Rafael Villazán, hoy a los 67 años, disfruta de los nietos y los viajes

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El profe De León lo aisló de Nacional, fue el primer uruguayo en Inglaterra y el error que lo marcó; la vida de Rafael Villazán

Fue capitán de Nacional con 18 años; muy joven jugó las Eliminatorias para el Mundial de 1978 y se destacó en el Huelva y Wolverhampton
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28 de octubre de 2023 a las 05:04

Rafael Villazán era jugador de la Tercera división de Nacional y esperaba el 330 para ir a entrenar en Los Céspedes. Por ahí pasaban los futbolistas del plantel principal, muchos de ellos campeones de América y del Mundo en 1971. Cuando lo veían lo llevaban en auto. "Me sentaba atrás y adelante iban Manga y Artime; yo miraba a todos esos jugadores y para mi era como estar en otro mundo. Los había visto en figuritas", contó a El Observador el exjugador que hoy tiene 67 años.

Se formó en ese mundo de cracks y luego transitó su propia carrera que lo llevó a ser múltiple campeón con los tricolores, a defender a la selección uruguaya, a jugar en España y a convertirse en el primer futbolista uruguayo en jugar en la primera división de Inglaterra.

De Villa del Carmen, pero nacido en Montevideo

Villazán nació en el Sanatorio Americano de Montevideo, pero se considera carmense de pura cepa. Su familia es montevideana y cuando su padre se recibió de médico, se trasladó a Villa del Carmen (Durazno) para ejercer la profesión.

El nacimiento de Rafael sucedió en la capital uruguaya, pero a los pocos días ya estaba en el Carmen, donde vivió hasta los 14 años.

Su hermano mayor, Daniel, se dedicó a la medicina aunque llegó a jugar en Wanderers de Durazno y tenía condiciones técnicas para el futbol, y su hermano menor, Jorge, fue un brillante puntero izquierdo que jugó en Nacional y River argentino entre otros clubes.

Rafael Villazán en Nacional

"Tuvimos una infancia hermosa por la tranquilidad y libertad que había. Era un pueblo muy chico en ese momento. Todos nos conocíamos y nunca conocía una llave de mi casa, porque cuando nos veníamos a pasear a Montevideo quedaban las puertas abiertas. Andaba en bicicleta por todos lados, la dejaba por ahí, jugaba al fútbol en el campo. Para ir a la escuela 4 cruzaba la calle y el liceo estaba a tres cuadras; inclusive mi padre fue director fundador del liceo del Carmen y mi madre la secretaria fundadora. Era todo muy en familia", recordó el exfutbolista.

No jugó al baby fútbol, aunque durante un año y medio lo hizo en la reserva del club Carmen. Cuando su familia se mudó a Montevideo y mientras concurría al liceo, continuó jugando en campeonatos de barrio junto a un equipo conformado por residentes carmenses.

El motivo del traslado a la gran ciudad fue para no desunir a la familia. "Mi padre era muy familiero y era difícil mantener tres hogares. Mi hermano mayor empezó Facultad de Medicina y se vino a Montevideo; yo estaba entrando a tercero de liceo y para continuar debía trasladarme a Durazno, mientras mis padres vivían en el Carmen. Entonces mi padre tomó la decisión, que no fue fácil para él porque tenía que reinsertarse como médico, de venirnos todos a Montevideo".

Su primer barrio en Montevideo fue cerca del antiguo Cilindro Municipal (hoy Antel Arena). Concurrió al liceo 19 y luego al Dámaso.

La llegada a Nacional

Un señor de apellido Araújo, dueño de la casa de Deportes Araújo, situada en 18 de Julio a la salida del túnel, lo vio jugar con los residentes carmenses. Era el proveedor de ropa deportiva a Nacional, además de hincha y con muchos contactos en el club. "Me veía condiciones y me preguntaba porqué no iba a practicar a Nacional, a probarme. Yo le tiraba la pelota para el costado porque estaba estudiando. Hasta que tanto me comprometió que fui. Faltando una semana para comenzar los campeonatos de las divisiones inferiores, Nacional fue a jugar en Quinta y Sexta al Tróccoli contra Cerro. Yo jugué todo un partido en Sexta y cuando terminó el técnico de Quinta, que era el Pato (Eugenio) Galvalisi, me preguntó si me animaba a jugar medio tiempo más en Quinta. Lo hice y en esa semana me saqué la ficha médica y fiché para Nacional".

Podía jugar tranquilamente de lateral, centro o volante. A poco de haberse enrolado en Nacional, Rafael Anavitarte le pidió permiso a Miguel Restuccia (presidente del club) para invitar a Villazán y a Hebert Revetria a una gira con el equipo de Nacional Universitario. 

Nacional Universitario en 1973: arriba, Enrique Núñez, Daniel Carámbula, Hugo Bukowski, Ney Castillo, Juan María Vanrell y Rafael Villazán; abajo, Roberto Moreno, Mateo Infantozzi, Hebert Revetria, José María Nin y Alejandro Nin

"Estuvimos dos meses y medio de viaje. Empezamos en Guadalajara representando la selección amateur de fútbol en unos Juegos Afro Latinoamericanos. De ahí nos llevó a Estados Unidos, Guatemala, Jamaica. Una experiencia impresionante para mi. Prácticamente del Carmen a Estados Unidos, una cosa muy rápida". Cuando regresaron a Montevideo, el técnico del primer equipo tricolor, Washington Etchamendi, lo subió al equipo de Primera división, que estaba de gira por el norte argentino.

En el año 1974, Villazán fue convocado por Carlos Silva Cabrera a la selección uruguaya que participó del Sudamericano Sub 20 en Chile y salió segunda.

En esa época llegó a Nacional el técnico argentino Miguel Ignomiriello, quien se hizo cargo de los juveniles: "Nos reagrupó por edad y nos hizo jugar de vuelta en la categoría que nos correspondía por edad. Ya nos habíamos fogueado con gente grande y nos era muy fácil ganar los campeonatos de Quinta, Cuarta o Tercera en aquel momento. Estábamos todos fogueados".

"Ignomiriello nos marcó mucho. Fue una persona que no te enseñaba, era un orientador. Inclusive hasta ahora nos hemos reunido con todo ese grupo y él para nosotros fue un gran orientador profesional. Nos daba pautas de como tenía que ser un jugador profesional, nos aseguraba que se nos iban a dar determinadas etapas, la selección juvenil, la mayor, ser transferido y el que más o menos, a todos se nos dio", explicó. 

Luis Cubilla fue el técnico que hizo debutar a Villazán en Primera división. Fue en 1975, en la primera edición de la Liguilla pre Libertadores que se jugó en Uruguay. "Me dijo que ya estaba preparado y así empecé".

Hacía muy poquito que Nacional había ganado la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental. 

Selección uruguaya: Darío Pereyra, Alfredo De Los Santos, Walter Corbo, Rafael Villazán, Juan Vicente Morales, Pablo Forlán; abjo, Juan María Muniz, Julio César Giménez, Fernando Morena, Ramón Silva y Juan Carlos Ocampo.

"Fue una época de tanto despegue para mi. Tenés que fijarte lo que era el Interior del país en ese entonces, si bien las distancias eran iguales, se vivía más aislado. En determinado momento, cuando empecé a jugar en Tercera, entrenaba en Los Céspedes y me paraba en la parada del ómnibus para tomar el 330 que iba a Instrucciones y Mendoza. Pasaban todos los cracks del 71, paraban y yo me subía al auto. Me sentaba atrás y adelante iban Manga, Artime... yo miraba a todos esos jugadores y para mi era como estar en otro mundo. Los había visto en figuritas, a Etchamendi o cantidad de esos futbolistas, algunos se habían ido pero otros todavía seguían ahí o había regresado. Fue un despegue muy rápido", relató Villazán.

Walter Brienza, que lo dirigió en la Tercera de Nacional, lo citó nuevamente para la selección juvenil que disputó en 1975 un Sudamericano Extraordinario en Perú, pero cuando faltaban dos días para viajar sufrió hundimiento malar en una práctica y no pudo viajar. Uruguay fue campeón en ese torneo.

