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El silencio imposible: los músicos y el tinnitus, un problema auditivo cada vez más común

Desde Luis Miguel hasta el "Fata" Delgado, son muchos los músicos que padecen este problema, un zumbido o ruido que se escucha de forma permanente pero puede ser controlado con tratamiento

El tinnitus afecta a un 17% de la población mundial

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17 de abril de 2021 a las 05:02

Una descarga eléctrica provoca un fallo general. Las luces se apagan, el escenario queda a oscuras, y un shock acústico golpea los oídos de Luis Miguel, que cae al piso y empieza a sentir un pitido que no se va. Es una de las escenas claves del avance de la segunda temporada de la serie que cuenta la vida del cantante mexicano y se estrenará este domingo 18, y así retrata desde la ficción una situación real. El “sol de México” padece desde hace años lo que se conoce como tinnitus o acúfenos, y desde entonces ha afectado su carrera.

El tinnitus no es una enfermedad en sí, sino que es un síntoma. En la mayoría de los casos es una alucinación auditiva, porque es un sonido que solo escucha el oído de quien lo padece, pero no es generado por algo en el mundo real. Se puede equiparar, por ejemplo, con el síndrome del miembro fantasma que sienten los amputados, que tiempo después de haber perdido algún miembro sienten que les pica porque el cerebro, que tiene grabada una imagen del cuerpo, intenta adaptarse a la ausencia de información sensorial que llega desde el miembro perdido y envía estímulos a esa parte del cuerpo porque no entiende que haya desaparecido.

Solo un 4% de los casos de tinnitus diagnosticados tiene una base orgánica. Puede ser provocado por la pérdida de audición, por el estrés, o por la exposición continua a ruidos fuertes. Estos sonidos pueden ser zumbidos, pitidos, tonos puros, ruido blanco (algo parecido a la estática de las televisiones), o una combinación. Se han identificado cinco sonidos básicos que se combinan de diferentes maneras.  

Se estima que un 17% de la población mundial lo padece, una cifra que extrapolada a Uruguay representa a unas 500 mil personas, aunque la cifra de quienes requieren un tratamiento es menor. Entre los pacientes habituales de este problema, están los músicos.

Brian Johnson, el cantante de AC/DC, tuvo que dejar los escenarios por un tiempo por esa razón. Lo mismo Phil Collins. En 2006, Eric Clapton dijo que escuchaba un silbido permanente cuando estaba en silencio. Un silencio relativo, porque las personas que padecen tinnitus han perdido la posibilidad del silencio para siempre.

Hay ejemplos locales también. En 2017 Pablo “Pinocho” Routin tuvo que cancelar presentaciones por esa misma razón, luego de que un día se despertara y comenzara a sentir un zumbido. Algunas horas después, contó en marzo de este año en Radio Sarandí, se dio cuenta que ese ruido estaba en su oído, y luego descubrió, tras una consulta médica, que era producto de una pérdida auditiva en ambos oídos generada por la música.

Fabián “Fata” Delgado lo padece desde 2013, y lo descubrió en una presentación en vivo. “Estaba cantando en un casamiento, faltaban dos canciones. Y de repente perdí el equilibrio. Me vino vértigo. Después de eso fui al médico y me dijeron que era tinnitus, provocado por un trauma acústico, por tantos años de estar expuesto al ruido, a los instrumentos, a las discotecas. Y es algo que no se va a ir nunca”, comentó el cantante.

En su caso, solo lo padece en el oído izquierdo, y tuvo mucho que ver con el estrés. Lo obligó a reducir el volumen de trabajo, sobre todo el de shows en vivo, y a dejar de hacer algunos eventos como las giras por el interior que hacía cada mes de julio, que representaban uno de los momentos de más tensión del calendario, lo que intensificaba el problema.

La enfermedad de los músicos

Es bastante habitual que después de una fiesta, un baile o un concierto, sobre todo si uno estuvo cerca de los parlantes o amplificadores, vuelva a casa con un pitido en los oídos. Lo normal es que al otro día, ese ruido haya desaparecido.

