2 de septiembre de 2020 16:42 hs

Nicanor era vivaz, simpático, extrovertido, con esa capacidad de los pequeños para sorprender a los adultos, con preguntas inverosímiles y respuestas ocurrentes.

Disfrutaba ilusionarse con los superhéroes, el Hombre Araña, Supermán, Capitán América, el Increíble Hulk, aunque él intuía que aquello era solo un juego porque le decía a su padre: "Mirá, papi, que yo no tengo superpoderes, eh.."

Más noticias

De repente le pidió a su padre que lo llevara en brazos, a lo que Danilo accedió porque su hijo no había tomado la siesta ese día, que se volvería imborrable.

Continuaron la caminata con el pequeño dormido sobre el hombro del padre. De repente, Nicanor convulsionó y su cuerpo se puso rígido. El padre como pudo lo acostó, le flexionó las piernas y luego una ambulancia, a la que había llamado Tabárez, trasladó a Nicanor al hospital Justo José de Urquiza.

Los médicos lograron que el corazón del pequeño volviera a latir, aunque Nicanor permanecía inconsciente.

Cuenta la nota de Infobae que se ordenó un nuevo traslado del pequeño para una mejor atención a la ciudad de Concordia, a unos 160 kilómetros.

Los análisis médicos indicaron que Nicanor padecía el Síndrome del QT Largo (SQTL), un trastorno del ritmo cardíaco que produce arritmia, que puede llevar a la muerte súbita y que puede ser hereditaria. Se manifiesta en cualquier edad. O nunca se manifiesta, que no fue el caso del pequeño Nicanor.

Un nuevo traslado al hospital San Roque, en Paraná, mejor equipado y con especialistas a mano, logró estabilizar al pequeño aunque el personal médico debió luchar contra otro paro cardíaco.

Cuatro días después de las convulsiones, el jueves 27 de agosto, Nicanor no reaccionaba a ningún estímulo neurológico.

En esas dolorosas circunstancias, los padres de Nicanor, Danilo y Cintia, novios desde siempre, tomaron la decisión más dura en sus 38 años de vida: que la partida de su primer hijo (tienen una niña de 10 meses) permitiera darle vida a otros.

"Piénsenlo”, les aconsejaron, prudentes, los médicos.

Pero ese mismo jueves, al final del día, los padres de Nicanor confirmaron su decisión de donar los órganos de su hijo, en un acto de amor. Siguió luego todo el protocolo del caso, planillas que firmar, consultas que deberían realizarse, exámenes de los órganos del pequeño, incluso la prueba de covid-19, que en caso de haber sido positivo hubiera impedido la donación.

Tabárez contó a Infobae que un equipo del hospital Garrahan voló a Paraná para hacer los procedimientos aprobados.

Wikimedia Commons El hospital Garrahan

"No te dicen a quiénes fueron los órganos, pero sabemos que el hígado y los riñones irían para chicos que estaban en alerta roja en el Garrahan", contó el padre de Nicanor. Las corneas del pequeño fueron al Banco Provincial.

La pareja regresó el viernes 28 a Concepción del Uruguay con los restos de Nicanor y acordaron con la empresa del servicio fúnebre hacer un recorrido por los lugares que le fueron familiares a Nicanor: su casa en el barrio Sarmiento,el jardín de infantes, la Escuela No. 4, la vivienda de los abuelos.

Los padres querían que tuviera una despedida alegre. "Es que él era eso: mucha luz y alegría, contó Danilo.

Una caravana de autos de dos kilómetros acompaño el recorrido final de Nicanor, el "ángel donador" como lo rebautizaron, entre globos de colores, aplausos, su nombre coreado una y otra vez, porque su caso conmocionó a la ciudad.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos