El ídolo siempre tendrá vida eterna. Se podrá retirar, terminará su ciclo o lo echarán, pero la puerta permanecerá abierta.
Ahí anda Antonio Pacheco cargando con el pedido eterno de los hinchas de Peñarol para que regrese.
Ya volvió Gregorio Pérez después de una salida en las tinieblas. Pero para el ídolo siempre hay un día más. Quién puede hablar con propiedad de estas historias es Fernando Morena. Al margen de aquel famoso regreso que enbanderó a todos los manyas bajo el lema “A Morena lo traemos todos” el Nando tiene otro retorneo registrado.
El 28 de diciembre de 1984 el goleador del fútbol uruguayo abandonó el fútbol. Fue la noche en la que Peñarol ganó la Liguilla, pero en fútbol parece que nada es definitivo. El 10 de marzo de 1986 El Diario anunció el posible regreso de Morena. “Me van a proponer regresar. ¿Qué digo yo? No puedo hablar sobre un terreno hipotético. No jugué al fútbol aunque físicamente me mantengo igual”, decía el 9.
Pese a que llevaba un año sin jugar, la gente se enloqueció. El martes 11 de marzo se inició la campaña por la vuelta. Se recoletaron 1.600 firmas por Morena en cuadernolas que se pusieron a disposición de los socios en la sede.
Dos días después los jugadores más representativos del plantel, Fernando Álvez, Miguel Ángel Bossio, José Luis Zalazar y Eliseo Rivero concurrieran a pedir a los dirigentes que gestionaran el regreso de Morena.
Y el goleador resolvió volver y solicitó que se le compraran dos pares de zapatos de fútbol en Buenos Aires. Fue así que el viernes 14 el goleador regresó al club de las 11 estrellas. El técnico Roque Máspoli reunió al plantel en el comedor central de Los Aromos y sentado delante de todo el grupo, Morena dirigió la palabra a sus compañeros. “Es una decisión muy difícil. Por el momento lo mejor que puedo hacer es comenzar a entrenar y cuando me de cuenta de que estoy pronto, probarme en un partido. Lo intentaré”, expresó.
Bossio le entregó los zapatos comprados por todo el equipo. El 20 de marzo fue a gestionar la ficha médica. Pero el debut se empezó a prolongar y la trampa estaba a la vuelta de la esquina.
En abril el plantel empezó a entrenar por su cuenta por deudas, ya que no percibieron los salarios del mes de enero. El conflicto se extendió en el tiempo y, por citar un ejemplo, el día 29 de ese mes el grupo de jugadores entrenó en los alrededores del Centenario. Después de dos meses Peñarol concentró. Eso ocurrió un 16 de mayo.
Morena volvió a jugar ante Wanderers en partido atrasado por el Uruguayo.
Pero la historia tenía una amenaza en el medio: “Final: Morena no juega más”, fue la tapa de El Diario del 28 de julio.
La situación que desencadenó su salida fue haber colocado un equipo alternativo ante Bella Vista. Por la tarde faltó sin aviso al entrenamiento. Morena expresó: “Es una decisión personal. La determinación de no jugar con Bella Vista me ha quitado motivación”.
Pero la historia tenía recorridos insospechados. El 29 de julio llegó tarde a entrenar pero jugó ante Wanderers por la Libertadores. “Fue un incendio”, fue la frase de El Diario para recrear la actitud de Morena que no concurrió a entrenar, no concentró, anunció su retiro y luego se echó para atrás, para concurrir a Los Aromos pocas horas antes del partido y ya no solo jugó sino que fue el capitán.
Morena se fue el 21 de agosto: “Ahora sí dijo adiós. No fue esta mañana a Los Aromos”. l
El regreso polémico de Morena
Después de un año y medio de inactividad, en 1986 Fernando Morena regresó al club a pedido de sus compañeros pero el sueño terminó en pesadilla