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El llanto de la Moni: "No fui una carmelita descalza pero quiero cambiar mi vida"

La líder de Los Chingas protestó que nadie saliera en su defensa y anunció que ahora va a denunciar a otros delincuentes en represalia

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10 de mayo de 2019 a las 14:59

Mónica Sosa, la líder de los Chingas, lloraba este jueves mientras escuchaba a la fiscal de Estupefacientes Mónica Ferrero leer en la audiencia judicial la transcripción de varias comunicaciones telefónicas que la mostraban amenazando a uno de sus primos para que no denunciara un homicidio ocurrido en un ataque del que él había sobrevivido de milagro. Y cuando la jueza María Odriozola le permitió hablar, Sosa se refirió a Gustavo Leal, coordinador de los operativos de seguridad que se llevan adelante desde fines de 2017 en distintos barrios de contexto crítico, y lo responsabilizó de su desgracia.

"Yo no sé por qué el señor Leal no me protege. Yo no tengo a nadie. A mí nadie me sale a mí favor, a defenderme ¿Quién me da esa seguridad que tengo que tener en mi barrio? Yo tengo miedo que algo les pase a mis hijos; tengo miedo de dejarlos solos", protestaba la líder narco que estuvo al frente de los más de 100 desalojos a vecinos que su grupo llevó adelante en 2017 en Casavalle para usar las viviendas como base de operaciones.

También rechazó que el director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior la acusara en la televisión. "El señor Leal me difamó totalmente en la tele de alcahueta (sic), manejó todo así", siguió hablando Sosa, a quien apenas se le entendía por el llanto. "No sé por qué el señor me agarró tanta bronca (...) pero él se va a dar cuenta de todas las cosas impunes que quedaron en el barrio", agregó más adelante.

La Moni –así la conocen en su barrio– fue enviada a prisión preventiva por 60 días al cabo de esa audiencia por un delito de violencia privada, ya que para la fiscal está probado que amenazó de muerte a Jonathan Alberto López Sosa, el hermano de Rodrigo Martín López Sosa, el hombre asesinado por el consuegro de Mónica el 29 de abril. El presunto responsable de ese asesinato fue imputado este mismo jueves por dos delitos de homicidio, uno en grado de tentativa. Mónica Sosa, por su parte, seguirá siendo indagada por ese caso.

Jonhatan Sosa fue hospitalizado luego de recibir en ese ataque 10 disparos en la espalda y otro en la cara, pero cuando se repuso subió un estado de Whatsapp que tenía el siguiente mensaje: "Gorda Moni con tu pistola le robaron la vida a mi hermano”. 

Y la Moni, que había salido de la cárcel en enero y que nuevo estaba tratando de reorganizar al grupo criminal en su barrio, lo amenazó para que bajara esa publicación.

"Le pide que saque ese estado de WhatsApp, que ella sabe cómo es, que estas cosas llegan a donde tienen que llegar, que ella sabe cómo es", contó Ferrero en la audiencia.

Fue a continuación que, en medio de llanto, Mónica Sosa comenzó a hacer su descargo.  

"Yo estoy colmada de muchas cosas. Hay muchas cosas que resolver en el barrio. La señora fiscal se deja llevar por lo que le dicen pero yo nunca amenacé. Me dicen que mande presa a mi familia. Si yo me ponía a hablar en el juzgado estaban en el horno todos. Yo dije lo que se me preguntó, ni más ni menos. A mi nadie me da garantías y se dijeron cosas sobre mi que me perjudican. Y esto se hizo público y yo no tengo nada ahora", balbuceaba, antes de afirmar lo siguiente: "Sí, yo no fui una carmelita descalza pero quiero cambiar mi vida".

Más denuncias

Cuando la jueza Odriozola dictó sentencia 20 minutos después, la hermana de Mónica Sosa recibió una orden directa de la líder chinga que se lo transmitió en el momento en que pasó a su lado escoltada por la policía para llevarla a la cárcel.

La orden era que ella también denunciara e incriminara a otros narcotraficantes, como los integrantes de Los Camala, enfrentados con Los Chingas, por lo que de ese modo se rompería el tradicional pacto de silencio entre delincuentes.

Gustavo Leal estaba cerca de la escena y la hermana de Sosa se volvió hacia él para transmitirle el mensaje. "Me parece muy bien, eso es lo que tendrían que haber hecho desde el principio", le contestó el jerarca.

El abogado de Sosa es Raul Estomba, quien siempre defendió la inocencia de su cliente. En agosto de 2018, Mónica Sosa había sido enviada a prisión por hurto de luz y agua y por usurpación –ya que vivía en una vivienda que no era de su propiedad–. El día de la audiencia en que se había decidido su suerte, Estomba había dicho a El Observador que Sosa llevaba adelante "una política social: les da abrigo y comida a los niños que están en la calle y vela por que tengan ropa limpia y vayan al médico".

Ahora, Estomba también dijo que su defendida nunca había amenazado a nadie. "Si bien el tenor de la conversación (con su primo) era elevado y pudiera existir algún tipo de insulto, en ningún momento hubo amenazas de que la persona pudiera ser víctima de algún tipo de consecuencia", sostuvo.

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