Un año después Juan Ricardo Faccio le dio la cinta de capitán del principal equipo de Nacional con apenas 18 años. "Me faltaba experiencia en muchas cosas, pero era muy profesional y por eso era un referente. Yo lo llevé muy bien, todo tiene su precio. Esa generación quemó etapas que nos hizo perder cosas. Muy jóvenes fuimos a la selección y a una Eliminatoria y eso no es fácil. Teníamos todos condiciones pero se paga, porque ahora vemos a jugadores muy duchos y con distinto nivel y arropados con otros jugadores con trayectoria, también les cuesta".

En 1975 fue premiado como la revelación del fútbol uruguayo.

La selección y el aislamiento en Nacional

El argentino Juan Eduardo Hohberg, que lo dirigió en Nacional, lo convocó a la selección uruguaya mayor. Un equipo muy joven, que quedó afuera del Mundial de Argentina 1978,

"Rodolfo Rodríguez tenía mi edad, Alfredo De Los Santos, Juan Ramón Carrasco, Darío Pereyra, Muniz, todos titulares. Los que eran un poco mayores eran Fernando Morena, Graffigna, el Quico Salomón. Enfrentamos una Eliminatoria difícil por el hecho de que jugamos el primer partido en Venezuela, íbamos ganando 1-0, erramos una cantidad de goles, y faltando pocos minutos nos hicieron un gol como de 40 metros. Fuimos a jugar a Bolivia, era predecible perder, pero Bolivia va y le gana a Venezuela. Tenía 6 puntos y nosotros podíamos hacer como mucho 5. Era más difícil ese sistema", recordó Villazán.

Con Nacional ganó los primeros tres campeones de Liga Mayor que se jugaron (1975, 1976 y 1977) y el Campeonato Uruguayo 1977.

Inexplicablemente, tras un ascenso fenomenal, cayó en desgracia en Nacional. 

"Tuve un bajón muy grande, no sé si mío o que no se me dieron oportunidades. Pasé de ser el número uno a ser el último y a veces ni siquiera estar de suplente. No me ayudó la situación o los técnicos, porque increíblemente cuando me transfirieron a España, automáticamente empecé en un excelente nivel y me transformé en uno de los jugadores más rentables en la Primera división española. ¿Me desperté allá o era que no me daban las oportunidades para poderme reinsertar en mi nivel?", se preguntó después de tantos años.

El primero que lo aisló en Nacional fue el argentino Pedro Dellacha y luego José Ricardo De León.

 

"De León era un tipo muy especial, hablan muy bien de De León, pero yo lamentablemente tengo otra opinión. Aisló a tres futbolistas; dos nos tuvimos que ir y triunfamos fuera de Nacional y otro se quedó porque se fue De León y terminó triunfando en Nacional", dijo en referencia a Amaro Carlos Nadal que pasó a Bella Vista y luego a España, y Eduardo de la Peña, que se quedó y después fue figura en el equipo que ganó la Copa Libertadores de 1980.

"De repente (el profe De León) nos había puesto como una marca de nivel social que no existía y él era medio izquierdista, no sé. Lo saco por ese lado, una especie de resentimiento social. A mi casi me hunde, pero tuve la suerte que Víctor Espárrago estaba en Recreativo Huelva, que recién ascendía, y me vino a buscar. Me transfirieron por espejitos, pero fui a España, porque también se hablaba que podía ir a Cerro o Rampla". 

Llegó a Huelva en lugar de Eduardo Gerolami, que había sido transferido al Sevilla. Villazán se adaptó rápidamente y llegó a marcarle goles a Real Madrid y Valencia.

Tuvo que enfrentar a jugadores de enorme nivel. El austríaco Hans Krankl en Barcelona; Santillana y Juanito en Real Madrid; Lobo Diarte y el alemán Bonhof en Valencia; Morete y Brindisi en Las Palmas; Quini en Gijón antes de pasar a Barcelona; el Gringo Scotta y Bertoni en Sevilla.

Ronnie Allen, un técnico inglés que había dirigido en España, lo recomendó al Wolverhampton Wanderers que estaba en la primera división de Inglaterra. El Huelva había descendido y tenía problemas económicos, por lo que Villazán fue transferido y se convirtió en el primer jugador uruguayo en jugar en lo que luego sería la Premier League.

