7 de octubre de 2013 19:55 hs

El peluquero Mahmoud Labib, de 75 años, cortó el pelo a los dictadores de Egipto, desde Sadat hasta Mubarak, lo que le llevó a tener una visión diferente de la que él público acostumbraba sobre los líderes egipcios.

Un artículo publicado por Foreign Policy cuenta el día en que Mahmoud fue a cortarle el pelo a Mubarak, el pasado agosto, enseguida de que recuperara la libertad. Pero para el peluquero este dictador, que había estado dos años preso tras los revuelos de 2011, era un cliente más. Es que Labib le había cortado el pelo a Mubarak desde que era vicepresidente, e incluso conocía a sus hijos pequeños, a quienes siempre veía andar en shorts y remeras.

"Era un hombre de pocas palabras. Durante los primeros diez años, era solo alaikum salaam alaikum y as- salaam", explicó Mahmoud a Foreign Policy, mientras atendía a sus clientes en la peluquería. A veces, cuando terminaba de cortarse el pelo se quedaba horas con él conversando. "Había espacio. Desarrollamos una relación como las que tengo con otros clientes", agregó Mahmoud.

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La visión que presenta el estilista nada tiene que ver con la conocida públicamente acerca del último dictador que gobernó durante 30 años. Las críticas hablaban de un Mubarak obsesionado con transferir el poder a sus familiares. Sin embargo, Mahmoud cree que el líder en los últimos años estaba desesperado por dejar la presidencia, aunque tenía gran presión de su entorno. "Tenía mucha presión de quienes estaban a su alrededor diciéndole que el país se hundiría en caos sin él", agregó el peluquero.

En su salón adorna el lugar la imagen del expresidente Anwar Sadat, en la que Mahmoud aparece cortándole el pelo.

"Otros van y se sacan fotos, pero yo nunca le pregunté a nadie para sacarme fotos con ellos. Ni siquiera a actores o artistas, que han sido mis clientes durante décadas. Estas imágenes vienen por casualidad. Me voy para el trabajo y trabajo solo", expresó Mahmoud.

Tuvo su primer cliente político en 1960, cuando atendió a Hakim, el hijo del presidente Gamal Abdel Nasser. El dictador le había pedido que no le hiciera patillas, ya que quería que luciera un corte militar. Pero Mahmoud lo ignoró, porque sabía que Nasser se olvidaría de su petición, y su hijo, en cambio, nunca se lo perdonaría.

Luego fue a la peluquería el hijo del vicepresidente Sadat, a quien Mahmoud todavía atiende. Después pasó por su local Sadat, y el último presidente, Mubarak.

Para Mahmoud, Sadat es un "hombre sabio". Con él llegó a viagar por todo el mundo. En una oportunidad, el ex mandatario llegó a comparar su trabajo para llegar al proceso de paz Oriente Medio con una peluquería, y dijo que si los palestinos fueran estilistas y perdiesen su local y luego les ofreciecen un asiento dentro de la peluquería, serían lo suficientemente tontos como para no tomar lo que tienen disponible.

A pesar del trato cercano que tenía con los políticos, Mahmoud no cambió sus hábitos." Cuando conocí a Sadat, le conté todos mis defectos. Que soy un bebedor y que fumo marihuana, que me acuesto tarde y todo lo demás. Le conté todo lo malo, por si alguien le decía algo sobre mí, él ya lo sabría", contó el peluquero.

Él cree que Mubarak pensaba enterarse de toda la interna de la presidencia de Sadat, desde la peluquería, pero eso no sucedió.

Cuando Mahmoud se reencontró con Mubarak en el hospital militar, luego de dos años sin verlo, ambos se abrazaron y se dieron un beso en la mejilla. Lo encontró débil físícamente, pero aún muy lúcido. "Si encuentra un mechón de pelo fuera de lugar, me dirá: 'No lo dejes'. Tiene 85 años y su cabello se ve tan saludable como siempre", comentó Mahmoud.

Para él, Egipto se ha derrumbado después de Mubarak. Primero ganó la presidencia la Hermandad Musulmana, la cual teme, y luego llegaron los militares. Según cuenta, en Egipto los años en los que Mubarak estaba en el poder eran mucho mejor vistos que quienes están ahora.

"Tal vez en el interior se siente feliz de que (los Hermanos Musulmanes) se han ido, pero eso es todo. "Él está contento con lo que ha ocurrido . Se pregunta cuánto tiempo tardará Egipto para arreglar las cosas. Está preocupado por el país", reveló.

Mahmoud también atendió a los hijos de Mubarak. Cuando ellos cayeron presos, pidió al fiscal general, que también era su cliente, que le permitiera seguir cortándoles el pelo. Pero este se lo negó.

Con el exdictador también habló sobre su hijo Gamal, quien quería heredar el puesto. "Él me dijo que lo intentó, Egipto es demasiado grande y Gamal no podía manejar todo eso", agregó Mahmoud.

La opción de que Mubarak pasara el poder a su hijo contribuyó con el aumento de las revueltas que lo sacaron del poder en 2011.

Ahora, sin embargo, Mahmoud ve a Mubaral como un líder viejo, que solo quería deshacerse del poder, sin saber cómo. Este deseo aumentó cuando murió su nieto favorito en 2009 debido a una enfermedad. Hasta le había comentado su deseo de renunciar, pero prontó se enfermó y tuvo que ser hospitalizado en Alemania. "Estaba débil, yo estaba más gordo que él. Tendríamos que llevarlo de la cama a la silla para cortarle el pelo", contó el estilista.

Para Mahmoud, Mubarak nunca tuvo culpa de nada. Él era una víctima de las personas que lo rodeaban, que lo único que hacían era estropear sus esfuerzos por mejorar las cosas. Para el peluquero, la culpa de la situación que vive Egipto la tienen "los que mueven los hijos", y "las personas interesadas en hacer dinero" que quieren socavar a Sadat y a Mubarak, quienes él entiende como buenos y genuinos.

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