11 de abril de 2012 22:20 hs

Es, probablemente, un lugar peor que el de la intrascendencia, aunque hay quienes dirían que prefieren generar algún tipo de sentimiento a ser ignorados. La revista Spin, una de las especializadas más populares dentro del planeta musical estadounidense, se encargó de elegir a los artistas más odiados del mundo del rock y el pop y juntó a unos 30.

La lista, tan caprichosa como deliciosa, sitúa al tope a los Milli Vanilli, intérpretes de aquel hit Girl, You Know It’s True, que durante parte de los años de 1990 sacudió radios y discotecas. Los supuestos creadores de la canción eran el dúo Milli Vanilli, que gozó del éxito hasta huir despavoridos de un estudio de televisión en el que fueron pescados haciendo playback. A partir de ahí se supo que ninguna de sus canciones era cantada por ellos, lo que hizo que les retiraran los Grammy obtenidos e, incluso, que sus discos se dejaran de fabricar y vender. Y eso marcó la salida del mundo de la fama para el dúo teutón, con posterior ingreso al de las celebridades bizarras.

Limp Bizkit aparece en el segundo lugar de la lista de la Spin. Básicamente, sus cargos son por “destrozar el camino hacia un rock masivo más sensible que habían marcado Nirvana y Nine Inch Nails. Algunas apariciones de su cantante Fred Durst en videos pornográficos en la web también contribuyeron a la elección. Hace unos meses, Limp Bizkit tocó en un festival junto a Metallica y fue despedido del escenario por el público de la banda de metal a botellazos, insultos y silbidos.

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En tercer lugar está Kenny G, el virtuoso cuyo mérito para entrar en la lista ha sido “hacer que los ascensores parezcan más seguros desde 1982”. El argumento se centra en que “ha tenido más de 20 discos soporíferos” e incluso se dio el lujo de firmar una canción que tiene un sample de Louis Armstrong como una “colaboración” con él, cosa que fue señalada por músicos como Pat Metheny como “increíblemente pretenciosa”.

Más atrás llega la banda Creed, un grupo ubicado en la tercera camada de lo que se conoció como “post grunge”. Es decir, todos aquellos que resignificaron su música a partir del sonido de bandas como Nirvana o Pearl Jam. La Spin asegura: “Todo lo que salía de su música, de alguna u otra manera, ofendía”. Y de hecho recuerda que la publicación Philadelphia Weekly llegó incluso a titular un artículo: “Por qué Creed apesta”. Por la lista también se cuela Vanilla Ice, el rapero blanco que pegó con el hit Ice, ice, bab y no hizo mucho más. Vanilla Ice vendió más de 15 millones de discos en su momento, pero no fue muy bien recibido por la nación rapera. Algún rapero de su país llegó incluso a hacer un video en el que se golpea con bates de béisbol a alguien caracterizado como el rapero blanco, que llegó a tener hasta una ostentosa mansión en la Fisher Island de Miami.

Emerson, Lake & Palmer y Matchbox 20 son otros dos dentro de la lista. Y no reciben mejor trato. Los primeros reciben palos por sus interminables solos. Los segundos, por las críticas que tuvieron en su momento: “Son una foto perfecta de la Norteamérica más nauseabunda”.

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