien había perdido la Libertadores de 1982 ante Peñareol dirigiendo a Cobreloa- y no solo se salvaron del descenso, sino que luego, clasificaron por primera vez a la Copa UEFA.

Álvaro Gutiérrez con su esposa y su hija Guadalupe de 11 años

“Estábamos últimos, casi descendidos con Rafa Benítez, con quien jugué poco. Vino Cantatore, nos salvamos y clasificamos a la UEFA. Fueron años muy lindos, con mi mayor potencial deportivo, porque ya tenía experiencia, estaba en un buen momento de edad”.

Vivió dos partidos históricos ante Barcelona. Uno, porque perdieron 6-1 y el otro, que le ganaron 3-1 con Ronaldo, Pep Guardiola, Hristo Stoitchkov, y con Robson y Mourinho como técnicos.

Álvaro Gutiérrez con la camiseta de Valladolid de España en donde dejó gratos recuerdos

“Marcaba al Pelado De la Peña y a Ronaldo, que bajaba a recepcionar. Incluso estaba Figo. Unos nenes importantes. Con Ronaldo, tuve un cierre muy oportuno cuando iba a meter el gol, y voló por el aire: ¡pobre Ronaldo! Fue una de las victorias más festejadas en mucho tiempo en el estadio”.

¿Quién fue el más duro de marcar para Guti en su historia de futbolista? No lo duda: “Romário fue el más difícil. Ronaldo también era una cosa de locos, era grande casi como yo, pero Romário era livianito y apenas lo tocabas, era falta. Era rápido, bandido, muy bueno. Ronaldo era más potente. A Romário lo enfrenté con Uruguay”.

El presente lo tiene a la espera de una oferta para dirigir nuevamente

Como técnico llegó al primero de Nacional luego de la derrota ante Peñarol por 5-0 y la salida de Gerardo Pelusso. “’No vengo a salvar a nadie. Solo ustedes lo pueden salvar y dar vuelta esta situación’”, les dijo entonces a los jugadores.

Así, sacó campeón a Nacional ganando el clásico que se recuerda como el de los minutos de adición, cuando de atrás, su equipo metió dos goles en esa instancia.

“No me detuve a pensar si entré o no en la historia, porque cuando estás en Nacional, tenés que resolver problemas día a día. Es divino pero estresante. Pero respecto a ese clásico, cuando salíamos del Centenario, un señor me agarró a mí y a (Mario) Picún llorando y nos dijo: ‘Muchachos, muchas gracias. Ustedes no se dieron cuenta, pero hoy entraron en la más bella historia de Nacional’. Con el paso del tiempo, uno toma más magnitud hoy uno lo recuerda más y quizás ese señor tenía razón”, dice.

Guti también fue campeón uruguayo como técnico con Nacional

En su otro pasaje como DT tricolor, en 2019, ganó dos finales en cuatro días contra el rival eterno. Más historia a la historia.

“Tuve la suerte de estar en ese grupo. No me había enterado que era un récord con esas dos finales ganadas en cuatro días ante Peñarol. Fue otra alegría”.

Cuando era técnico de las inferiores del tricolor, promovió a futbolistas como Rodrigo Amaral, Gabriel Neves, Felipe Carballo, Guzmán Corujo, Gastón Pereiro, Carlos De Pena, Leonardo Barcia y Alfonso Espino, entre otros.

En Nacional dejó un gran recuerdo como jugador y como técnico

“Hice escuela con ellos (se ríe). Les di confianza y ellos la retribuyeron”.

Tiene tres hijos: Federico, quien jugaba en una universidad de Estados Unidos y se recibió de management and finance y sigue jugando de amateur. Santiago, que estudia analista en marketing, y Guadalupe de 11 años.

Álvaro Gutiérrez con sus dos hijos varones, Federico y Santiago

Álvaro Gutiérrez hizo su camino como jugador y como técnico. El fútbol uruguayo le dio el espaldarazo que necesitaba y sus títulos son muy recordados por los hinchas de Bella Vista y Nacional, aunque la Copa América de 1995 fue un mojón tremendo en su carrera.

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