"Me adapté muy rápido al fútbol inglés. Era muy físico, aéreo, fútbol práctico. Lo mío no era un regate ni nada, de repente una pared, resolver rápidamente una jugada, una pelota en profundidad, ese tipo de juego que va con el fútbol europeo. Y el inglés tiene eso, mediocampo siempre fue un lugar de transición no de mucho demorar. Yo era muy rápido pero veía que si la demoraba un poco se ponían nerviosos mis compañeros. Era la única forma de sorprender. Ahora se juega diferente. Me costó un poco el idioma y me mató que tuve una lesión de menisco y ligamentos cruzados, y me hizo perder nivel", manifestó.

Su exesposa, que era profesora de inglés, lo ayudó en los primeros pasos con el idioma, "pero en la cancha tenía que apechugar solo".

Después de dos años el club inglés intentó renovarle el contrato, pero no se llegó a un acuerdo: "Renovar el contrato era difícil, lo intentaron, pero cuando fui transferido hubo mucho dinero que se pagó fuera de Inglaterra y eso no tenía impuestos. Si yo renovaba por la cifra que podíamos acordar había que quitarle los impuestos y eran muy altos. A todo eso se desató la guerra de las Malvinas, Ardiles y Villa se fueron, Sabella también, el ambiente no era el mismo. Logré conseguir la carta de libertad y me vine para Uruguay a mediados de 1982 pensando que iba a firmar en Nacional. No se dio y cuando faltaban dos días para cerrar el  período de pases me llamó el Canario Jauregui, técnico de Defensor. Yo no quería quedar parado seis meses".

Firmó con Defensor y vio el surgimiento de jugadores como Jorge Polilla Da Silva, Daniel Odine y Gerardo Miranda.

Defensor 1982: Antonio Ferrín, Luis Sarubbi, Héctor Roux, José Russo, Walter Maeso, Eduardo Acevedo, Pablo Forlan; abajo, Daniel Oddine, Miguel Caillava, Jorge da Silva, Rafael Villazán, Abel Toloza, Alberto Ganeglus

Cuando estaba en conversaciones para renovar con los violetas, recibió una oferta de Colombia y así pasó a defender al Independiente de Medellín.

"Medellín es una ciudad hermosa, con gente espectacular, pero en esos años era muy violenta. Era un sacrificio porque vivías del entrenamiento a casa y de casa al entrenamiento. Salías a algún lugar y si se ponía pesado el ambiente era mejor irse. Ni siquiera tenía auto para no salir mucho. Pero me fue muy bien, estuve tres años siendo el capitán. Cuando debuté yo debutó como técnico Julio Avellino Comesaña".

El gran error de su carrera y la desilusión

Pensando en volver a vestir la camiseta de la selección, regresó a Uruguay. "Cometí el error de venirme porque la gente quería que me quedara. Había nacido mi hija en Medellín y pensando que podía tener otra oportunidad en la selección, inclusive Borrás habló conmigo y hasta último momento había salido una lista en la cual yo estaba en la preselección para México 1986, y al otro día no estaba".

Independiente Medellín 1983: Rafael Villazán, Juan Ortiz, León Villa, Pablo Jaramillo, Alvaro Escobar, Carlos Gay; abajo, Jorge Olaechea, Carlos Gutiérrez, Héctor Chazarreta, Carlos Acevedo, Libardo Vélez

Firmó por dos años con Nacional (1986 y 1987), pero "fue un error porque la selección se manejaba de otra forma. Fui un poco iluso, ya que me podía haber quedado en Medellín hasta ahora capaz. Quería mi revancha en la selección con 27 años porque me sentía maduro y quería ir a un Mundial, después de la primera experiencia siendo muy jóvenes".

Pese a que Uruguay contaba con uno de los mejores planteles de su historia, el ambiente no fue el mejor y terminó fracasando: "Había mucha cuestión de política y a quien pertenecían los pases. Yo era jugador libre, entonces a quién le iba a importar que yo estuviera en la selección. Pero de repente le importaba a otro jugador que perteneciera a un club y pudiera cotizarse. Hubo muchas cosas, mucha división entre los jugadores de Nacional y Peñarol también, mal ambiente".

En 1988 jugó en Olimpia de Paraguay y al año siguiente lo llamó Juan Martín Mujica para ir a Racing.

