4 de octubre de 2012 21:41 hs

Las restricciones del gobierno argentino al libre intercambio de divisa representan un costo adicional para los turistas del vecino país que vienen a Uruguay. El nuevo régimen cambiario implicó, para los bienes y servicios locales, un encarecimiento de 29,7% respecto a los brindados en el vecino país.

Según un estudio realizado por El Observador, traer pesos argentinos a Uruguay y cambiarlos en el mercado local tiene un alto costo para los visitantes. La explicación se encuentra en el corralito de divisas que implementó el gobierno del vecino país en octubre de 2011 y que fue intensificando en el correr de este año.

De no mediar restricciones cambiarias, la cotización del dólar a la que podrían acceder los turistas es a la que opera hoy el Banco Central del vecino país, de 4,7 pesos argentinos por dólar. En cambio, la cotización que obtienen se encuentra 29,7% por encima y ese aumento se transmite a los precios que pagan en Uruguay.

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El efecto de las restricciones cambiarias fue tal que, en términos de competitividad, permitieron compensar con creces la elevada inflación de Argentina –teniendo en cuenta las estadísticas no oficiales–. Al corregir la evolución de los precios a ambos lados del Río de la Plata por la inflación real estimada del vecino país y el tipo de cambio paralelo, Uruguay se encareció 7,5% en los 12 meses finalizados en agosto.

Competitividad

Las restricciones cambiarias en Argentina operan del modo de una devaluación. En los hechos, es como si en el último año la moneda del vecino país hubiese pasado de $ 4,4 a $ 3,6 en la plaza doméstica.

En tal sentido, las trabas afectan la competitividad doméstica de Uruguay como destino turístico en comparación con la del vecino país. Pero no se trata del único factor que determina los precios relativos. El tipo de cambio real bilateral de Uruguay respecto a Argentina, de acuerdo a los datos oficiales del mercado cambiario y la inflación argentina, mejoró 4,7% en los últimos 12 meses. Eso implicaría un abaratamiento de los productos uruguayos respecto a los del vecino país, de no ser porque los datos oficiales argentinos no reflejan la realidad de los turistas que vienen a Uruguay.

El dato de inflación que se toma para ese indicador es el que divulga el Instituto de Nacional de Estadística y Censos (Indec), argentino. Desde la intervención de ese organismo realizada por el actual secretario de Comercio, Guillermo Moreno, en enero de 2007, la opinión de los analistas de Argentina y el resto del mundo, en línea con los organismos internacionales, es que los datos de inflación oficiales no están alineados con la evolución de los precios al otro lado del Plata.

De acuerdo al Indec, la inflación en Argentina en los 12 meses finalizados en agosto fue de 9,96%. Un indicador más fiel a la realidad, como el que elabora la provincia de San Luis, muestra que el alza de precios ascendió a 23,16%.

Al considerar la evolución de los precios en Uruguay y Argentina, ajustada por el índice de precios de San Luis y por la evolución del tipo de cambio en el mercado paralelo –al cual acceden, a través de las compras en la plaza local, los turistas del vecino país–, el estudio realizado por El Observador muestra que Uruguay está 7,5% más caro para los argentinos que en agosto de 2011.

De no ser por el cepo cambiario, viajar a Uruguay sería en agosto 14,7% más barato que 12 meses atrás. Si en vez de considerar la evolución de los precios de la totalidad de los bienes y servicios de la canasta uruguaya se considera únicamente la evolución del rubro restaurantes y hoteles, el encarecimiento de la plaza turística uruguaya en los 12 meses a agosto alcanza 10,1%.

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