El máximo ejemplo es Manos del Uruguay, organización sin fines de lucro que desde 1968 engloba a 13 cooperativas de 250 artesanas rurales de todo el país, creando prendas emblemáticas de la producción local y que en varias ocasiones han trascendido las fronteras. Así han elaborado para colecciones de diseñadores como Marc Jacobs, Stella McCartney y Ralph Lauren.
La lana, así como el cuero, es un material insignia del país. Y su manufactura es otra de las tradiciones que identificaron a la vestimenta de los primeros pobladores hasta nuestros días. Hay varias marcas locales que aún mantienen la herencia viva, aprovechando la calidad de estos materiales nobles, ofreciendo prendas que unen diseño y confort.
Para este año proponen la colección Cantos rodados, que incluye sacones, mantas, chales y ruanas con señas de las tendencias de este año utilizando 100% lana Merino, lanas afieltradas y baby alpaca.
Sin embargo no es la única marca de diseño local que apuesta a mantener la tradición del tejido artesanal, con lana nacional y ofreciendo productos de calidad.
Siguiendo tendencias
Cuando Sofía Domínguez creó la marca Chouet, dedicada a la producción de prendas en crochet, el tejido estaba de moda. Sin embargo, con el cambio de tendencias también vino una necesidad de cambio en la marca. En 2013 se unió a Carolina Sosa para crear Rotunda, una de las marcas que se ha consolidado más fuertemente en el diseño local. Sin embargo, dentro de esta grifa no desapareció el tejido, sino que tanto para las temporadas de invierno como de verano, las prendas artesanales cobran protagonismo.
Con la grifa Rotunda Handmade realizan prendas en lana e hilados a base de lana o algodón y en ocasiones con mezclas.
“Fue viviendo transformaciones. Al principio era muy parecido a Chouet, después fuimos mechando cosas en tejido a dos agujas y nos fue intrigando cada vez más. Ahora decidimos que en los inviernos nos dedicamos a dos agujas y los veranos utilizamos crochet”, contó Sosa a El Observador.
Para la colección de invierno, titulada Tiempo, apostaron a materiales más nobles y “meterle más amor a la calidad”. “Dentro del diseño priorizamos mucho la calidad y decidimos usar lana 100% merino”, explicó la diseñadora.
Dentro de esta nueva línea, Sosa destaca dos prendas: el buzo Espera y el saco Recuerdo. “Estamos fanatizadas con los tejidos grandes. Espera está hecho con punto Santa Clara y en amarillo que queda espectacular. Es una prenda muy de diseño”, contó. El saco, por su parte, en su versión en negro es más versátil: “Lo que tiene el tejido grande es que te agrega mucho volumen, pero el saco es ideal para usar con otras prendas más al cuerpo”.
Sin embargo, el gran destacado de estas prendas es la textura que ofrecen, al elegir puntos grandes y clásicos, lanas voluminosas y colores lisos.
La marca elabora sus prendas en cooperativas de artesanas en Florida, como las que conforman Manos del Uruguay. Las prendas de crochet, por su parte, son realizadas en Bella Unión.
Para Rotunda, usar material uruguayo es un orgullo: “Trabajar en lana implica calidad y queremos ofrecer eso. Además está bueno poder seguir dando trabajo a las artesanas y aprovechar los recursos que tenemos como país. Y da mucho placer saber que tratamos con la persona que trata con las ovejas. Es una cadena de producción que tiene un valor importantísimo”.
Identidad nacional
En el caso de Matilde Pacheco, el tejido la encontró a ella. “Es una técnica que aprendí desde muy chica y naturalmente la fui profundizando a lo largo de mi trayectoria por el universo del diseño”, contó a El Observador. Desde marzo del año pasado lleva adelante la marca Moncloa junto a Gabriella Calderini, diseñadora y tejedora respectivamente, ofreciendo prendas con mucho color y diseños originales.
“Priorizamos nuestra identidad local. Buscamos inspiración en todo lo que nos rodea y en nuestros gustos e historia personal. Hoy en día la tendencia es no seguir las tendencias”, dijo Pacheco. Su más reciente colección se inspira en Japón y utiliza una paleta de azules, verdes, grises, crudos y negro. De aquí se destaca su sacón Sakura (ver imagen en página 10), que según la diseñadora fue un hit cuando fue presentado en Itaú Moweek.
Sus prendas son realizadas con lana Merino Malabrigo, de calidad prémium, teñida artesanalmente, mientras que la confección es realizada en equipo entre las responsables de la marca y un grupo de tejedoras de Canelones.
“La lana Merino tiene un sinfín de propiedades”, explicó la diseñadora. Y agregó: “Es una fibra activa, térmica, elástica, transpirable, liviana, antiarrugas, biodegradable y renovable. Una de las características más lindas es su suavidad y liviandad. ¡Te ponés una prenda de Merino y no te la sacás más!”.
Personalidad propia
Desde 1982 Jorge Sposto se dedica al tejido de punto. Su empresa dedicada a la exportación tuvo que cerrar por los costos de producción y la competencia asiática. Sin embargo, hace unos años probaron con su propia grifa para el consumo interno, Puro Punto. “Para nosotros cada modelo combina las tendencias de moda, la capacidad de nuestros artesanos y el conocimiento en el desarrollo de producto”, explicó Sposto. “Pretendemos que sin mirar la grifa de la marca cada persona identifique nuestros tejidos. ¡Ese es un Puro Punto! La moda pasa, queremos hacer productos para que perduren”, agregó.
En sus prendas usan lana nacional e hilados importados. Sus propuestas para este invierno se inspiran en la flora nativa y su saco Calydorea, basado en la flor típica del norte del país, es la prenda elegida para esta temporada.
“Son casi infinitas las posibilidades que brinda la lana, sabiendo combinar sus propiedades con el proceso de producción, terminación y los colores”, explicó Sposto. “Para eso es importante el conocimiento que se posee sobre el manejo de esta fibra”.