Más allá de los números en bruto, la tasa bruta de eficiencia terminal (TBET), que mide la relación entre los estudiantes que egresaron en el año y los estudiantes inscriptos por primera vez a la carrera, es de 16,1% para Ingeniería en Computación. Si comparamos con las otras dos carreras mencionadas previamente, la tasa de Contador Público es casi el triple (46,6%) y la de Abogado dos veces y medio más (40,1%).
Una falta cada vez mayor
Esta realidad se da en un contexto en el que el mercado laboral está ávido —y cada vez más— de profesionales de la industria de Tecnologías de la Información (TI). En la actualidad, hay 3.500 vacantes para trabajar en empresas tecnológicas, según un relevamiento de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI).
Debido a que el sector está en una situación de franco crecimiento demanda cada vez más personal calificado —en 2022, la cantidad de vacantes era de 3.000—, empresarios reconocieron que deben salir al exterior a buscar mano de obra calificada que no hallan en la plaza local.
Consultada por Café & Negocios, desde la CUTI manifestaron su “preocupación” sobre esta realidad, debido a que la demanda insatisfecha de mano de obra calificada para este sector ronda el 20%.
En este sentido, Victoria Cancela, investigadora del Observatorio TI de la gremial empresarial expresó que, si bien la demanda de profesionales calificados en el ámbito de las TI va más allá de los puestos puramente tecnológicos en sí mismo, las cinco carreras más demandadas por las empresas tecnológicas en el país son ingenieros en Computación, que representa más de la mitad de los llamados; los ingenieros en Sistemas; contadores; y licenciados en Sistemas.
Cancela señaló que, a pesar de esta demanda insatisfecha, los egresos de profesionales en el sector de las TI son considerablemente bajos en comparación con los ingresos y la matrícula. Esto indica una brecha entre la formación académica y la demanda del mercado laboral, lo que representa un desafío para las empresas y la industria en general. La tasa de egresos para estas carreras universitarias es de 3% para los hombres (264 recibidos) y de 4,7% para las mujeres (134) en 2021.
A su vez, la experta indicó que a esta realidad se le suma la necesidad de perfiles tecnológicos por parte de otras industrias, como la salud y la educación.
Según el último reporte de la gremial, llamado Formación académica en TICs, la matrícula correspondiente a la oferta académica de grado vinculado a las TICs asciende a 11.714 estudiantes.
Este tipo de formaciones contó con 2.562 ingresos en total (5% menos que en 2020) y 398 egresos en el año (3% menos que en 2020). “A partir de estos datos también se puede conocer que en este nivel cada 100 estudiantes que ingresaron, egresaron 16, similar al año anterior cuando habían egresado 15 en la misma comparación”, se explaya el informe con base en datos del Ministerio de Educación y Cultura.
Asimismo, los ingresos en educación universitaria de grado en este sector por institución educativa se distribuyó de la siguiente forma: Udelar (54,1%), Universidad ORT (24,2%); Universidad Tecnológica del Uruguay o UTEC (6,9%), Universidad de Montevideo (6,5%), Universidad Católica del Uruguay (4,5%) y Universidad de la empresa (3,8%).
En 2021 se recibieron 100 personas de ingenieros en Computación, la carrera con más demanda en el sector de las TICs, según la CUTI.
¿Cómo afronta esta situación la Facultad de Ingeniería de la Udelar?
El decano de la Facultad de Ingeniería (FING) de la Udelar, Pablo Ezzatti, reconoció que, a pesar de un aumento en la matrícula en los últimos años, hay una gran cantidad de estudiantes estancados en el primer año de las carreras de Ingeniería.
El decano de la FING ejemplificó esta situación con Álgebra Lineal, una asignatura obligatoria y común a todas las ingenierías, que experimentó un aumento significativo en el número de inscriptos en 2022. Esta situación generó un "efecto embudo" en el avance de los estudiantes, puntualizó Ezzati.
Según los datos que aportó el decano, mientras en 2019 se registró alrededor de 1.500 estudiantes en esa asignatura, de los cuales 200 eran recusantes; para 2023, el número de inscriptos trepó a 2.500 alumnos, matrícula que incluía 800 recusantes.
Para Ezzati, hay tres factores centrales que explican esta realidad: el desajuste entre la educación media con universitaria sobre los conocimientos relacionados a estas carreras, un “problema histórico” que se arrastra desde hace años —detalló—; la pandemia, en particular, que agravó la situación del mencionado desajuste; y la habilitación del título. Sobre este último punto, Ezzati explicó que el hecho de que para muchas carreras, como la de Ingeniería en Computación, no se requiera título habilitante para ejercer provoca que muchos estudiantes se inserten rápidamente en el mercado laboral y estiren o no concluyan su carrera.
Leonardo Carreño Facultad de Ingeniería de la Udelar. Para abordar estas problemáticas, el nuevo decanato —que lleva tres meses de actividad— está diseñando medidas que buscan superar el particular impacto de la pandemia en los cursos de 2024 y fomentar un mayor egreso de los estudiantes, según expresó Ezzati al ser consultado por Café & Negocios sobre la visión de esta situación.
Entre estas medidas se incluye el fortalecimiento de las ayudas para los exámenes de febrero de 2024, con el objetivo de que los estudiantes puedan aprobar las materias pendientes y no se genere mayor acumulación de estudiantes en los cursos con la llegada de la nueva generación. También se pondrá énfasis en cursos introductorios de Matemática, con la finalidad de mejorar la preparación de los estudiantes al comenzar los cursos oficiales.
A su vez, la FING planea adelantar las asignaturas específicas un semestre, de modo que los estudiantes no solo cursen materias de núcleo común, con el fin de estimular su interés. Además, se “está conversando” con otras facultades de la Udelar, como la de Ciencias Económicas y Administración, para contar con más espacios y evitar la sobrepoblación en las clases, desarrolló el decano.
Otra medida contempla la creación de más espacios de consulta, para que los estudiantes puedan reforzar sus conocimientos fuera del horario de clases convencional. También se propone que docentes de materias específicas “colaboren excepcionalmente” con las primeras asignaturas durante dos años, lo que no implica más presupuesto, sino “un debilitamiento” de los cursos avanzados en beneficio de contar con más docentes en los primeros años, señaló Ezzatti.
Estas acciones se llevarán a cabo al mismo tiempo que la Udelar solicita más recursos en la próxima Rendición de Cuentas, enfatizó el decano. Ezzatti destacó también que la situación de los primeros años en la Facultad de Ingeniería es compartida con las universidades privadas del país (lo que termina repercutiendo en los egresos), que ofrecen carreras relacionadas con el sector de Tecnologías de la Información.
¿Qué respuestas dan las empresas?
Consultada sobre cómo las empresas uruguayas hacen frente a esta situación, la experta de la CUTI explicó que, ante la falta de egresados, las tecnológicas están contratando estudiantes de las carreras que necesitan. Otra de las respuesta a este panorama consiste en que las compañías locales están dispuestas a invertir cada vez más en la formación de sus empleados para desarrollar sus capacidades, así como en la captación de profesionales en el extranjero.
Las tecnológicas locales están operando bajo “una doble actividad: son muy fuertes las ventas al mercado interno, pero también lo están siendo al extranjero; de hecho, el año pasado, por primera vez, la facturación por ventas al exterior superó a la de las ventas en el mercado interno”, concluyó Cancela.