Estamos a 30 días exactos de las elecciones departamentales y municipales. ¿En qué departamento votás? ¿Ya sabés a quién vas a elegir para la intendencia? ¿Te toca votar por alguna alcaldía?
En la newsletter EnClave de hoy, empezamos a ponernos en modo electoral y te compartiré un análisis sobre las departamentales. Más allá de la importancia obvia de definir a los intendentes y alcaldes, ¿qué hay en juego en las elecciones con mirada política nacional? Esa será la consigna de análisis de hoy y de la próxima semana.
La pregunta de hoy es: ¿Las departamentales pueden transformarse en un plebiscito de los primeros seis meses de gestión del nuevo gobierno nacional?
La importancia de la mirada local
El cambio de fecha de los comicios por la pandemia, de mayo al próximo domingo 27 de setiembre, provoca algo a lo que no estamos acostumbrados los uruguayos: tener una elección obligatoria despegada en el tiempo (casi un año) de la elección nacional.
En otros países esto es muy común. En algunos casos hay elecciones de mitad de período que renuevan una porción del Parlamento. En otros casos hay elecciones locales en el medio de la gestión del gobierno. Y siempre, en esos países (pienso en Argentina o Estados Unidos como ejemplos concretos), se miden los efectos políticos de esos comicios sobre la gestión del Poder Ejecutivo.
En el caso de Uruguay no estamos para nada acostumbrados a observar los resultados de las departamentales con lógica nacional.
En primer lugar, porque hasta la reforma electoral que entró a regir en 1999, las elecciones municipales se realizaban el mismo día que las nacionales. No existía el voto cruzado.
Ese cambio constitucional, según la discusión de la época, buscaba fortalecer la lógica política local y también darle libertad al ciudadano para votar a un partido en lo nacional y a otro en lo departamental.
¿Qué dice la experiencia acumulada después de 20 años de este sistema?
Identidad partidaria versus voto local
¿Los ciudadanos usaron esa libertad que les dio la nueva Constitución? Para contestar esa pregunta comparé los datos de las elecciones nacionales de octubre de 1999, 2004, 2009 y 2014 con los resultados de las elecciones departamentales de 2000, 2005, 2010 y 2015 respectivamente.
Te comparto tres cuadros con esos resultados. ¿Qué información hay allí? Es la diferencia entre el porcentaje de voto obtenido por cada partido entre las municipales y las nacionales. Los partidos que tienen números con signo negativo es que entre octubre y mayo perdieron votos. Los que tienen números positivos, quiere decir que en las municipales ganaron adhesiones respecto a las nacionales de ese mismo ciclo electoral. En el caso de 2015 no hay resultados para Montevideo de blancos y colorados porque votaron juntos en el Partido de la Concertación.
Mirá los cuadros a continuación y más abajo te doy mis conclusiones.
¿Qué conclusiones sacar de estos resultados?
Te doy las mías, pero seguro vos tenés las tuyas y te invito a que me las compartas:
1. Los ciudadanos hicieron uso de esa libertad que les dio la Constitución. Muchísimos uruguayos votaron a un partido en las elecciones nacionales y a otro en las municipales del año siguiente.
2. Eso también reafirma la hipótesis que la dinámica política, sobre todo en el interior, hace que las elecciones para elegir intendentes y alcaldes se mire con una lógica muy local y en muchos casos incluso por fuera de los corsés partidarios o sectoriales. Hay departamentos donde los trasvases son muy grandes todos los años. Cito sólo algunos ejemplos:
a. Cerro Largo, donde en todas las elecciones el FA perdió entre 4 y 12 puntos entre octubre y mayo. En ese departamento el Partido Nacional siempre logró sacar en las departamentales muchos más votos que en las nacionales (entre 7 y 30 puntos más). Allí es evidente el peso de la tradición, pero más que nada de caudillos como Ambrosio Barreiro y Sergio Botana.
b. Tacuarembó es otro ejemplo en el mismo sentido. El Frente Amplio suele votar muchísimo mejor en las nacionales que en las departamentales, donde los caudillos blancos tienen mucho más peso. Los blancos recuperaron, según el año de la elección, entre 15 y 30 puntos en las municipales. Otros ejemplos similares a Tacuarembó y Cerro Largo son Durazno, Flores, San José.
c. Rivera es ejemplo de un lugar donde el Partido Colorado es fuerte siempre (tanto en octubre como en mayo), pero mucho más fuerte aún en las departamentales. Los dirigentes frenteamplistas locales no logran entusiasmar a muchos votantes que acompañaron a Tabaré Vázquez y José Mujica en las nacionales. Por eso el FA en todas las elecciones de mayo perdió votos (entre 8 y 17 puntos) y los colorados crecieron (entre 5 y 28 puntos). En Salto pasa algo similar aunque en menor proporción y estabilidad. Incluso cuando el FA ganó las intendencias, en las elecciones departamentales (2005 y 2015) perdió votos respecto a las nacionales. Los colorados además siempre crecieron para las municipales de la mano de su caudillo local Germán Coutinho. El Partido Nacional en casi todas las oportunidades (salvo en el 2000) perdió votos entre octubre y mayo.
d. Rocha, Treinta y Tres y Artigas, aunque en los tres casos solo en algunas oportunidades, son los únicos ejemplos de departamentos en los que el Frente Amplio se ha logrado hacer más fuerte desde lo local que en lo nacional.
3. Estos cuadros comparativos también demuestran que el Frente Amplio, salvo en algunas excepciones puntuales, siempre se hace mucho más fuerte en las elecciones nacionales que en las departamentales. Desde el 2000 en adelante, si se suman los votos de todos los departamentos, el FA siempre perdió adhesiones entre octubre y mayo. Eso incluso le pasa en su mayor feudo, Montevideo, donde en todas las departamentales (salvo las del 2000), perdió votos. En la capital los colorados casi siempre crecen en mayo, pero parecería ser más a costa de los blancos que del FA. Cuando la izquierda cayó más en las municipales fue porque sus adherentes de octubre en mayo votaron en blanco o anulado.
4. Si bien el grueso de los votantes no cambia de partido entre las nacionales y las departamentales, sí hay mucha gente (y en algunos casos como se puede ver es la que define las elecciones) que elige al vecino que les parece el más adecuado para la intendencia y no lo hace por la filiación partidaria.
Con todos estos datos disponibles, mi respuesta a la pregunta inicial de esta newsletter es negativa. No creo que las departamentales se transformen en un plebiscito del gobierno nacional.
En cualquier caso, los que hablarán serán los resultados del 27 de setiembre (donde tal vez cambie todo esto que vemos), pero la experiencia empírica pasada demuestra que el voto en estas elecciones departamentales está mucho más afiliado a otros elementos que tienen que ver más con la mirada local que con la evaluación nacional.
La excepción es Montevideo, donde el voto nacional puede pesar más ante la ausencia del caudillo o vecino más cercano, sumado a que las figuras que compiten en su mayoría también tienen proyección nacional. Pero tanto la capital como Canelones, requerirán análisis aparte en las próximas semanas.