Fabián "Fata" Delgado tiene tinnitus desde 2013

De hecho, cualquier persona que se meta en una cámara anecoica, las salas aisladas para ser completamente insonorizadas, escucharán algún tipo de ruido. El problema es cuando esos sonidos se descompensan y empiezan a afectar la calidad de vida. Ahí el tinnitus se convierte en un problema. Puede suceder por traumas acústicos repentinos, como explosiones o disparos de armas de fuego, por lo que esta enfermedad es bastante común en veteranos de guerra. Algo así le ocurre al protagonista de la película Baby Driver, que, de niño, luego de un accidente de tránsito, comienza a padecer tinnitus, algo que solo puede moderar con música.

Es también bastante habitual en los músicos (de hecho, se la conoce como “la enfermedad de los músicos”) y en quienes están expuestos a sonidos fuertes por trabajo, como empleados de fábricas. Es también, un problema cada vez más habitual, que se ha hecho más prevalente en el último siglo, y en particular, en las últimas dos décadas.

Eso sucede, en primer lugar, por la mayor expectativa de vida. Si en promedio se viven más años, significa que las personas están expuestas durante más tiempo a sonidos fuertes que pueden provocar el tinnitus. Por otro lado, también influye el desarrollo de dispositivos que alcanzan más decibeles sin distorsionar el sonido, lo que hace que también sea un problema creciente para los jóvenes. Mientras que la naturaleza no tiene sonidos mayores a 80 decibeles, la tecnología humana moderna supera esa barrera ampliamente y nuestro sistema auditivo no está preparado para soportarlo.

Una vacuna contra el tinnitus

No es raro ver que al tinnitus se refiere como una enfermedad “incurable”. Y si bien es cierto que quienes escuchan estos ruidos nunca dejarán de hacerlo, Daniel Drexler discrepa con esa afirmación. Músico y médico, es uno de los responsables de uno de los tratamientos más eficaces contra este problema, que cada vez tiene más pacientes en Uruguay.

“Hace un tiempo me llegaron como pacientes un grupo de adolescentes con tinnitus, lo que me llamó la atención. Eran todos de una banda. Al poco tiempo descubrí que ensayaban cerca de casa, y se escuchaba con un volumen impresionante. Fui hasta ahí con un decibelímetro, y estaban en un cuartito tocando a 130 decibeles”. Para que se haga una idea, esa cantidad es el equivalente a un martillo neumático. Se estima que a los 120 está el umbral del dolor del oído.

En 1997, Drexler estaba trabajando en su primer disco, al tiempo que trabajaba en la clínica de su padre, otorrinolaringólogo, y estaba a cargo de la rehabilitación auditiva, donde trataba a varios amigos y colegas músicos. Por otra parte, estaba estudiando una maestría en neurociencia, especializada en el sistema auditivo, en la Facultad de Medicina. “Esa fue una situación ventajosa para mí, porque me permitió enfocar el problema desde diferentes ángulos. Toda mi vida tuve el dilema entre el músico y el médico, y el tinnitus fue lo que me habilitó el campo para juntar las dos facetas”, consideró.

Daniel Drexler es uno de los creadores de Levo, uno de los tratamientos más destacados contra el tinnitus

Un año después vino la epifanía. Mientras mezclaba su primer disco, decidió reemplazar el sonido del redoblante de la batería en una de las canciones. Luego de todo un día escuchándolo y trabajando con ese tema, se fue a dormir conforme con el resultado. Al otro día, al volver a la canción, se dio cuenta que el ruido del tambor tapaba todo, incluso su voz. Su oído se había acostumbrado a ese sonido y lo había disminuido automáticamente. “Hay muchos ruidos de la vida cotidiana que por costumbre, nuestro oído no registra. Por ejemplo, la arteria carótida, que pasa justo por al lado de la cóclea, y tiene un ruido de bombeo constante que no sentimos”, explica Drexler. El incidente del redoblante le permitió descubrir que el tinnitus era posible de ser tratado con sonido.

