4 de noviembre de 2011 16:15 hs

En la vieja Europa parecen reacios al libro digital. No en vano son herederos directos de Gutenberg. Les cuesta el cambio. Su industria editorial sigue viendo su primera amenaza en el fantasma de la piratería, escondiéndose en el parapeto de “no hay mercado suficiente” para no lanzar proyectos innovadores a los 650 millones de lectores en español. Y es que los datos del comercio interior del libro en España en 2010 parecen darles la razón.

La facturación total ha sido de 2.890 millones de euros, de los que solo 70,45 millones correspondían a libros digitales: esto es, 2,3%. Respecto a 2009 la venta del libro en España ha caído 7,8%, cifra nada despreciable, y no se sabe si hubiera sido peor de no haber existido la “opción” digital, que se ha incrementado 37,9% al compás de las ventas de soportes.

Llegan los grandes
Sin embargo, el último trimestre de 2011 parece ser el día “D” del desembarco de las ebookstore de los grandes en Europa: Amazon, Google y Apple. Algo de mercado deben ver, y algunos datos de tendencia de consumo del lector medio europeo han de tener para irrumpir en el mercado europeo. En Inglaterra, por ejemplo, la venta de los best sellers han sido digitales en 50%, ya que es más fácil llevar los libros elegidos en un e-reader, como Kindle o iPad.

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Amazon ya distribuye Kindlebooks en Inglaterra, Alemania y desde octubre en Francia. Es más, hace poco más de un mes abrió sus puertas virtuales en España. Pero por ahora, allí y en Italia lo que vende son libros impresos, los Kindlebooks no están disponibles.

La conexión a internet en España es 21% más cara que en Europa y esto limitaría el uso masivo de Kindle, además de la escasez de espacios wi-fi. Pero no tardará en llegar si se cumplen las expectativas de ventas de la tableta Kindle Fire, hecha no para ganar dinero sino para ganar la guerra de la venta de ebooks.

En la primera semana de octubre Google inició su tienda de ebooks en Inglaterra, y pronto lo hará en Canadá y Australia. Cuenta con los fondos de Hachette, Random y Penguin, además de los dos millones de libros de dominio público ya digitalizados. Y junto a la opción de comprar directamente a través de Google señala otras ebookstore como Amazom.com.

También la primera semana de octubre Apple lanzó su iBookstore en español, después de la alianza realizada con Planeta, Random y el resto de editoriales distribuidas por Libranda.

Tras la Feria de Frankfurt
La perspectiva global fue ofrecida por la Feria del Libro de Frankfurt, celebrada del 12 al 16 de octubre. Este año la presencia del mundo digital ha sido de mayor relevancia que nunca, a pesar de que en Europa están lejos de alcanzar el 20% que representa la venta de ebooks en el mercado estadounidense.

El director de la feria, Jüergen Boos, hizo una mención expresa a la importancia de los dispositivos de lectura Kindle, Ipad, Kboo y Sony, todos impulsores de la lectura digital. Según Boos, “en Estados Unidos el libro digital no le ha quitado el 20% al libro impreso sino que ha hecho crecer el mercado”.

El paradigma del libro en papel, quieto en la estantería de una librería, ha cambiado. Ahora lo que se plantea es cómo ser más fácilmente encontrado por los lectores en el gran océano de la red. Hay que familiarizarse con la palabra metadatos como única vía de presencia en la red y garantía de visibilidad. Los metadatos de un libro incluyen toda la información (ficha bibliográfica, biografía del autor, páginas web, etc.) que contribuyen a que los buscadores posicionen mejor el libro

La semántica y los datos son los pilares del entorno web 3.0. Solo una utilización y una comprensión profunda de los metadatos puede hacer que los contenidos –libro, blog o cualquier otro texto– sea visible en la red.

Más royalties para el autor
Parece que van llegando los cambios provocados por la desaparición de los costosos modelos de producción y distribución del papel.

El agente literario Andrew Wiley ha dicho en la feria que el 50% de royalties para el autor llegará a ser una norma aceptable para la edición digital. Un gran paso, desde el primer escalón, que es que el autor copaga la edición (hasta el 20% para un autor ya consolidado), con la clara excepción de los royalties de autores de best sellers.

Para corroborar esto, Amazon ha lanzado en la misma feria una oferta a aquellos autores que quieren seguir el camino de la autoedición. ¿Qué autor puede rechazar el 70% de beneficio sobre cada libro vendido y un balcón a la mayor comunidad comercial del mundo?
La visión de Joe Bezzos, de Amazon, es la del gran río del comercio electrónico para toda la tierra. Ya es un impetuoso caudal que va arrollando a su paso todo cuanto encuentra y cambiando el paisaje.

La socialización de la lectura, o lo que ya se llama lectura compartida, es uno de los mayores beneficios de la lectura digital. Indudablemente los soportes de lectura facilitan una rápida comunicación de ideas, impresiones y recomendaciones, tanto para los lectores como para editores.

El modelo de convivencia del libro impreso y digital es globalmente aceptado. Los interrogantes pueden ser: ¿se harán las editoriales españolas con el mercado digital hispanohablante?. Y más de fondo, ¿la lectura digital y su entorno servirán para que sean más los que lean, y éstos logren una visión crítica y contrastada de las tendencias culturales?.

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