4 de marzo de 2013 21:39 hs

Todavía quedan muy buenos espectáculos murgueros por observar en la Liguilla del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, algunos con chance de celebrar el premio máximo, pero en la noche del domingo quedó claro que para triunfar en esa categoría a la que hay que ganarle es a Asaltantes con Patente. Y no será un partido sencillo.

La murga liderada sobre el escenario por Martín Angiolini como director escénico se presentó en el Teatro de Verano a ritmo de campeona, reiterando las virtudes expuestas en las dos primeras ruedas e incluso disimulando algunas adversidades no menores.

Varios de sus integrantes en los días previos estuvieron afectados por llagas, incluso la murga debió suspender algunas presentaciones en los tablados, incidiendo ello en que no pudo recaudar y, sobre todo, corrió riesgo de acusar falta de ritmo al concursar.

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La situación sanitaria más complicada fue la que experimentó Rafael Cotelo, uno de sus cupleteros, afectado por varicela.

Igual participó el domingo en el Ramón Collazo, realizando un gran esfuerzo que fue premiado por el público apenas apareció en escena, bajo un fuerte aplauso, y la murga incluso con mechas (agregados al texto original que están permitidos) utilizó esa contrariedad para generar humor.

Cotelo quería cantar, estar al lado de sus compañeros y hasta abrazarlos (al final lo consiguió con más de uno), pero cómicamente estos lo rechazaban por miedo al contagio (que por la etapa de manifestación de la enfermedad ya no podía producirse, claro).

Al margen del tema de la varicela de Cotelo, que ya es una anécdota carnavalera más, Asaltantes con Patente con un espectáculo 100% agradable respondió a su condición de favorita y a la expectativa generada: se presentó a primera hora y mucho antes de que se abriera el telón el Ramón Collazo estaba repleto para ver a una murga que en cada uno de los ítems que el jurado la califica presenta virtudes para cosechar la nota máxima o quedar cerca del puntaje perfecto.

Había, incluso, en algo que no se había visto hasta ahora, muchísima gente en las escaleras, sobre los muros laterales a las gradas y hasta detrás del tejido perimetral, sobre la cantera. Fue, sin dudas, una noche más de entradas agotadas, pero la que tuvo mayor asistencia de público. Claro que para eso sumó no solo la murga, también el resto de los elencos programados motivaban a concurrir.

Volviendo a la faena de los Asaltantes –este año en las remeras de sus hinchas luce la matrícula ACP 2013–, las canciones de los extremos, sobre todo la retirada, son muy lindas. También varios de los cuplés que se van hilvanando en una historia que aborda el relacionamiento de los integrantes de tres generaciones –abuelo, padre e hijo–, interpretados por Cotelo, Diego Bello y Danilo Mazzo, respectivamente.
El salpicón “bien igual” utilizando una “uruguayez”, y los cuplés de los delivery, el de los consejos al nuevo padre y sobre todo el de los dos progres (el progresismo del gobierno y el de los sindicatos, a diferencia del único progresismo de otras épocas) son momentos realmente destacados.

Estamos ante una murga de las más añejas y ganadoras en la historia, que más allá del revuelo que generó tener entre sus directores a los futbolistas Álvaro Recoba y Antonio Pacheco volvió al carnaval a lo grande, para triunfar, y si bien todo depende de los gustos del jurado, está a un paso de alcanzar la meta.

Tambores bajo lluvia
La tercera etapa de la Liguilla se completó con la actuación de Tronar de Tambores, Sociedad Anónima y Aristophanes.

La comparsa a segunda hora y por expreso deseo de su director, Julio “Kanela” Sosa, igual comenzó a actuar pese a que llovía y, por momentos, mucho. Eso en el conjunto generó rebeldía y de la mano de las virtudes que el elenco tiene terminó desplegando su mejor rendimiento en las tres ruedas, lo que seguramente le permitirá escalar posiciones y estar entre las mejores.

Algo similar le sucedió a los humoristas de San José: dejó de llover cuando ellos salieron a escena, pero antes se les mojó la escenografía y mucha gente se había ido del escenario del Parque Rodó, cuando el volumen de público es algo que incide en la labor de los humoristas que precisan de la respuesta del público para ser eficientes, pero igual rindieron como no lo habían hecho en las ruedas iniciales y es arriesgado afirmar que la categoría tiene a tal o cual como vencedor.

Aristophanes en el cierre se presentó con una novedad, la presencia de Gonzalo Carrasco, el cantante que al inicio del espectáculo de la primera rueda se lesionó en el escenario (fractura de rótula con desplazamiento) y debió ser intervenido.

Con la pierna enyesada apoyada sobre una silla, a un costado del escenario, cantó todos sus temas en una demostración de profesionalismo digna de elogio, aportando mucho a un espectáculo que también se mostró en un nivel superior, en un conjunto que tiene dos de las mejores parodias del año; la primera, sobre el filme Antes de partir (protagonizado por Jack Nicholson y Morgan Freeman), bien puede ser electa como la mejor de todas.

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