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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante una conferencia de prensa (archivo)

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En México ya se perfilan los posibles candidatos del oficialismo para las aún lejanas elecciones presidenciales de 2024

Con bastante anticipación, distintas figuras del oficialismo y la oposición han comenzado a una competencia preelectoral en la que se destacan el actual canciller y la alcaldesa de la capital

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16 de septiembre de 2022 a las 11:38

Las elecciones presidenciales en México serán en julio de 2024, pero los mexicanos asisten ya a una pugna por la candidatura oficialista, en la que la alcaldesa de la capital Claudia Sheinbaum, aspira a convertirse en la primera presidenta de México con la bendición del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero Sheinbaum tiene un competidor en la figura del actual canciller Marcelo Ebrard, que apareció nombrado por AMLO en junio del año pasado cuando comentó, sobre futuros candidatos a sucederlos que había varios perfiles con posibilidades, como los de Sheinbaum, Ebrard, Clouthier y otros.

Pero una encuesta realizada en agosto por Buendía & Márquez, arrojó que los mayores porcentajes de reconocimiento entre la ciudadanía los tienen la alcaldesa y el canciller, éste último aventajándola por 68% de reconocimiento frente a un 53% de la funcionaria capitalina.

En cuanto a la opinión sobre los posibles candidatos, Sheinbaum recogió un 33% de imagen positiva y 13% de negativas frente a un 36% de positivas y 21% de negativas para Ebrard.

 Otra encuesta de la firma Enkoll difundida a fines de agosto muestra un resultado distinto, con la alcaldesa liderando cómodamente las preferencias sobre Ebrard, aunque otra de Poligrama señalaba a inicios de septiembre un empate técnico.

El veredicto saldrá en 2023 de una encuesta del partido Morena, amplio favorito para gobernar por seis años más y que celebra su congreso anual este fin de semana.

Cualquier persona puede escribirle por WhatsApp a Ebrard, de 62 años, desde que difundió su número en Twitter para atender consultas, y ver videos de TikTok en los que difunde de buena gana memes o se declara fan del fenómeno juvenil K-pop BTS.

También pueden observar a Sheinbaum, de 60 años, en TikTok jugando al yo-yo y confesando a carcajadas haber sido la parlanchina de la clase, lejos de su habitual gesto circunspecto.

Si bien el presidente asegura que apoyará a cualquiera que resulte ganador, frecuentemente exhibe su simpatía por Sheinbaum, a quien describe como "incorruptible" y "con convicciones".

Ebrard, exalcalde de la capital mexicana, "sabe gobernar, es eficiente", pero "no es de la confianza íntima de López Obrador", perfila el analista Pablo Majluf. En cambio, Sheinbaum es "su incondicional", añade.

Con una oposición muy debilitada, el gran beneficiado de esta tempranera campaña es el mandatario -cuya aprobación promedia 61%-, pues marca la cancha con sus candidatos como únicos protagonistas que superan largamente a sus competidores en las encuestas.

La contienda no se limita a redes sociales. Sheinbaum, física de abuelos lituanos y búlgaros, promueve intensamente cada obra y evento al que asiste y viaja a otros estados invitada por gobernadores oficialistas.

"Se siente muy motivada por continuar la 4T (Cuarta Transformación) y ser la primera presidenta en la historia de México", comentó a AFP una fuente de su entorno, aludiendo al proyecto oficialista.

Según Enkoll, 82% de sus encuestados votaría por una mujer para presidenta, dato llamativo en un país cuyas costumbres a menudo son asociadas con el machismo.

Ebrard, de ascendencia francesa, sumó a su agenda diplomática publicitadas visitas al interior del país. En videos que comparte en tiempo real se le ve desde cortando maguey en un pueblo tequilero, hasta bailando danzas típicas en Bolivia.

"Quien dio el banderazo de salida" a esta disputa fue el propio AMLO, señala Bravo Regidor, para quien la movida funciona además como distractor de las debilidades del primer gobierno izquierdista de México.

En México, la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional había instaurado la tradición de que el presidente en turno designara a quien le sucediera en el puesto y dicho personaje se mantenía como una incógnita hasta el momento en el que el mandatario federal decidiera revelar al “tapado”, pero el año pasado AMLO dijo “ya no hay tapados, yo soy el destapador y mi corcholata favorita va a ser la del pueblo”. Corcholata es la tapita de las gaseosas y AMLO usó la palabra para indicar que, desde ahora, quien “destape” la candidatura será la decisión popular.

Si bien AMLO ha dicho que se jubilará de la política cuando entregue la banda presidencial, los analistas creen que hablar de las candidaturas con tanta antelación es una forma de prolongar su influencia más allá de 2024, ya que en México no existe la reelección.

AMLO podría ejercer el poder que le otorgan su popularidad y carisma si después de él llega una presidenta o presidente débil que necesite apoyo, que no tenga bases propias o suficientes para disputarle alguna decisión", considera el ensayista político y periodista Carlos Bravo Regidor.

 (Con información de AFP)

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