19 de marzo de 2019 5:01 hs

El segundo gobierno de Tabaré Vázquez no se ha caracterizado por mantener una relación fluida y armoniosa con su bancada. Más bien lo contrario. Durante los cuatro años de gestión, el mandatario tomó decisiones que lo alejaron de sus legisladores, principalmente en materia militar y de relaciones exteriores, que le valieron críticas públicas, incluso durante la aprobación de varios proyectos en el Parlamento.

Consciente que el 2019 es un año especial y que tal como indican todas las encuestas el Frente Amplio no tiene asegurado un cuarto gobierno, el presidente parece decidido a firmar la paz y evitar las diferencias con el oficialismo. Así se lo dejó claro a la bancada oficialista a fines del año pasado durante un almuerzo de camaradería en la Residencia de Suárez y Reyes, en la que diagnosticó el “síndrome opositor” y brindó “herramientas” de combate. En ese encuentro, el mandatario los invitó a recorrer el país y “poner en marcha la maquinaria del FA, aceitándola e impulsándola”.

Diego Battiste  

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En los últimos días, Vázquez tomó un conjunto de decisiones que lo volvieron a reencontrar con sus correligionarios. La destitución del comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, el freno a que un yerno de José Nino Gavazzo ascendiera a general y el rechazo a participar en una cumbre en Chile, el 22 de marzo, con presidentes que su partido identifica como "la derecha latinoamericana" son tres ejemplos recientes.  

Falta con aviso

La gestión de la política exterior ha sido uno de los temas que más dolores de cabeza le ha dado al presidente en su relación con el oficialismo. La posición uruguaya sobre Venezuela a través del Mercosur, otorgando el consenso necesario para aplicar una suspensión al país caribeño tras considerar que había ocurrido una “ruptura democrática”, y la búsqueda incesante por abrir nuevos mercados con herramientas como tratados de libre comercio generaron molestias y críticas, principalmente de los sectores más alineados a la izquierda. El blanco de casi todas ellas ha sido el canciller Rodolfo Nin Novoa que ha buscado hacer equilibrio entre la postura del gobierno, la presión internacional y la de su propios partido. Ese equilibrio ha derivado en declaraciones contradictorias sobre todo sobre la cuestión venezolana.

Luego que El Observador informara que Vázquez no asistirá el viernes a la cumbre del Prosur en Chile, un bloque sudamericano encabezado por Sebastián Piñera e Iván Duque que pretende reemplazar a la Unasur, el diputado socialista Roberto Chiazzaro publicó en su cuenta de Twitter que el bloque debería ser llamado “Pronorte” en referencia a su relación con Estados Unidos y que la “presencia de Guaidó, el autoproclamado presidente de Venezuela ha de ser el motivo de la no concurrencia de Tabaré”.

La invitación de participar en el Prosur le llegó a Tabaré Vázquez de manera formal por parte del gobierno chileno y también de boca de Mauricio Macri en el encuentro que ambos mantuvieron en Anchorena en febrero. Macri será uno de los participantes junto a Jair Bolsonaro, el paraguayo Mario Abdo Benítez, el peruano Martín Vizcarra y el ecuatoriano Lenin Moreno.

En un momento de especial susceptibilidad por la cuestión venezolana -y la grieta sudamericana en este tema-, Vázquez evitó la foto con los presidentes que no recogen la simpatía de las voces más radicales de su partido.

PRESIDENCIA

Pero la no asistencia de Vázquez no significa que Uruguay rechace el bloque regional. El subdirector de Asuntos Políticos de la cancillería, Daniel Castillo, asistió en febrero a reuniones técnicas preparatorias, según informó La Diaria, y el país puede sumarse una vez que se conozca el documento fundacional. De hecho, el vicecanciller Ariel Bergamino viajará en los próximos días a Chile para participar de las reuniones preparatorias y estará como observador en la reunión.

Respaldo por cese de Manini

Las críticas al Poder Judicial por parte de Manini Ríos colmaron la paciencia de Vázquez, que aprovechó una reunión que el general le había solicitado para comunicarle su salida. El presidente consideró los descargos escritos del excomandante como “absolutamente incompatibles” con el cargo que desempeñaba y ahora analiza volver a sancionarlo por grabar un video con el uniforme militar puesto y difundirlo a través de las redes sociales del Ejército. En el oficialismo consideraron que esta era la última provocación por parte del Manini Ríos, que quería convertirse en un caudillo militar. Por esta publicación, que fue borrada algunos minutos después, también puede ser sancionado el general Marcelo Montaner, que está encargado del despacho del comandante porque es jefe del Estado Mayor del Ejército.

La decisión del mandatario fue celebrada por todos en el Frente Amplio, que también destacaron el hecho que Vázquez haya llamado a Javier Miranda para comunicarle la información. La sinergia entre gobierno y bancada mejoró luego que Lucía Topolansky asumiera la vicepresidencia como han reconocido en el oficialismo. Raúl Sendic no asistía a las reuniones de coordinación de bancada y antes de renunciar Vázquez le había pedido mayor “productividad legislativa”.

Algunas horas después de conocerse la destitución de Manini Ríos, el presidente del FA emitió una declaración en la que reiteró “que es fundamental el respeto a la institucionalidad del país y su compromiso con la defensa de la misma" y expresó su “confianza en el Poder Judicial que garantiza el funcionamiento pleno de la República y el Estado de Derecho". Además, el FA destacó “la importancia de preservar la separación de poderes” y manifestó “que no se puede permitir ningún tipo de situaciones, declaraciones o acciones en detrimento de la institucionalidad del país".

Leonardo Carreño

Los cuatro precandidatos del Frente Amplio también respaldaron al presidente. El socialista Daniel Martínez dijo que tenía "todos los elementos y las potestades para tomar la decisión", mientras que Carolina Cosse eligió citar a José Artigas: dijo que el gobierno volvía a ser una garantía y que nada parecía “demasiado para evitar una retrogradación en la hermosa senda de la libertad”. Mario Bergara, en tanto, señaló que era “oportuna” y “acertada” la decisión y que la actitud de Manini Ríos de “intentar censurar al Poder Judicial es absolutamente inaceptable”, mientras que Óscar Andrade apuntó contra la oposición, cuestionó a quienes respaldaron al jefe del Ejército y dijo que no medían “lo grave” de sus declaraciones.

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