Leo Mc Lean es argentino, trabajó para Disney y escaló las siete cumbres. Así se podría resumir la vida del ejecutivo, que hoy en día vive en Uruguay y tiene un proyecto vitivinícola. Sin embargo, su trayectoria es mucho más amplia y está compuesta de momentos que marcaron un antes y un después, y que explican en parte por qué se vino a vivir a tierras charrúas.
Cuando tenía 29 años y ya se había recibido de la carrera de economía, Mc Lean decidió emprender junto a unos amigos para traer la cadena ESPN a algunos países de América Latina. Tiempo después, en el año 1995, Disney absorbió al gigante de los deportes y en 2004 lanzaron sus propios canales de televisión. Para el argentino esto implicó que también tomaran la representación de los nuevos productos para Argentina, Paraguay, Uruguay y el resto del continente.
Específicamente, era el responsable de ventas del grupo Disney para el continente, un trabajo “soñado” pero que implicaba una gran responsabilidad. Mc Lean viajaba mucho, estaba poco tiempo con su familia y su cabeza estaba concentrada casi que las 24 horas del día en los negocios. “El último año, estimo haber estado 230 días fuera de mi casa”, confesó en diálogo con El Observador.
El ejecutivo reconoce y hace hincapié en que su trabajo era muy disfrutable, porque de alguna manera ratificaba una vida profesional plagada de éxitos. Sin embargo, cuando Disney se fusionó con Centuty Fox, Mc Lean tuvo que realizar algunas tareas que no fueron de su agrado. Una de ellas, la que más resaltó, fue las conversaciones que debió tener con algunos colaboradores que fueron despedidos, dado que se buscó “optimizar” los recursos humanos. “Fueron cosas que no me gustaron hacer, esa es la verdad”, agregó.
Así fue que, el año pasado, cuando cumplió 60 años se retiró de la empresa. Este tipo de compañías, suelen dar opciones de retiro con beneficios, ya que es una manera de dejar lugar a personas más jóvenes. Cuando Mc Lean tomó la decisión, puso sobre la balanza la vorágine con la que había vivido su etapa de desarrollo profesional y también las buenas condiciones en las que se retiraba. El resultado dio que se debía ir, para dejarle el lugar “a sangre nueva”.
Sueños de altura
Mc Lean escaló las siete cumbres, entre ellas el Everest. De joven, contó, sus sueños eran mayormente de aventuras y libertad, así como también de hallar el éxito a nivel profesional y personal. El lujo, el confort y el buen pasar de a poco van dejando esas metas de lado, sumado a los obstáculos que la vida suele poner en frente.
Pero llegó un momento que Mc Lean frenó y miró para atrás. La pregunta surgió casi que al instante: “¿Para qué?”. Como en un viaje en el tiempo, volvió a los pensamientos de aquel joven que estudiaba en la Universidad Católica de Buenos Aires y decidió que era momento de cumplirle los sueños.
Durante sus travesías en las montañas, pudo rencontrarse con sí mismo. “Te brinda oportunidades, el famoso sentido de la vida”, resumió y agregó que gracias a estas aventuras, pudo dejar en claro que quería una vida “más tranquila” una vez que se fuera del mundo Disney.
Uno de los pilares para lograr esto fue su esposa, dado que pasó mucho tiempo fuera de su casa por escalar montañas. “Para escalar el Everest fueron tres meses, eso sumado a lo que viajaba por trabajo”, afirmó.
Uruguay y los vinos
Leo Mc Lean se instaló en Uruguay, donde está desarrollando la Compañía uruguaya de vinos de mar -un emprendimiento junto a Fernando Deicas, Juan Pablo Clerici, Gerardo Michelini y Andrea Mufatto.
La bodega tiene un estilo boutique y se encuentra en una esquina de Garzón, en Maldonado. El gran propósito es elaborar vinos que tengan la menor intervención posible, un proceso de producción común en algunos países europeos. “Queríamos que tuviera la palabra ‘Uruguay’, para destacar que son vinos de acá y están cerca del mar”, dijo.
Por otra parte, el argentino contó que su llegada se debe a que se siente muy joven. Además, por estas latitudes dice encontrar estabilidad económica y política, junto a un trato por parte de los uruguayos que es excelente. “Me gusta mucho, pero mucho, cómo es la gente acá”, enfatizó.
Explicó que esto no es algo común en su tierra natal, donde cada vez que hay un cambio de gobierno, la inestabilidad está latente sin importar la ideología de las autoridades entrantes. “Es lamentable, pero real”, sentenció.