Agro > XXIX EXPO OTOÑO

El mejor de todos los conejos lo crió el enfermero de la Rural

Brígido Liesegang, titular de la cabaña El Porvenir, es jubilado y tiene en la cunicultura un hobby

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29 de marzo de 2013 a las 11:18

El expositor del mejor de todos los conejos que participaron en la 29ª Expo Otoño (esta semana en la Rural del Prado) tiene 78 años y es una de las personas más queridas por todos quienes suelen trabajar en el predio de la Asociación Rural del Uruguay (ARU): Brígido Liesegang, así se llama, quien durante 30 años fue el enfermero que atendió a los cabañeros que presentaban a los reproductores en las muestras ganaderas.

Ya está jubilado tras desarrollar esa tarea en el local de exposiciones de la ARU, pero también trabajó durante tres décadas en la órbita del Ministerio de Salud Pública (MSP) y en el Hospital Evangélico, por lo tanto, “yo tengo 78 años, pero tengo 90 de trabajo”, explicó sonriendo.

A Brígido le pertenece una hermosa hembra de la raza Neocelandes que se exhibe en el Galpón de Conejos en la jaula 22. Pesa 5,5 kilos y fue considerada por el jurado (integrado por Lauro Da Luz y Fabián Fernández) como el "Mejor ejemplar sin distinción de sexo" de la muestra organizada por la Sociedad Uruguaya de Cunicultores (Sudec), gremial integrante de la ARU.

Brígido es el titular de la cabaña El Porvenir, ubicada en el barrio Lezica, en Montevideo, concretamente en la calle Gutemberg 6402 esquina Veragua.

Lo normal es que la población del criadero oscile de 50 a 80 ejemplares, “en una actividad que quiero aclarar uno no la hace porque sea un gran negocio, porque en esto se empata, a veces se gana un poco si uno es muy cuidadoso en los costos y a veces se pierde como en todo, pero uno esto lo hace porque es una pasión, es algo que se disfruta, claramente es un hobby”, indicó.

Este experiente criador, que optó por la raza Neocelandes “porque es un conejo hermoso y un muy buen productor de carne”, comentó que en su caso una bolsa de ración de 45 kilos le cuesta $ 500 y le permite alimentar a sus conejos durante una semana, más o menos.

Conejos que como reproductores puede comercializar a unos $ 1.000 cada uno, más o menos, salvo que hayan logrado un premio destacado: la Neocelandes que se impuso entre los 150 conejos de la Expo Otoño de este año tiene un precio muy superior: $ 20.000.

Brígido estima que lleva algo más de 30 años exponiendo conejos. Lo hace actualmente en la Expo Otoño de Sudec y en la muestra que la gremial realiza en el marco de cada Expo Prado, en setiembre. Y le ha ido bastante bien. Suelen ser una docena los expositores de alto nivel y él ha logrado el premio al mejor ejemplar de la muestra en siete oportunidades.

“Salvo las jaulas que las compro, el resto de las instalaciones del criadero las hago todas yo, los caños para el agua por ejemplo… es la manera de ahorrar y que los costos bajen y tener un margen de ganancia”, explicó.

También remarcó que “para producir un buen conejo hay que ser muy responsable en cada paso, desde la genética, en el manejo sanitario, en la calidad de la comida que se le da… eso hace que podamos llegar a un excelente producto final, a un alimento que sea seguro para el consumidor”.

Su propio alimento

El mismo es el primero en disfrutarlo. Por consejos médicos no puede ingerir alimentos grasos y en ese sentido la carne de conejo es la más indicada, por encima del resto de las que se consumen en el mercado: “es una carne muy rica, fácil de preparar, es muy sana… realmente lo tiene todo”.

Por lo tanto, la recomendó especialmente para que la gente la vaya incorporando a su dieta, sobre todo para los pequeños de la familia y para los mayores.

En ese sentido, instó a “promover el consumo de esta carne, para que la gente la pida más y nosotros podamos criar más, pero poniendo la vista primero en el mercado interno, en hacer bien las cosas y recién después y dando pasos firmes pensar en la posibilidad de exportar; es fácil decir que hay que exportar carne de conejo así de entrada, pero no es fácil lograrlo”.

Brígido es hijo de padre vasco y madre alemana. Es casado, con Violeta Lamadrid y tiene una hija, Silvia. Con una amplia sonrisa celebró que ande haciendo de las suyas en el criadero su nieta, Victoria, quien tiene solo ocho años “y mire que ya sabe mucho y uno realmente disfruta con eso”.

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