25 de octubre de 2013 17:44 hs

El clima era de rock. Se notaba en el ánimo de la gente que esperaba sentada en la vereda y hasta en algunos casos vestida para la ocasión.

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Se palpitaba ansiedad desde la puerta de la sala La Trastienda, lugar que reunió a unas 800 personas para recibir a la banda Ciro y Los Persas, grupo del cantante Andrés Ciro Martínez, ex-vocalista de Los Piojos.

La agrupación llegó a Montevideo para presentar su disco titulado 27, trabajo que vio la luz a mediados de noviembre de 2012 y que se transformó en el sucesor de Espejos, primer álbum de la banda, editado en julio de 2010.

Sobre la hora 21, los silbidos y aplausos pedían a Ciro, que se hizo desear 30 minutos, para entrar en escena con los primeros acordes de Antes y Después, primer canción de Espejos. Allí, se sentía la vibración de la sala, que tenía a sus presentes cantando y saltando con el tema que inauguraba un recital que agotó sus entradas en agosto.

Barón Rojo fue la segunda canción del show, dando así presentación a uno de los temas de 27, disco que tiene 15 canciones y que recibió en Argentina el Doble Disco de Platino por las ventas físicas y Disco de Oro por ventas digitales.

Los primeros 35 minutos del show –duró 2.30 horas–, se basaron en temas del primer disco. Pero allí el concierto tuvo un quiebre. En ese instante apareció el espíritu de Los Piojos y del antiguo Ciro Martínez. La canción Tan solo de 1992 acercó a la gente a viejas épocas ante melodías que parecían poco familiares, ya que los temas del álbum inicial de la banda no tuvieron demasiada compañía.

Allí, el show pegó un salto. El público se sintió más identificado con lo que fue a buscar. Las banderas uruguayas flameaban y eran cientos los celulares que buscaban el video y la foto para marcar un momento. Algunos de los temas nuevos que sonaron fueron Me gusta y Caminando, para volver a Los Piojos con Ruleta. Con el ritmo e intensidad ya estables en el público, allí Los Persas retornaron a Espejos, para saltar al single que promocionó a 27, Mirenla.

Luego de este tema, y dirigiéndose a la gente, Martínez prometió que en próximas visitas al país integraría creaciones de Ruben Rada. Aún así, instantes después cantó Dedos –por momentos a capella–, para luego regresar a su repertorio.

Con el show cumpliendo las dos horas, la interpretación de la canción Tango del Diablo (grabado junto a los músicos de tango Jorge y Juan Carlos Cordone), fue uno de los temas destacados porque salió de la dosis de rock para mostrar a un Martínez que parecía un cantante de tangos.

En el transcurso del recital, entre los clásicos de Los Piojos, el grupo cantó Around & Around, Zapatos de gamuza azul y El farolito, pero no consideró temas como Verano del 92, Como Alí y Bicho de Ciudad, que fueron ícono del grupo desaparecido en mayo de 2009. La última canción del recital fue Noche de hoy, un tema de Espejos, quizás no el más adecuado para una buena despedida.

La puesta en escena en general fue buena. Tuvo intensidad, fuerza y músicos que brillaron en la guitarra, batería y bajo.

Las luces y el sonido acompañaron correctamente a un grupo que no es nuevo pero que tampoco tiene la antigüedad e historia de Los Piojos, ese nombre que muchos corearon al final mientras el vocalista y la banda agradecían a la gente, que escuchó al Ciro de hoy, pero que disfrutó, saltó y cantó más con el de ayer.

Ciro es uruguayo

Antes de comenzar el show, las canciones que sonaban en La Trastienda eran de música campestre. En el transcurso del recital, Ciro explicó que eran temas de Amalia De la Vega, su tía-abuela uruguaya. El cantante también contó que su bisabuelo nació en Colonia y que tiene varios familiares en Uruguay, ante lo que la gente le empezó a cantar “Ciro es uruguayo, Ciro es uruguayo”.

Canciones

La banda cantó unas 26 canciones, divididas entre el disco Espejos, 27 y algunos éxitos de la época de Los Piojos

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