2 de septiembre de 2013 17:58 hs

En la edición de esta semana del suplemento Monitor Económico, la Unidad de Análisis Económico de El Observador explica la suba en la cotización del dólar en la plaza local y aconseja a los ahorristas uruguayos cómo moverse en este escenario turbulento.

Monitor Económico es un suplemento web semanal de divulgación económica y análisis de coyuntura que realiza la Unidad de Análisis Económico, el equipo de economistas y periodistas especializados de El Observador. Para recibir el suplemento en su correo electrónico todos los lunes a primera hora, suscríbase a El Observador+.

Claves para entender la suba del dólar y
evitar la toma de decisiones apresuradas

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El dólar sigue dominando la agenda y la preocupación de los uruguayos, que se preguntan qué hacer con sus ahorros. “¿Hice mal en pasarme a unidades indexadas?”. “¿Será buena idea deshacer esas posiciones y subirme a la tendencia alcista del billete verde, que parece dibujarse tan clara en las pizarras?”. Es bueno tener presente algunos conceptos antes de tomar una decisión así, que si bien son fáciles de asimilar cuando el tipo de cambio cae y el peso se fortalece, cuando el dólar empieza a subir y el costo de oportunidad de mantenerse en pesos parece ir en aumento, cuesta tomar distancia y pensar con claridad.

Lo primero es mantener la calma. Si bien el dólar en los últimos meses mantuvo una tendencia claramente alcista, detrás de ella hay una fuerte volatilidad que amplifica la sensación de que ahí afuera hay una fiesta y que uno no está invitado. Se hizo corriente ver operativas con subas de entre 1% y 2%, pero hay que tener presente que hubo días en los que el dólar también cayó.

Y cuando la volatilidad es grande y el desenlace no está a la vista, lo aconsejable es mantener posiciones, a menos que sea estrictamente necesario salir al mercado. En un escenario así, la volatilidad pesa sobre el precio de un activo. La brecha entre precio de compra y de venta se abre porque todos quieren cubrirse, compradores y vendedores, ante una posible suba y una posible baja. Nadie quiere asumir el costo de la incertidumbre, pero como alguien tiene que pagarlo, termina pesando en el bolsillo de quien tiene la necesidad de salir al mercado en pleno chaparrón.

Pero además, la suba pasada nunca asegura una suba futura. Que el dólar haya escalado 17% en su cotización frente al peso desde fines de abril no implica que esa tendencia se va a mantener. Es probable que el dólar siga subiendo, y esa no es una proyección aventurada si se tienen en cuenta los acontencimientos que están marcando el ánimo de los agentes de mercado en el mundo y las decisiones de política de los países desarrollados –en especial de EEUU–; pero asegurar que esa suba será suficiente para justificar un cambio de portafolio y por lo tanto, más importante que la de otros activos, eso sí es más difícil.

Hay muchos elementos en juego. Uno de ellos tiene que ver con la decisión de la Reserva Federal de EEUU de empezar a recortar las compras de bonos hipotecarios y del Tesoro en el mercado mundial. Eso va a moderar el crecimiento de la cantidad de dólares en circulación a nivel mundial y a través de esa vía, va a fortalecer la moneda estadounidense. Sin embargo, el efecto puntual que esa medida tendrá en el mercado financiero global es imposible de anticipar con presición. Es probable que buena parte de ese efecto ya esté asimilado hoy por los mercados, que desde mayo, cuando las autoridades estadounidenses comenzaron a especular con la medida, reaccionaron con un excesivo castigo a las monedas emergentes.

Tampoco se puede dar por descontada la reacción de las autoridades de los países emergentes, que en su momento fueron víctimas de una apreciación excesiva de sus monedas y hoy se encuentran ante el problema de una brusca pérdida de valor frente al dólar. En el caso uruguayo, no solo hay que tener en cuenta la reacción de las autoridades locales, que hasta ahora han alentado la depreciación del peso, sino también la de los gobiernos vecinos, porque lo que suceda con el peso argentino y el real –en particular con este último– tendrá un fuerte impacto en el peso uruguayo.

Por lo tanto, si a la volatilidad actual se agrega la incertidumbre respecto a la evolución de las cotizaciones en el mediano plazo, mudarse de posición y apostar por el billete verde parece una opción arriesgada. Pero además, existe otra cuestión relativa al ahorro, ajena a la dinámica de mercado, que debe contemplarse a la hora de realizar una decisión de cambio de posiciones: la falsa seguridad que le da el dólar al uruguayo promedio.

Si usted percibe ingresos en pesos y los fundamentos detrás de los precios de los bienes y servicios que adquiere –incluidos los inmuebles, aunque cueste creerlo– están nominados en pesos, lo más sensato es evaluar el ahorro y la inversión en esa moneda, y en todo caso, descontar el aumento de los precios. La idea es pensar, “¿qué poder de compra representa para mí el dinero que tengo ahorrado y de qué manera puedo maximizarlo, teniendo en cuenta un determinado nivel de riesgo que estoy dispuesto a asumir?”.

La unidad indexada sigue siendo y será la apuesta segura y como tal, tiene sus beneficios y sus contras. Una apuesta segura limita las pérdidas y de hecho, la UI lo hizo. Cuando el dólar bajó, la UI no solo representó la opción más segura, sino también la más rentable, porque medida en poder de compra de los uruguayos, la opción del dólar implicaba una rentabilidad negativa. Cuando el dólar subió, la UI empezó a tener competencia en materia de rentabilidad. Pero una apuesta segura, por definición, implica renunciar a la aspiración de ganarlas todas, algo que escapa a las posibilidades incluso de los mejores analistas financieros.

¿Busca resguardar su dinero con una posición conservadora que le impida perder capacidad de consumo en el futuro, quiere pasar frente a la pizarra de un cambio sin temor a lo que va a encontrarse al levantar la vista? ¿O busca especular, perseguir oportunidades y asumir riesgos? Porque la unidad indexada le da la máxima seguridad al ahorrista uruguayo de que su dinero no va a perder poder de compra, pase lo que pase con el dólar y los mercados financieros en general. Pasarse a dólares, por el contrario, implica una apuesta, no solo a que el billete verde seguirá subiendo, sino que lo hará más rápido incluso que los precios al consumo y otras opciones de inversión. No se engañe por la pizarra, es una apuesta arriesgada. Si quiere perseguir una rentabilidad con su dinero, asesórese e invierta. Determine el riesgo que está dispuesto a asumir y diversifique su portafolio para alcanzar la rentabilidad buscada. Pero no se juegue ciegamente por el dólar, está arriesgando mucho más de lo que usted cree y mucho más de lo que está dispuesto a arriesgar.

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