La semana pasada tuvo lugar el Congreso Tecnológico de CREA, que se realizó en forma simultánea en Santiago del Estero, Rosario y Mar del Plata por pantallas de videoconferencia. Tres mil asistentes en las tres sedes pudimos disfrutar de un compacto de las tecnologías que vienen y que influenciarán la producción agropecuaria en un futuro bien cercano. Poniendo el foco en la ganadería, y comprimiendo al máximo las charlas, se pudieron ver dos tecnologías que tienen que ser complementarias: en la reproducción bovina, la fertilización “in vitro” y, por otra parte, el desarrollo de pasturas transgénicas.
En cuanto a la producción de embriones “in vitro”, se trata de colectar los óvulos de las vacas donantes, fertilizarlos en el laboratorio y transferirlos frescos en vientres receptores. Una técnica que tiene dos grandes ventajas en relación a su alternativa “in vivo” (la producción de embriones dentro de la vaca donante, el sistema tradicional): la primera, permite producir más embriones cuando una donante ya no produce mediante la técnica in vivo. Y segundo, en lugar de hacer un tratamiento cada dos/tres meses se puede hacer cada dos semanas, inclusive por algún tiempo mientras la vaca ya esté preñada.
Con relación a las pasturas transgénicas me sorprendió un comentario del disertante que dijo que no creía que en Argentina pudieran desarrollarse demasiado por falta de demanda de esos productos. Mi opinión: sin ser un especialista en el producto, entiendo que tanto Argentina como Uruguay debieran asegurarse poder contar con esas tecnologías. No puedo imaginar nada mejor para nuestros ganados que poder producir más y mejor pasto. Un cierre brillante a cargo del Dr. Vogelfang, jefe del Departamento de trasplantes cardíacos a niños del Hospital Garrahan, que nos enseñó cómo trabajando en equipo y resignando el estrellato individual a favor del bien común se pueden superar las situaciones más angustiantes. Un cierre muy esperanzador.