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El día que le cambió la vida a Emiliano Brancciari

En un frío 25 de junio de 1994, un grupo de chiquilines del Liceo 10 se juntaron a tocar en un festival de bandas. Así, hace 20 años, nació No Te Va Gustar

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25 de junio de 2014 a las 13:32

Hace exactamente 20 años, Emiliano Brancciari, Mateo Moreno, Pablo "Chamaco" Abdala y un grupo de amigos comenzaron lo que sería una de las bandas más importantes del país: No Te Va Gustar.

En una carta publicada en su página en Facebook, Brancciari recuerda el primer show de la banda -durante un festival del Liceo 10-, el origen de su nombre y la coincidencia de que ese día, al igual que hoy, Argentina y Nigeria se disputaban su clasificación en el Mundial de Estados Unidos.

20 años

El 25 de junio de 1994 cambió mi vida para siempre; el gremio del liceo numero 10, nuestro liceo, organizaba un festival de bandas y teatro en la placita de Alto Perú, donde se juntan los barrios Buceo y Malvín de Montevideo, que quedaba a 3 cuadras de donde estudiábamos.
Éramos una barra de muchos amigos y amigas que hacíamos un montón de cosas juntos, entre ellas disfrutar de la música, sobretodo rock. Creo que solo rock.
Existía dentro del grupo de amigos una banda que se llamaba Cerrado por duelo y estaba invitada al festival. En ese grupo tocaba el Chamaco, mi gran amigo y luego compañero de banda. Siempre estábamos todos juntos, donde tocara Cerrado por duelo, donde ensayara, nos movíamos en manada.
Con Mateo, mi otro gran amigo, no teníamos banda, pero nos juntábamos a tocar la guitarra todos los días, en su casa o en la mía.
Cuando nos enteramos del festival, nos dijimos, ¿por qué no armar una banda para ese día? Y así empezó todo.
Primero le dijimos a Pablo para que fuera nuestro baterista, ya que estábamos todo el tiempo juntos, pero nos dijo que no, que no tenía tiempo, que estaba dedicado a Cerrado por duelo. Respuesta de la que tiempo después nos reiríamos muchísimo.
Entonces decidimos armar el grupo sin él y empezamos a ensayar con Hugo, a quien le decíamos El Loche, que en realidad era guitarrista y mayor en edad, pero le gustaba tocar la batería y tenía más experiencia que nosotros. También invitamos a tocar a Fercho en el bajo, porque Mateo tocaba la guitarra conmigo y a otros amigos como Jorgito que tocaría otra guitarra, 3! Y Dario Prieto para cantar algunas cosas.
Armamos entonces un repertorio de versiones de temas ajenos que nos gustaban y podíamos tocar con nuestros pocos acordes.
No había un nombre para el grupo y una tarde yendo para el liceo con Mateo decidimos que se llamaría con un titulo de tres palabras que jamás dijimos al resto del mundo. Fuimos a la casa de Hugo, nuestro baterista, a hablar de lo que tocaríamos y nos pregunto como nos íbamos a llamar. No te va a gustar, le dijimos, debido al titulo que habíamos elegido un par de días antes. Sin decir nada más, Hugo preguntó, ¿No te va a gustar? ¡Está bueno! Nos miramos con Mateo y nos dimos cuenta que era infinitamente mejor y más original que el que le habíamos puesto nosotros. Así que a partir de ahí nos llamaríamos No Te Va Gustar, sin la a, porque así se pronunciaba.
Volviendo al repertorio, solo recuerdo alguna de las canciones que tocamos ese día. Good golly miss Molly, de Little Richard, Come together de los Beatles, Heroine de Sumo y no me acuerdo más.
Cuando llegó el día del festival, el día mas frío de 1994, estuvimos esperando en vano a Hugo, el baterista, quien nunca llegó. Estábamos desesperados y recurrimos al Chamaco, quien después tocaría con su grupo, le pedimos por favor que se subiera con nosotros; habíamos armado la banda para tocar ese día y no íbamos a poder hacerlo si no nos ayudaba. Por suerte Pablo dijo que sí y le explicamos lo que tenía que tocar atrás del escenario.
Del show en sí no recuerdo demasiado ya que habíamos estado tomando vino en damajuana para superar los nervios de tocar frente a público y sacarnos el frío. Repito, hacia mucho frio.
Ese día quedó marcado en mí tan fuertemente, sin saber que sería el punto de partida para todo lo que vendría después. El recorrido por la vida de la mano de este grupo, conociendo parte del mundo; esta banda que fue creciendo en sueños y responsabilidades, con un sentimiento de pertenencia cada vez mas fuerte, como una extensión de mi familia, donde nos hicimos hombres, donde construimos otras familias.
Ese 25 de junio jugó Argentina contra Nigeria en el mundial de Estados Unidos 94, dato que casualmente se repite 20 años después, pero eso no es lo único que no cambia con respecto a ese primer día. Tampoco cambian las ganas, ni el amor a lo que hacemos por encima de todo, ni el cariño entre nosotros, ni el respeto a nuestro público, ahora mucho mayor en número, pero tan importante como ese primer puñado de amigos y familiares que tenían que soportar nuestros insistentes llamados para obligarlos a que nos vayan a ver tocar.
Bueno, solo quería recordar y escribir sobre ese día que cambió mi vida, cuando era un adolescente de 16 años, y mientras lo hago, mi hijo, con cuatro años, me pide una púa para tocar su guitarrita. ¿Qué mas podría pedirle a este grupo? Solo agradecerle, y seguir sintiéndolo como el primer día junto a mis compañeros y recordando con amor a los que ya no están.

Gracias NTVG, felices 20 años.

Emi.

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