Ha finalizado un semestre de inédito crecimiento ganadero, con la faena semestral de vacunos más alta de los últimos 13 años. Un crecimiento que ha superado lo previsto y deja ver la conjunción de varias tendencias que muestran cambios en la ganadería uruguaya.
La vuelta de la pujanza de China como comprador marca una diferencia fuerte con el primer semestre de 2020 cuando el covid jaqueaba al principal comprador. Pero más allá de ese dato de la demanda, hay otros componentes en la respuesta de la oferta ganadera uruguaya, que se esperaba sería más gradual, y en cambio ha dado un salto de 30% de crecimiento respecto a igual faena de 2020, el mayor crecimiento semestral alguna vez registrado.
La faena, en el primer semestre fue superior a 1,2 millones de vacunos, el año pasado había sido apenas de 966 mil. Son dos semestres muy contrastantes, uno con restricciones comerciales pero también con una muy escasa oferta estructural por la exportación en pie de años anteriores. Con poco ganado disponible para faena y relaciones de reposición adversas.
El crecimiento de la faena muestra por un lado una lógica propensa a retener vientres, el crecimiento de la faena de vacas es menor al de novillos. Pero lo que es más importante, muestra una tendencia muy fuerte a la intensificación del engorde de novillos.
La faena de novillos diente de leche crece 75% y la de dos a cuatro dientes lo hace 43%. El crecimiento de los novillos tiene un componente importante de novillos precoces. La faena de novillos diente de leche crece 75% y la de dos a cuatro dientes lo hace 43%. Por primera vez los de dos a cuatro dientes han pasado a ser la mayoría absoluta de los novillos faenados.
A pesar de la que la cuota 481 específica para ganado de corral se achica, la venta de ganado que hace su engorde final a grano sigue creciendo. Asia compra más carne de ganado a corral, incluso engordado durante más de 100 días a grano. Y no solo es China, también se va sumando Japón.
Esa demanda se cubre mayoritariamente con novillos. La faena de vaquillonas en lo que va del año crece 6%, es decir mucho menos que el promedio, la de novillos diente de leche y de dos a cuatro dientes crece en conjunto 50%. Esto relega la faena de novillos adultos a menos de 25% del total.
Una gran población vacuna
Al moderarse la exportación en pie, Uruguay pasa a tener una de las mayores poblaciones de vacunos de la historia (12 millones) en una menor área dada la expansión de la agricultura y la forestación, que aunque moderadas en cifras absolutas quitan por un lado unas 100 mil de las mejores hectáreas productivas y por otro sacan hectáreas a la cría que tiene cantidad récord de vientres entorados.
El aumento de la carga implica un riesgo. Pero por otro lado tanto los datos comentados de faena como los datos de desempeño reproductivo del entore pasado, algo mejores a lo esperado en un año de sequía, muestran que los productores están tomando medidas como para sostener el crecimiento de la producción aún en esa superficie más reducida.
Por otra parte, la elevada extracción previene saturaciones del mercado. Por un lado el mercado internacional parece muy firme y estable.
Mientras la suba de precios de 2019 terminó con un corte abrupto en noviembre, tal vez porque China ya sabía sobre la situación de covid que empezaría oficialmente unas semanas después o tal vez porque se habían acumulado stocks de carne provenientes de las exportaciones de Brasil y Australia. Este año tanto Brasil como Australia están con faenas más bajas.
Nada hace pensar que la historia de 2019 se repita. Por otra parte la exportación en pie se mantiene moderada pero activa, ha aparecido China comprando vientres y en los 12 meses cerrados a junio ha sumado unas 150 mil cabezas que mantienen la señal de competencia para el criador sin afectar a la actividad industrial.
Al moderarse la exportación en pie, Uruguay pasa a tener una de las mayores poblaciones de vacunos de la historia (12 millones) . Aceleró la rotación y mejoró el rendimiento
Lo que está ocurriendo es una rotación mucho más acelerada del stock. Los invernadores engordan más rápido venden apenas los ganados están prontos y salen a reponer aprovechando una relación de precios favorable. Eso construye un crecimiento sostenible de la faena. Se refleja en una muy leve caída del peso de faena, pero que se ve compensada por un mejor rendimiento en peso canal, el que se sostiene durante todo 2021 por encima de los niveles de 2020.
Por ejemplo, en mayo de este año el peso promedio de faena de los novillos fue de 520,4 kilos frente a 522,3 de peso promedio en mayo de 2020. Novillos algo más livianos pero que dieron carcasas más pesadas: 279,7 kilos este año contra 278,9 el año pasado. Es decir novillos dos kilos más livianos en pie dieron carcasas un kilo más pesado. Es decir que el rendimiento este año mejoró de 53,4% a 53,7%. Eso seguramente tiene que ver con una mejora en la alimentación que complementa a la mayor precocidad de la faena de este año. Y eso seguramente tiene que ver con más uso de ración dentro y fuera de los confinamientos.
Más precocidad en los novillos vendidos, más negocios para ganados de corral por fuera de la cuota 481 y a la vez una mejora en la participación de Uruguay en el cupo 481, es decir que aunque el cupo se achica Uruguay mantiene volúmenes de colocación parejos ganando participación en ese mercado.
El rendimiento este año mejoró de 53,4% a 53,7%. Perspectivas positivas para el segundo semestre
Una relación de reposición favorable lleva a pensar que el segundo semestre también puede sorprender por una faena elevada.
Si los precios que se pagan por la carne uruguaya sostienen el promedio actual superior a US$ 4.000, es factible que el precio del novillo se mantenga cerca de los US$ 4 por kilo, al menos hasta noviembre y que los invernadores quieran acelerar el ciclo de venta lo más posible, comprando terneros y novillitos de reposición alimentándolos intensamente y vendiendo lo antes posible.
Así la faena de 2021 se encamina no solamente a ser aproximadamente 25% superior a la de 2020 sino también superior a la faena de varios años anteriores.
En el stock al 1° de julio es probable un récord de vacas de cría y es casi una certeza una población récord de novillitos de uno a dos años y vaquillonas de uno a dos años. De modo que el aumento en la faena de vacas es sostenible. De esa forma la faena de vacunos se puede proyectar sobre los 2,35 millones, muy pareja con la actividad de 2018. Si superara a la de ese año será la mayor producción desde 2008 porque además el peso de carcasa ha aumentado respecto a la década pasada, es decir que con faenas similares se genera actualmente más producción de carne.
Y a diferencia de los récords de la década pasada, en este año sin afectar la capacidad productiva futura. De hecho es muy probable que la producción de terneros de 2022 crezca respecto a la de 2021, de 2,85 millones de terneros a 2,9 millones. Con clima normal, dado el récord de vacas de cría, la producción debería estabilizarse en tres millones o algo más en lo que queda de esta década.
Así la faena de 2021 se encamina no solamente a ser aproximadamente 25% superior a la de 2020 sino también superior a la faena de varios años anteriores.