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Algunos de los ovinos atacados tienen un valor estimado en varios miles de dólares.

Agro > ATAQUES A LAS MAJADAS

El productor ovejero acosado por los perros que anda como los cowboys, a los tiros por el campo

Douglas Cortela acumula 100 animales perdidos en menos de un año y planea llevar cuatro o cinco ovejas muertas al Palacio Legislativo

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11 de mayo de 2021 a las 05:03

Douglas Cortela, un experiente productor de ovinos, ganador de varios grandes campeonatos en la Expo Prado por la calidad de su genética de la raza Merino Australiano, denunció a El Observador que los ataques de perros sueltos le están "dando una paliza tremenda”, tanto que a diario hay que invertir tiempo, esfuerzo y dinero para proteger a la majada, en una situación que definió como “angustiante, estresante y desmotivadora”.

Y se apresuró en añadir que se trata de un “drama” que lo sufren productores en muchas zonas del país, con mucha gente que "ya lo tiene asumido como un costo y se cansó de denunciar".

“Es increíble que pase el tiempo, que se sigan recibiendo promesas y uno tenga que andar como los cowboys en el lejano oeste, recorriendo los campos a los escopetazos para matar perros o espantarlos por un rato”, expresó.

En las últimas semanas, en ataques sucedidos en distintas jornadas, quedaron heridos algo más de 40 animales y la enorme mayoría murió.

Eso se suma a episodios del año pasado cuando hubo ataques que derivaron en la pérdida de cerca de 60 ovinos. La enorme mayoría son Merino Australiano, pero también hay algunos Hampshire Down, la otra raza en la que Cortela se ha especializado.

En ambos casos, en esos lotes de ejemplares atacados había varios de una calidad genética excepcional, por lo que el daño se potencia. En casos puntuales se puede hablar de reproductores cotizados en varios miles de dólares.

Los ataques, dijo el productor, son en varias zonas del país.

Los perros hoy son diferentes

“Esto no es de ahora, pero antes había algún ataque cada tanto, no tan perjudiciales, eran perros de vecinos, generalmente mansos pero traviesos, perros criollos o los clásicos ovejeros; ahora se complicó, son perros más grandes, más ágiles, más agresivos y si bien no sabemos quiénes son los dueños, no son perros flacos que pasen hambre… se los ve cuidados”, explicó.

En el caso del año pasado, eran tres perros y un vecino, dentro del campo y en pleno ataque –como está permitido por ley– mató a dos. Este año al parecer son al menos otros dos perros y, aunque hubo intentos, no se los pudo abatir.

En el establecimiento y cabaña Santa Catalina, propiedad de Cortela y ubicado en Colonia, se manejan 400 hectáreas en varios potreros, algunos distantes de otros hasta ocho kilómetros.

“Acá es bravísimo vigilar todo bien y en todo momento, esto nos tiene al borde de la locura, es algo que te da una profunda tristeza, hay un ratito para descansar y estar en familia y no, hay que agarrar la camioneta, el rifle y salir a dar vueltas para ver si encontramos a esos perros”, detalló.

La mayoría de las ovejas atacadas termina muriendo.

Las pérdidas

Consultado sobre las pérdidas acumuladas, Cortela dijo que “solo el año pasado y este y solo en carne son US$ 13.000, a razón de US$ 130 por animal”. Pero se pierde también lana a seguir produciendo y más: se puede hacer un cálculo rápido que no baja de los US$ 100 mil, pero mencionó que “la pérdida en genética es tan elevada como difícil de medir”. En su caso, la inversión en genética en el establecimiento familiar se acumular desde mediados del siglo pasado.

 

Más allá de lo económico y el impacto anímico adverso mencionado, se suman costos veterinarios para tratar de recuperar a alguno de los animales heridos. “Tratamos de llegar a tiempo… pero si los colmillos entraron en la carne no hay caso, hay infección y la oveja muere”, comentó.

Cortela dijo que de todo esto constantemente ha ido hablando con la Policía que le anunció ampliará el área de vigilancia, con autoridades de la Asociación Rural del Uruguay, del Secretariado Uruguayo de la Lana, con directivos de la gremial del Merino Australiano y de gremiales de criadores de otras razas, con legisladores, con el director ejecutivo del flamante Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) y con jerarcas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

“Todos me han atendido bien, me escuchan, (Ignacio) Buffa –subsecretario del MGAP– fue el que me dio la reflexión más clarita en todo esto, pero si bien todos entienden el drama con eso no alcanza. Precisamos de una buena vez una solución real. La castración y el chipeado de los perros es algo que puede llevar, si se hace bien, de 10 a 15 años… ¿y mientras tanto qué hacemos?”, preguntó.

Mencionó que ahora con el INBA hay un presupuesto disponible: “Me dijeron hay US$ 3 millones por año, que van a comprar camionetas para andar en la vuelta” y que le propusieron que profesionales lo visiten para castrar a sus perros y chipearlos, a modo de ejemplo.

Al respecto, su respuesta fue que "primero tienen que cortar el hilo por dónde hay que cortarlo", aludiendo a la conveniencia de que antes concurran a trabajar en lugares en ciudades de esa zona el país donde hay gente con 10 o 15 perros en condiciones de tenencia no responsable.

Solo en Nueva Palmira, Carmelo, Agraciada y áreas rurales próximas “hay como 200 mil perros” en un país que tiene, explicó Cortela, un promedio de casi un perro por persona cuando lo ideal es un perro cada 10 personas.

En algunos casos el ataque es a animales de genética "excepcional".

Ovejas muertas al Palacio Legislativo

En otro orden, el productor opinó que “acá hay que tomar decisiones políticas y que sean prácticas, el político capaz no tiene por qué conocer este drama, por eso capaz que junto cuatro o cinco ovejas muertas y se las llevo al Palacio Legislativo para que conozcan lo que es una mordedura de un perro, para ayudar de ese modo, no para hacer un lío, para que entiendan bien esto”.

“Yo tengo 60 años y una ganas de retirarme que da miedo, porque esto de los perros se suma a varios problemas que tenemos muchos productores, pero quiero ayudar denunciando para que se hagan cosas de una buena vez, que no quede todo en anuncios para la tribuna, porque quiero que mi hijo siga con esto y en el campo”, reflexionó.

Sobre cuál es, según su visión, la solución ideal, expresó: “Agarrar a los perros sueltos y que hagan lo que deban con ellos, pero que no sigan sueltos y al que tenga un perro y no lo cuide que tenga el castigo que deba tener y no me importa si la solución se llama perrera o de otro modo”. Finalmente, mencionó que "ni que hablar la gente, pero así como el perro tiene derechos, las ovejas también".

La Policía anunció que incrementará la vigilancia.

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