Durante años el edificio de lo que hoy es el Auditorio Nacional Adela Reta fue un pozo con escombros y una grúa herrumbrada que se movía según soplaba el viento. En la actualidad el edificio está casi terminado y el Ballet Nacional está a punto de salir por primera vez en su historia a una gira por Europa. Y a pesar de las turbulencias del año pasado, el hombre detrás del telón sigue siendo Julio Bocca, quien habló con El Observador sobre cómo se está preparando lo que se viene.
En los años anteriores, los bailarines realizaron un gran sacrificio por ensayar, ya que no tenían el lugar físico que tenemos hoy. A pesar de todo la siguieron remando y esa actitud fue la que mantuvo al Ballet durante esos tiempos difíciles. Hemos tenido que rearmar un repertorio que el teatro ha perdido. Como director artístico esa es mi responsabilidad. Hay muchas obras que nunca llegaron a estrenarse acá y muchas creaciones nuevas para adaptar, así que hay mucho trabajo en ese sentido para ponernos al día. Es un desafío hermoso.
En julio es la Gira Internacional del Bicentenario por Europa. ¿Se conoce al Ballet Nacional allí?
No, no se lo conoce. Nunca antes el Ballet había viajado a Europa. Se tiene una vaga idea de lo que es la institución Sodre. En el pasado hubo un momento en que la compañía tuvo un renombre en la región; años atrás formó parte de un “pool” que formaban el Teatro Colón, el Municipal de Río y otras instituciones de América. Luego del incendio decayó mucho la actividad, pero ahora estamos revirtiendo ese estancamiento. Sentí que la compañía empezó a tener un buen nivel y me di cuenta de que estábamos preparados para presentarnos en Europa. Los bailarines se han preparado ensayando y estudiando aquí siete horas, casi todos los días. También tuvimos a bailarines y maestros invitados del exterior que nos han ayudado a crecer como compañía. Con esta gira el Ballet Nacional se va a dar a conocer al público europeo. Los bailarines están emocionados y nerviosos. No conocen el público, no saben cómo responde, no conocen los teatros, el ambiente. Va a ser muy instructivo para ellos.
Pero también hay giras locales. ¿Qué ciudades están visitando en el interior de la república?
En ese sentido, el año pasado tuvimos una experiencia buenísima. La gente superagradecida. Por eso decidimos repetir la idea este año. De todas formas, debo señalar que hasta que no tengamos una estructura logística adecuada no seremos capaces de salir con una obra compleja completa al interior. Por eso siempre se sale con obras que si bien son complejas para bailar son cortas y fáciles de montar. Las grandes producciones siempre se van a ver en Montevideo, pero para en el futuro no descarto presentar ese tipo de producciones en el interior.
Volviendo a la capital, el programa de la Gala de Ballet II que se presentó el viernes es casi idéntico al que llevará a Europa.
Sí, con la diferencia que incluimos una obra de Vicente Nebrada, Percusión para seis hombres. Esta obra fue estrenada en 1969. Nebrada es un gran coreógrafo latinoamericano. Para mí es importante tener una obra suya en el repertorio porque es una forma de no perder obras latinas.
¿Y de las otras obras puede recomendar una para el público que irá por primera vez a ver ballet?
Todas son especiales para mí y los bailarines, pero puedo recomendar Donizetti Variations del coreógrafo ruso George Balanchine. Fue una de las primeras obras que bailé en Estados Unidos. Dentro de la creación de Balanchine es una de las obras más fáciles, pero al mismo tiempo más difíciles para el bailarín. Para el público es una obra hermosa y sirve como puerta de entrada para conocer otras obras más complejas. En cada presentación, el deber del Ballet Nacional es presentar obras que sean amables al gran público, pero que al mismo tiempo vayan acostumbrándolo a ver obras más complejas. Nosotros difundimos obras de calidad y en cierta manera, educamos en el sentido de mostrar que se puede hacer mejor las cosas. La idea es que cuando vengan compañías de afuera, que el publico uruguayo esté preparado para apreciarlas y, sobre todo, a poder darse cuenta de la calidad de lo nuestro, de nuestros bailarines.
¿Cuál es la relación del Ballet Nacional con los coreógrafos y compositores contemporáneos uruguayos?
Estamos totalmente abiertos a todas las ideas y propuestas. Escuchamos y valoramos todo. El tema es que en este primer año he debido reorganizar la compañía y plantar las bases para luego comenzar a explorar nuevas ideas. El año próximo estrenamos una obra de Martín Inthamoussú, que es un coreógrafo uruguayo de danza contemporánea muy interesante. Recién estoy conociendo el medio musical uruguayo en profundidad. Todavía no he tenido tiempo para dedicarme a explorar todo lo que sé que hay por ahí. Sé que hay cosas muy interesantes. A Inthamoussu lo llamé porque le había pedido una música para ballet a Jorge Drexler y quería un coreógrafo uruguayo. Conecté a Martín con Jorge y les dije: “No quiero ver nada… ustedes armen algo…” Obviamente, voy controlando la obra, ellos piden mi opinión pero es una opinión técnica de danza la que doy, no quiero cambiar nada en sus creaciones. Al final, la obra se montó y quedó muy buena. Por ahora no tiene título y se estrenará el año venidero. A raíz de este tipo de colaboración entre un compositor y un coreógrafo ya van surgiendo otras y más búsquedas de músicas y coreógrafos. El Sodre está abierto a todos los creadores uruguayos tanto coreógrafos como compositores. Estamos para eso, es nuestra función difundir la cultura de nuestra gente y de nuestra época. Somos una compañía que siempre va a presentar los grandes clásicos de la danza pero también nos vamos a dar el gusto de experimentar.
¿Cuánto le falta al Ballet Nacional para estar a la par de las mejores compañías del mundo?
Dentro de la región es una compañía que está bien parada. Por supuesto que le falta repertorio, le falta experiencia de repertorio armado por la propia compañía y también le falta estructura de apoyo logístico y técnico. Todos estos temas se van solucionando. Es un proceso que empezamos hace un año.
¿Se siente integrado a la vida uruguaya como uno más?
Totalmente integrado y feliz de vivir acá. Vivo acá y me roban acá, igualito que a todos…