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El "uruguayo" campeón: Griezmann, del dolor de 2016 a la gloria en Rusia 2018

Cargaba con un penal marrado en la final de la Champions y perder la Eurocopa, pero se tomó revancha en el Mundial

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15 de julio de 2018 a las 14:36

"Mierda, si no lo hubiera fallado... Tendré 80 años y seguiré pensando en ese penal". Para Antoine nunca habrá consuelo. La final de la Champions era historia. Su remate pegó en el travesaño y, desde aquel 2016, cargó con el karma.

Para colmo de males, ese mismo año perdió otra final. El premio por haber sido elegido como el mejor jugador de la Eurocopa no fue capaz de borrar el significado de perder la final contra Portugal en tiempo de prórroga.

Antoine Girezmann, el francés más uruguayo, cerró un año amargo.

Aquella vez se le debe haber desparramado alguna lágrima junto con sus compañeros de Atlético Madrid, Diego Godín y Josema Giménez.

"Si pudiese cambiar algo de mi carrera sería mi penal en la final de la Champions contra el Real Madrid en 2016. Lo voy a recordar hasta que me muera. Hay días que antes de acostarte tengo pensamientos negativos y este penalti se me aparece algunas noches", declaró alguna vez el delantero más emblemático de la selección gala.

Jamás imaginó que el destino le tenía deparada la sorpresa más grande de su vida futbolística.

La selección de Francia pasó la primera ronda sin pena ni gloria. Cumpliendo con el simple requisito de clasificar. Nadie visualizaba un gran futuro. El primer cruce le marcó Argentina embarcada en un lío interno como pocas veces visto pese a tener al mejor del mundo como Lionel Messi. Francia pasó de largo.


Respeto a la celeste

Y ahí apareció en el horizonte el duelo que más le dolía a Griezmann, contra el Uruguay de su corazón, no se nacimiento. Se las tuvo que ver contra sus compañeros y amigos. Primó el respeto. Y a pesar del disparo de Luis Suárez, diciéndole que no sabe lo que es ser uruguayo, Antoine no gritó el gol contra la celeste como una señal de respeto.

El pequeño Griezmann fue de menos a más. No apareció en la primera ronda, comenzó a explotar en el mata a mata, Y llegó a la final del Mundial con tres goles y dos asistencias. Su estadística es clara, un gol de penal en octavos frente a Argentina, un gol y una asistencia en cuartos ante Uruguay y el pase de gol en el único tanto del encuentro frente a Bélgica.

La final

En la final del Mundial sacó a relucir su clase. Era la gran oportunidad de sacarse la mochila de arriba, la espina que tanto le molestó durante dos años. Recordó lo mal que la pasó. Y mire lo que es el destino, otra vez un penal, otra vez Antoine parado detrás de la pelota.

Esta vez no falló. Pelota a un lado, golero al otro.

Griezmann tenía sed de revancha. No olvidó cada charla compartida con el capitán Godín, el uruguayo que tantos consejos y palabras le habrá regalado entre palabra y palabra.

Antoine fue un canto al esfuerzo. Fue el jugador que más corrió: 10 kilómetros y medio. Ante Croacia lanzó el centro del primer gol, el que terminó en el penal que terminó transformando en gol y selló dándole el pase a Pogba en el tercer tanto. La revancha estaba consumada.

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