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11 de noviembre 2023 - 20:34hs

Es tan viejo como el fútbol uruguayo que si no hay pierna fuerte, si no hay empujones y alguna agresión en los partidos entre Nacional y Peñarol, no es clásico.

Leonardo Carreño De Armas en el calentamiento

Este sábado en el Gran Parque Central, en el encuentro de la novena fecha del Torneo Clausura entre los grandes que terminó 2-2, pasó lo que sucede habitualmente y si eso terminó ocurriendo fue porque el árbitro Matías de Armas eligió recorrer el camino de la libertad responsable para los futbolistas, hizo confianza en ellos y lo traicionaron, le sacaron el partido del lugar en el que pretendía que transcurriera para colocarlo en uno incómodo, y en un tono de papelón que terminó emparchando en el minuto 38 con cinco expulsados.

El encuentro se jugó con pierna fuerte desde el primer minuto, y es natural que ocurra en este tipo de encuentros, pero el primer pecado de De Armas fue prefirió poner el listón alto para las tarjetas y comenzó a ceder en el control que debía tener del jueg.

Al minuto, Yonathan Rodríguez fue a barrer a Mathías Aguirregaray, el lateral de Peñarol evitó al rival sacando el balón entre las piernas del volante, pero el jugador de Nacional impidió que el aurinegro siguiera avanzando con una fuerte falta directa a la pierna.

En esa acción el árbitro debió mostrar amarilla.

Sin embargo, eligió el camino de sancionar solo una falta simple, sin advertencias, y dejó planteado el marco regulatorio que le pondría al partido.

A los dos minutos y tomándole nuevamente el pulso al joven árbitro de 29 años, después de la amarilla que dejó pasar en contra de Yonathan Rodríguez, Lucas Hernández se lanzó sobre Leandro Lozano con una falta subida de tono después que el lateral se había desprendido de la pelota. También debió mostrar amarilla, pero solo pitó falta.

De Armas había brindado vía libre y los jugadores aprovecharon el inicio del partido para plantear un juego intenso y, sobre todo, friccionado.

Por esa razón, a los seis minutos, el árbitro tuvo que echar mano a una reprimenda frente a todo el estadio para intentar poner un poco de orden: llamó a Gonzalo Carneiro y Maxi Olivera y con claros gestos de reprobación por lo que hacían y de rezongó, los expuso frente a todos.

La sanción del árbitro no pasó del rezongo.

A los 7 minutos, otra vez Lucas Hernández llegó tarde y cometió una segunda falta sobre Lozano, que debió ser amarilla, ya que no le había mostrado la tarjeta en la primera fuerte infracción. Tampoco lo amonestó.

Leonardo Carreño De Armas sanciona con amarilla a Leo Coelho

A los 15 minutos le muestra correctamente la amarilla a Leo Coelho luego que el zaguero chocara con Carneiro, el delantero se le va con el balón y el brasileño le realiza un tacle para evitar que su rival quedara en ventaja de cara al arco de De Amores.

A los 29 debió amonestar al paraguayo Báez por empujar a Aguirregaray después que el árbitro ya había pitado la falta.

LEONARDO CARREÑO El árbitro puso el listón muy alto para las tarjetas y el partido se le fue de las manos

A los 31 minutos ocurrió lo peor: el partido se le fue definitivamente de las manos, cuando luego de mostrar una correcta tarjeta amarilla a Cepillo González por una falta a Yonathan Rodríguez, los jugadores abusaron de la confianza y el espacio que les dio De Armas, desnaturalizaron el encuentro con varios minutos de empujones, insultos, amenazas y agresiones (el partido estuvo detenido siete minutos), y entonces el árbitro tuvo que salir a normalizar con cinco tarjetas rojas lo que no pudo sostener antes concediendo libertad responsable a los actores del clásico.

Nacional y Peñarol quedaron con 10 jugadores dentro de la cancha por las expulsiones de Franco Fagúndez (Nacional) y Leo Coelho (Peñarol), y sin goleros suplentes (Ignacio Suárez y Thiago Cardozo).

Leonardo Carreño La reacción violenta de los futbolistas entre el minuto 31 y 38, que el árbitro zanjó con cinco expulsados

Además, el entrenador de Nacional, Álvaro Recoba se quedó sin su asistente Nelson Abeijón.

Después de esos 39 minutos de descontrol, De Armas pudo tomar las riendas del partido, aunque su actuación había dejado el casillero de la disciplina con varias observaciones.

En el inicio del segundo tiempo, a los 48 minutos, Nahuel Herrera que ingresó para reforzar la defensa tras la expulsión de Leo Coelho, forcejeó con Juan Ignacio Ramírez dentro del área, lo tomó de la camiseta y el delantero de Nacional cayó al piso.

El árbitro decidió en forma correcta que no hubo falta porque nada tuvo en la defensa del aurinegro que se desplomara el atacante que se dejó caer para simular una infracción y con el único fin de llevar al engaño al árbitro.

Lo increíble, en tiempos de fútbol con VAR, es que sigan simulando falta los delanteros cuando pueden engañar a quien dirige en el campo pero difícilmente a quienes lo observan a través de varias cámaras y con tiempo para analizar y resolver.

Foto: Leonardo Carreño.

A los 72 minutos debió expulsar a Yonathan Rodríguez por ir con pierna fuerte contra Aguirregaray.

Su primer clásico oficial, dejó a De Armas una buena lección: brindar libertad responsable a los futbolistas en un clásico puede generar el riesgo de ingresar en un campo minado, en el que son mayores las chances de terminar mal que las probabilidades de avanzar sin sobresaltos.

El único déficit del árbitro estuvo en la disciplina, un elemento de valor significativo en esta clase de partidos.

Temas:

Nacional vs Peñarol Mathías De Armas clásico Nacional - Peñarol

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