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El olvido que pronto será la Copa América 2019

Canchas en muy mal estado, más polémica que buenos partidos, goles dudosamente anulados, y la expulsión de Messi en un match intrascendente, son algunos de los recuerdos que han de quedar

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12 de julio de 2019 a las 15:37

La Copa América en Brasil 2019 pasará sin pena ni gloria (aunque los brasileños quizá no piensen lo mismo), y será recordada por sus dudosas penalidades y un asistemático uso de un sistema de verificación de jugadas llamado VAR, el cual demostró que incluso en la aplicación de la tecnología con fines prácticos, el tercermundismo sigue estando presente en esta sureña y folclórica, tan sui generis, parte del mundo. De un largo conglomerado de imágenes, sonidos y jugadas específicas, el comentario de hoy convoca solo algunas de esas vivencias, las que al menos por unos días permanecerán vigentes. Algunas que son estas y conforman las últimas postales de un largo mes de goles, discusiones y jugadas rebobinadas:

A) El fútbol puede ser extremadamente rutinario, hasta que en el momento menos pensado aparece la magia del destello. Gabriel Jesus recibe un impecable pase de un compañero, no le gana la espalda al futbolista peruano, pues la fortuna quiere que el fútbol ponga a prueba el deslumbre y el talento del hombre con la pelota en sus pies. En una baldosa, Jesus se saca al individuo rival de encima, lo deja por el camino con una pisada de pelota que en una época solo unos pocos y Luis Cubillas eran capaces de hacer, y preanuncia con su mágico movimiento que la jugada es medio gol antes incluso de que llegue el gol. Es ese instante fuera de la rutina en que el fútbol se convierte en algo mestizo, mezcla de poesía y filosofía. En su dinámica emerge un esplendor hipnótico. Si los partidos tuvieran momentos así más seguido, cada match podría promocionarse como una función del ballet ruso Bolshoi, con una pelota de intermediaria de la espectacular estética en escena.

B) Faltan pocos segundos para terminar el primer tiempo. Roberto Firmino pierde una pelota, pero la recupera antes de que el rival se dé cuenta, ya es suya nuevamente. En el fútbol, quien se duerme o se distrae un segundo o menos, pierde en el mismo tiempo lo que de manera sorpresiva había encontrado en sus pies o la casualidad le había regalado. Tal como lo estuvo diciendo el entrenador de Firmino el resto del año, el alemán Jürgen Klopp, el problema no es perder una pelota, sino no saber recuperarla inmediatamente. La lección de fútbol que dio el Liverpool inglés durante la pasada temporada, en la cual el club de la ciudad homónima volvió a ganar la Champions, tuvo el domingo en Rio de Janeiro a su gran embajador, Firmino. En una simple jugada tuvo un examen de talento y preparación, y lo pasó con sote.

C)Paolo Guerrero toma la pelota, y se encamina a patear el penal. Coloca el balón en el punto de donde partirá, al arco o a la tribuna. De pronto, de la absoluta nada y para sorpresa de todos, el juez dibuja en el aire un rectángulo. Otra vez un hombre grande haciendo invisibles jeroglíficos en la invisibilidad. Tenemos nuevamente polémica en el VAR. ¿Y ahora qué?, pregunta la gente, conjeturando, ¿no fue penal, fue offside, qué fue, qué es lo que debe corroborar en la pantallita? El anticlímax se impone.

La emoción se siente devaluada. ¿Van a anular un gol incluso antes de que el peruano ejecute el penal? Del VAR podemos esperar cualquiera cosa a la hora de las sorpresas. El juez chileno sale para consultar al aparato que parece un televisor, mira la pantalla rápido, con la misma rapidez con que alguna gente mira las pantallas de los aeropuertos que anuncian si el avión saldrá en punto. Vuelve al perímetro de juego más pronto de lo anticipado. Hay penal, hay gol, que viene después de que la realidad ha regresado a su normalidad pre-VAR.

D)Convertido en figura catalizadora, el VAR transformó a otra figura antes casi secundaria, en protagonista central de cada match. El juez, árbitro o referí, es la nueva estrella mediática. Ha ganado poder de imagen, aunque no necesariamente de decisión. Lo mismo que en las grandes corporaciones internacionales, las órdenes pueden venir de arriba, de una especie de sala de montaje donde gente adulta mira el partido por televisión con la mirada atenta de un forense, pero así igual se equivoca. El árbitro lucha para no convertirse en únicamente un mensajero de decisiones ajenas. Sobrevive las circunstancias transformado en protagonista de los close-ups de la televisión.

Si los futbolistas pierden enorme cantidad de tiempo en la silla de su peluquero para tener sus cabelleras listas y elegantes para los primeros planos y los replayes (pues es horrendo que estos los agarren despeinados), los árbitros no le van a la zaga. Con pito en mano, son los nuevos Brad Pitt del verde perímetro de juego. Disfrutan sabiendo que millones de personas entran en pánico aguardando la decisión del bien peinado señor. El VAR, conclusión, les ha dado más oportunidades laborales a los coiffeurs. ¿Qué será lo próximo? Si las cosas se radicalizan, pronto los árbitros entrarán a la cancha luciendo en forma exhibicionista sus propios tatuajes, en brazos y cuellos, porque hay quienes creen que es bello tenerlos allí. Por una cuestión de narcisismo, no tienen planeado por el momento dejar todo el estrellato visual solo a los futbolistas.

E) Algunos quizá no lo recuerden -es ya pasaron varios días desde que fueron eliminados en primera ronda-, pero en esta Copa América también participaron Japón y Catar. ¿A qué vinieron? ¿Se puede ir a un lugar sin objetivo alguno? Los japoneses pueden ahora decir: le empatamos a Uruguay. Y lo cataríes: la pasamos bien, porque ya sabíamos que estamos clasificados para el próximo mundial. Ni Japón ni Catar aportaron mucho y más bien muy poco en lo estrictamente futbolístico.

El fugaz paso de ambos por canchas brasileñas quedará como una minúscula nota al pie de página, que será olvidada apenas demos vuelta a la página. Yo ya la doy. La presencia de los dos países asiáticos se debió a una razón tan simple como clara: que el fútbol sudamericano entre por la puerta grande al lucrativo mercado asiático. Entonces, si de plata se trata, para la próxima Copa habrá que invitar a India y a China, porque más pronto que tarde ambos países representarán la mitad de la población planetaria. Con seguridad perderán todos los partidos por goleada, pero ¿a quién en la Conmebol le importan los resultados deportivos cuando los económicos puede ser fabulosos?

F) Terminó la Copa América Brasil 2019. Fue una competencia con poco de inolvidable, levemente rara en diversos aspectos debido a la polémica presencia de un invitado tecnológico, el cual, a millones, amantes del fútbol sin maquillaje y con posibilidad de error, les pareció un ‘varrabasada”. Se acabó la Copa, y ahora que ya no tendremos al VAR para salpimentar las conversaciones en el café, la oficina, o donde sea, ¿de qué “VARmos” a hablar? El próximo 30 de octubre tendremos elecciones nacionales para decidir hacia dónde se dirige el país llamado Uruguay, y en el mundo hay hechos de mayor importancia que 22 individuos y un hombre vestido con diferente indumentaria corriendo con shorts detrás de una pelota. Temas, para cambiar de tema, sobran. Es un buen momento para empezar a hablar de otras cosas.

 

 

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