"Se armó un equipo para subir a Primera entre gente de Racing, Da Silva Tabares de la General Motors que era más una pantalla que otra cosa, porque los que realmente apoyaban era la gente de Sayago. Lo otro era un poco pour la galerie", contó Villazán.

En aquel equipo estaban Héctor Tuja, Sergio González, Alberto Bica, Venancio Ramos, Domingo Cáceres, la Pocha Fernández, Pelé Cardozo... "Formamos un equipo sensacional, sacamos un montón de puntos y después se nos empezó a complicar porque en la Segunda división es muy dura. Terminamos jugando un triangular con el agua al cuello en el Franzini, contra Sud América y Cerrito".

Racing ascendió y en 1991, dirigidos por Miguel Angel Piazza, compitió en Primera división.

Racing 1989: Rafael Villazán, Héctor Tuja, Mario Delgado, Alberto Bica, Néstor "Topo" Rosa. Agachados: Venancio "Chicharra" Ramos, Domingo "Bomba" Cáceres, Sergio González, Luis "Pocha" Fernández, Luis "Pelé" Cardozo y Miguel González

Luego Villazán se fue a jugar un torneo de la Copa Pelé en Miami y cuando regresó arregló para jugar en Bella Vista, que se había clasificado a la Copa Libertadores.

Los últimos seis meses como jugador los disputó en El Tanque Sisley, porque después volvió a viajar para jugar la Copa Pelé con veteranos en Austria y más adelante defendió a La Mennais en los torneos de ADIC.

Empezó el curso de entrenador, pero no lo terminó: "Cuando dejé el fútbol pusimos una estación de servicio con mi hermano Jorge, en Centenario y Propios, y empezamos a hacer el curso de entrenador. Tuvimos que hacer una prueba y de entre 48 o 50 quedamos entre los primeros 12. Pero era sacrificado porque teníamos el comercio todo el día y después había que ir a clases presenciales en la pista de atletismo. Estábamos hasta las 12 de la noche. Seguí el primer año pero después le dije a Jorge que siguiera él y me metí más en la estación de servicio. Él lo terminó y yo solo hice parte del primer año".

Tuvo sus razones para no insistir en la dirección técnica: "Viví 8 años afuera y sabía que si apuntaba a técnico iba a querer mejorar y tarde o temprano me iba a ir al exterior. No me veía viviendo lejos de la familia. Creo que por eso no seguí. Quizá me hubiese gustado trabajar más en formativas, porque uno se siente capaz. Después de tantos años en el fútbol, como decía un compañero, 'la hemos vivido todas y las que no hemos vivido se la vimos al que se cambiaba al lado'. Después tenés que saber manejar un grupo que tampoco es fácil". 

Villazán tiene dos hijos y ahora dedica si tiempo a los nietos a viajar y a hacer deporte-salud: "Camino entre 10 y 12 kilómetros todos los días, voy al gimasio y hago musculación y spinning, y salgo en bicicleta".

La oportunidad que le hubiera gustado tener
"Me hubiera gustado tener la oportunidad de que llamaran, no por dinero ni nada, sino para darle charlas a los jugadores de formativas con respecto a lo que es el profesionalismo, cuáles son las etapas, las oportunidades que se pueden presentar, los errores que pueden cometer, o las virtudes o cómo se te van a dar las pautas. Me acuerdo que cuando recién empezábamos en Primera, habían venido Víctor Espárrago y Maneiro de Europa, y nos dieron una charla, y fue tan importante. Me hubiese gustado haber tenido esa oportunidad. Ese tipo de reconocimiento, no que me den una medalla o un lugar en el palco. Hace muy poco fui a una comida de Nacional con jugadores actuales, que no te conocen. Se ms sienta al lado Juan Izquierdo y me preguntó si yo había jugado. Le detallé mi carrera de 22 años, en Europa, en selecciones. Entonces me hizo una pregunta muy interesante, que me gustó: ¿Qué extraña del fútbol? Extraño los compañeros, el vestuario, reirnos, a veces se pasa por momentos difíciles, pero principalmente el ambiente del vestuario; yo me reía mucho, había gente graciosa, siempre nos estábamos divirtiendo, éramos como una familia, todos apostábamos a lo mismo en ese momento. Eso es lo que extraño", contó Villazán.

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