El restaurante Mariskonea fue, durante muchos años, un punto icónico de Punta del Este. Fundado en 1944 por Ascención Iturria y su esposa, Manuela González, apostaba por una carta con los mejillones y el pescado como protagonistas. Contaba con su propio vivero para mantener frescos los mariscos y se convirtió en un punto de referencia. En 1994 pasó a manos de uno de los hijos de Iturria, José Luis, y de su esposa, Lissie Boldarenko. En 2003 el restaurante cerró. Varios años después, la nieta del fundador, Gabriela Iturria Boldarenko, se embarcó en la misión de volver a abrirlo. Junto a su marido, Gonzalo Ramos, logró el objetivo en diciembre pasado.
El desafío de revivir un clásico
Gabriela Iturria profundiza en los pormenores de la reapertura de Mariskonea, el restaurante fundado por sus abuelos