15 de diciembre 2015 - 5:00hs

105 años sembrando sueños' dice el lema del 48 Congreso del Partido Socialista que se celebrará hoy y que servirá, entre otras cosas, para evaluar el futuro de esa colectividad y para abordar varios documentos que analizan la situación del país y del Frente Amplio. Pero, a decir verdad, más que sueños, en los últimos meses en ese más que centenario partido han sido sembradas diferencias que enfrentan a sus dos corrientes internas y que abren un signo de interrogación acerca de su futura unidad".

Así comenzaba una nota publicada el domingo 13 en la web de El Observador que narraba el delicado estado en el que llegaba el Partido Socialista a esa instancia.

Y, efectivamente, ese mismo día las diferencias, y la violencia de algunos enfrentamientos que habían tenido como escenario las redes sociales, terminaron en agresiones físicas y abucheos surtidos.
La bronca socialista es, por estos días, apenas una muestra del enojo que parece permear todo el Frente Amplio y que genera enfrentamientos casi sin precedentes en la izquierda.

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Los congresales del PS tenían sus propios problemas domésticos pero, además, en las horas previas el ministro de Economía, Danilo Astori (Frente Líber Seregni), y el expresidente del Movimiento de Participación Popular (MPP), José Mujica, habían intercambiado cartas públicas en las que cruzaron duros reproches por la responsabilidad que le cupo a cada uno en las polémica gestión de la petrolera ANCAP.
Ayer, el Secretariado Ejecutivo del FA abordó este problema a instancias de Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) y la preocupación fue casi generalizada.
Tanto que agendaron una reunión especial para este jueves 17 en la que se abordará casi exclusivamente la pelea Mujica-Astori y el impacto que ella puede tener en la militancia y en la opinión pública.

Los latas

En el Congreso del PS los problemas del resto del Frente Amplio también estuvieron arriba de la mesa, pero la cosa comenzó a caldearse por la tarde cuando los delegados socialistas del interior del país empezaron a retirarse en masa por un razón sencilla: se les iban los ómnibus que debían trasladarlos desde el Centro Gallego montevideano hacia sus lugares de residencia.

Para definir el Congreso quedaron, mayormente, los delegados de Montevideo y de Canelones, y este no es un dato menor. Porque en la capital son mayoría los "removedores" u "ortodoxos" en tanto que en el interior tienen su principal base los "renovadores".

Fue así que el dirigente Eduardo "Lalo" Fernández (renovador) propuso postergar la votación de los distintos documentos para otra oportunidad de modo que el congreso tuviera una integración más representativa.

Pero los "removedores" se opusieron y allí la cosa empezó a desbarrancar. Junto a las delegaciones del interior también se retiró –en muestra de solidaridad– la mayoría de los integrantes de la Juventud Socialista en donde los "renovadores" son mayoría.

Los jóvenes fueron abucheados, hubo empujones varios y, en medio de ellos, un dirigente "removedor" lanzó un par de golpes de puño contra el representante socialista en la Mesa Política del Frente Amplio, Eleazar de León (renovador). Consultado por El Observador, De León no quiso dar detalles sobre la refriega. Pero esa noche, a través de sus cuentas de la red social Twitter, más de un dirigente se refirió al episodio.

"Mañana a laburar con más ideas y más fuerza que nunca por este proyecto de transformación social. Qué viva el Partido Socialista!", escribió el diputado Gonzalo Civila (principal figura de los removedores) pero enseguida le contestaron con un lacónico "y menos violentos" de parte del coordinador de Economía Social de la intendencia de Montevideo, Daniel Arbulo (renovador).
Luego, Arbulo agregó un tuit que decía "Patovicas" y otro en el que preguntaba "¿Con quién quedarse? ¿Con el violento? ¿Con el que se escuda en el violento ? ¿O con el que se hace el recontra pelotudo?". También el dirigente Daniel Daners (renovador) hizo mención indirecta al hecho. "El fin es la síntesis de los medios. Los violentos cosechan violencia, no construyen ni solidaridad, ni convivencia, ni democracia", escribió.

Los "renovadores" socialistas están más cerca del astorismo y los "removedores" tienen más coincidencias con el MPP y el Partido Comunista.
Al grupo de dirigentes que encabeza Civila le empezaron a llamar "ortodoxo" en contraposición a la corriente "renovadora" que representan, entre otros, el Secretario General del PS, Yerú Pardiñas, y la senadora Daisy Tourné.

La corriente tuvo en el excanciller Reinaldo Gargano a su exponente más conocido, tanto que a los "ortodoxos" también se les llama "garganistas".
Los socialistas de una y otra ala marcaron sus diferencias en temas tales como los procesos políticos del kirchnerismo en Argentina y el chavismo en Venezuela. Los "renovadores" han sido críticos con esos gobiernos en tanto que los "removedores" los han apoyado casi sin cortapisas.
La cercanía de Civila con el kirchnerismo argentino –viajó a Buenos Aires para participar de eventos organizados por esa corriente– le ha otorgado el mote de "Kivila" entre algunos militantes "renovadores".

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