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2 de marzo 2023 - 14:22hs

En el mejor de los casos, la familia Beitón Verde cuando llegue el cierre de la presente zafra de producción frutícola habrá rescatado la mitad de la pera y el 30% de la manzana de su habitual producción anual de frutas, como consecuencia del impacto generado por una sequía que persiste y se suma a las que hubo en años recientes, agudizado eso por la última ola de calor.

Se trata de un típico emprendimiento familiar, en el rubro fruticultura, en un predio pequeño –de ocho hectáreas– ubicado en el paraje rural Las Violetas, próximo a la ciudad de Canelones.

Mikaela Beitón explicó que sus padres, Darío Néstor y Silvia, producen peras y manzanas que comercializan a pequeños comerciantes de la capital departamental y a un puestero que vende en ferias.

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Plantas de manzanas con daños por la sequía.

La sequía que se ha expresado este año desde la primavera, con un daño particularmente intenso en el sector granjero, sucede a otras que hubo en los tres o cuatro últimos años, según recuerda.

Además, este año se sumó una ola de calor con temperaturas del orden de los 40° C, durante todo un fin de semana, que fue como la gota que desbordó el vaso.

Por un lado, en el caso de la cosecha de pera, ya concluida, hubo una fuerte pérdida productiva y lo que se pudo rescatar fue de un calibre muy chico.

En el caso de la manzana, que se cosechará durante las próximas semanas, sucede lo mismo: se espera mucha pérdida y en lo que se pueda recoger calibres menores a los ideales, aunque las lluvias del sábado pasado tal vez colaboren en amortiguar ese problema, al menos un poco.

 

La ola de calor fue "la frutilla sobre la torta".

 

Primera evaluación

En un año “normal”, la producción de pera en este predio es de 10.000 kilos y con calibres grandes, con 100.000 kilos de manzana, también de calibres grandes.
Este año, dadas las dificultades ya detalladas, se lograron solo 5.000 kilos de peras de calibre chico y se esperan 30.000 kilos de manzanas de calibres chicos.

 

Además de la pérdida en frutas para comercializar, hubo una importante mortandad de plantas que, obviamente, dejarán de producir y obligarán a iniciar nuevas plantaciones, con los costos del caso y además un problema: no es un rubro en el que se plante y de inmediato se logre producción, para eso deben pasar varios ejercicios.

Por lo tanto, estima Mikaela (quien trabaja en Montevideo, en una empresa del sector de despacho de Aduanas), es probable que en el caso de este emprendimiento familiar, como sucede con otros afectados de un modo similar, haya que incorporar algún rubro que brinde una respuesta productiva corto plazo, como puede ser la producción de zapallitos.

En una situación también frecuente, Darío Néstor siguió el legado familiar, dado que el abuelo de Mikaela era granjero, con énfasis en los rubros ajo, cebolla y manzana.

En el caso del padre de Mikaela, cuando estuvo al frente de su emprendimiento optó por trabajar con manzanas y peras.

La sequía, dijo, es de tal relevancia y tan extendida que una suerte de lago artificial que hay en el predio, construido en 2009, quedó seco, pese a sus importantes dimensiones, con cinco metros de profundidad.

Temas:

granja Sequía emergencia agropecuaria Déficit hídrico Las Violetas en Canelones

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