“La idea es que sea algo así como una vacuna contra el tinnitus, con el virus atenuado. Usar el mismo sonido que el paciente escucha para generar una costumbre en el cerebro y en el oído, y así compensar el tinnitus, que se haga manejable y no afecte la calidad de vida”. Esa es la base del tratamiento que desde hace algunos años se aplica en distintos países del mundo, bajo el nombre Levo.

Aunque en total el proyecto llevó casi veinte años de desarrollo, uno de sus grandes empujes fue la recomendación de Marisa Pedemonte, doctora, bióloga, y tutora de Drexler en el laboratorio de neurociencias de la Facultad de Medicina, que le sugirió realizar el tratamiento durante el sueño. Así se consolidaron los dos pilares del tratamiento: primero se sintetiza el sonido que escucha el paciente, y luego de la elaboración de un auricular personalizado, se emite ese sonido durante el sueño para usarlo de forma terapéutica.

El resultado es una reducción en la intensidad con la que se escucha ese ruido. No es posible hacerlo desaparecer completamente, pero si llevarlo a un nivel donde no afecta la vida cotidiana del paciente. Se trata de revertir el error que el cerebro comete al intentar adaptarse a la pérdida de audición o a los shocks acústicos. “La cura del tinnitus es la compensación de esos ruidos. Es llevar el circuito al lugar adecuado”, explicó el músico y médico.

Levo, que contó con apoyo de la ANII y del hospital Cedars-Sinaí de la ciudad de Los Ángeles, fue vendida en 2015 a una empresa estadounidense y desde entonces se ha aplicado en Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros países. Drexler explicó que el sistema será discontinuado de aquí al próximo año, y se presentará una nueva versión mejorada, que además permitirá al equipo trabajar de forma remota, algo motivado por la pandemia.

Esa nueva versión está ahora en prueba con pacientes de México, Guatemala y Chile, y le dará un alcance más global a este sistema de tratamiento.

Convivir con el tinnitus

Brian Johnson, vocalista de AC/DC, padece tinnitus y se retiró temporalmente de los escenarios a causa de esa dolencia

Más allá de los tratamientos, padecer tinnitus también involucra cambios en la rutina y en la vida cotidiana. “Es una oportunidad, porque es un llamado de atención, como puede ser un infarto”, señaló Drexler. “El tinnitus es una señal de que hay algo de nuestras vidas que está desequilibrado. Involucra cambiar la dieta, el sueño, la exposición a los sonidos, o el sedentarismo, porque el oído está asociado al sistema motor”, continuó, y apuntó que el tratamiento dura un año, y tiene un enfoque multidisciplinar, incluyendo psicólogos, fonoaudiólogos y psicomotricistas. 

Drexler, además, trabaja ahora en la conformación de un “Centro Tinnitus”, en el que los pacientes puedan someterse al tratamiento multidisciplinar, y centralizar también las actividades grupales que ayudan al tratamiento, como el yoga o los ejercicios de posturas. Pinocho Routin, que fue uno de sus pacientes, presentó junto a colaboradores en marzo el Espacio Tinnitus, que se presenta como un sitio de acompañamiento terapéutico y de expresión artística para quienes lo padecen.

Mientras tanto, Fabián Delgado contó que en su caso logró llevar el “zumbido” que siente en su oído izquierdo a un nivel manejable, además de con sus cambios en el volumen de trabajo, con un auricular intraaural que utiliza en sus espectáculos y que fue fabricado en España en 2013. “Con eso escucho lo que quiero, y en el vivo lo uso como retorno. Como a veces es medio frío, y solo tengo en un oído, me puedo sacar el del lado derecho para escuchar de forma más directa”.

El cantante explicó que también utiliza, por ejemplo, tapones para los oídos en reuniones sociales, para evitar los sonidos fuertes que se dan en ese tipo de eventos.

“La pandemia me ayudó también”, aseguró. “Entre todo lo malo que tuvo, también para los artistas, lo bueno fue que me obligó a parar como nunca había parado. Los médicos me lo habían recomendado y yo solo frené durante diez días, porque tenía que seguir trabajando. Ahora con esto hice lo que nunca había hecho”.

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