26 de marzo 2022 - 12:45hs

De la mano de un verano muy favorable en lo climático, el maíz uruguayo va rumbo a una cosecha récord que puede llevar a un regreso del país al mercado exportador, ayudado también por el hueco que está dejando en el mercado internacional la ausencia  de Ucrania –con sus colocaciones trancadas tras la invasión de Rusia a parte de su territorio– y la escasa disponibilidad regional del grano. Ese regreso de Uruguay a las exportaciones de granos de maíz es incluso posible por primera vez en varios años.

La guerra ha puesto el foco en la ausencia de trigo en el mundo, pero el mercado de maíz también está muy ajustado en este año. Los precios suben y para los agricultores calzar en un año así un alto rendimiento puede ser de enorme importancia.

Esa disponibilidad relevante de grano puede dar sostén al crecimiento que está teniendo la producción de carne vacuna y de la lechería, así como a la producción avícola. Pero para la cosecha falta tiempo y, mientras, los precios escalan.

Uruguay puede llegar por primera vez a una producción de 900 mil toneladas de la mano de un crecimiento gradual pero persistente del área, que se ubicó en esta zafra en 145 mil hectáreas (de las cuales algunas se perdieron en diciembre y enero por la sequía) y de un rendimiento que para los cultivos de segunda será muy bueno.

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El cultivo tuvo un mal resultado en la siembra de primera, que está empezando a cosecharse.

Aproximadamente en 50% del área los rendimientos serán del orden de 3.500 kilos por ha. Son  cultivos sembrados en octubre que fueron duramente afectados por la sequía que duró hasta comienzos de enero. Pero una parte cada vez más importante del maíz es sembrado de segunda, más tardíamente, luego de un cultivo de invierno, y ese tendrá un rendimiento más que satisfactorio que permitirá un buen abastecimiento. Es probable que estos cultivos rindan el doble, en el entorno de 7.000 kilos o más por hectárea.

Otra parte del maíz se realiza con riego y logra habitualmente ubicarse en el entorno de 10.000 kilos por hectárea.

De esa forma el rendimiento promedio de esta zafra quedaría algo por encima de los 6.000 kilos por hectárea, una referencia alta que fue superada en tres de los últimos cuatro años.

El maíz se viene consolidando como cultivo de verano. El área viene creciendo y también va en mejora el rendimiento. La mejora genética y la fuerte expansión de la demanda interna, así como un gradual crecimiento del riego han permitido que el margen del cultivo compita exitosamente con la soja en las mejores tierras agrícolas. De esa forma la superficie de maíz de Uruguay se va acercando a las 200 mil ha, subiendo gradualmente y ya en máximos desde los años de la década de 1980.

 

Un precio clave que sube también en Uruguay

En solo dos semanas el precio del maíz subió desde US$ 260 a US$ 315 por tonelada.
Son cotizaciones que hace muchos años no se veían.
Para quienes cosechan un cultivo de rendimiento escaso es la salvación para recuperar costos.
A la vez, para los sectores que usan el maíz es un grave inconveniente que sube los costos.

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Durante el anterior envión de precios –entre 2008 y 2012– el área maicera uruguaya subió hasta 130 mil ha y el grano se incorporó a las exportaciones. Pero era un tiempo en el que el uso de maíz a nivel local era aproximadamente la mitad de lo que es actualmente. La expansión de los corrales es un cambio fundamental de los últimos 10 años y el crecimiento de uno sostiene al otro.

 

La cifra

145.160 hectáreas alcanzó al siembra de maíz en la zafra 2021/22, con base en datos de la DIEA (MGAP), con 82.678 has de maíz de primera y 62.482 de maíz de segunda. En la campaña anterior, la de 2020/21, el área alcanzó las 142.624 has. Para la zafra venidera se espera un incremento mayor.

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Por otra parte, el aumento que ha ocurrido en la producción lechera y avícola en la última década también ha contribuido a una muy fuerte expansión del consumo.

Mientras, en la región el maíz no abunda. Con la producción de Argentina, Paraguay y el sur de Brasil afectadas por la sequía, se puede caer este año en una situación de escasez grave si la zafra de Estados Unidos no logra un rendimiento muy alto.

El año pasado la sequía en Brasil generó un daño demoledor sobre la llamada “safrinha” de ese país, el cultivo que está siendo sembrado en este momento y que se cosecha en octubre y es la principal fuente del maíz exportable del país vecino.

El mercado internacional está ajustado porque, además de la ausencia de Ucrania, China ha ido irrumpiendo como un comprador cada vez más relevante. Eso fue bajando las reservas de maíz de Estados Unidos, que de 2018 en adelante fue bajando hasta 2020, para recuperarse levemente el año pasado con una producción que fue récord.

Estados Unidos es el exportador clave del mundo, con más de 60% de la oferta exportadora global y se apresta a llevar adelante una siembra clave. Solo con un rendimiento récord en ese país el mundo puede estar bien abastecido.

Pero para que Estados Unidos logre ese muy alto rendimiento hay dos elementos difíciles de sortear.

Juan Samuelle La cosecha rondará las 900 mil toneladas.

Por un lado, el alto precio internacional de los fertilizantes genera un escalón de costos para el maíz respecto a la soja, por lo cual se espera que la superficie de maíz retroceda y que aumente la superficie de soja. De modo que con algo menos de superficie, para repetir la producción del año pasado el maíz deberá lograr un rendimiento mayor.

Pero el riesgo mayor para la oferta de maíz en Estados Unidos es la  sequía que afecta al oeste ganadero y amenaza con extenderse a las zonas maiceras del este a pocas semana del comienzo de la siembra. Si Estados Unidos no tiene una zafra perfecta, el precio volverá a dispararse.

En forma inercial el rendimiento del maíz en Estados Unidos va en fuerte ascenso por el veloz cambio tecnológico, por lo que de partida hay una expectativa de rendimiento de más de 11 toneladas por hectárea.

La salida de Ucrania deja un faltante de maíz que lleva a que el mercado esté frágil. Y es una salida que puede ser prolongada.

El Ministerio de Agricultura de ese país estima que el área caerá 40% en la siembra que debe empezar en estos días. El faltante entonces se prolongará hasta, al menos, el año 2023.

Y como la fragilidad está en todo el abastecimiento de granos, los precios se han disparado. La importación de maíz desde Argentina está dificultosa, desde Paraguay mucho más porque fue afectado por la sequía, al igual que Brasil. Y así desde que estalló la guerra el precio del maíz en su levantada arrastra a los productos derivados, huevos y carne de pollo, principalmente.

“Estamos entrando en un mundo nuevo y raro, para las avícolas es un grave problema porque la alimentación de las aves tiene que ser con maíz, sí o sí”, explicó Arturo Pardié, productor y comercializador de granos.

El precio del maíz puede tener un alivio cuando llegue lo que será una excelente cosecha de maíz “de segunda”, pero eso recién ocurrirá una vez que termine de levantarse la cosecha de soja, a fines de junio.

La trilla de soja que ocupará desde la segunda quincena de abril hasta el comienzo de junio será prioridad absoluta.

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