El proyecto de recría de hembras que impulsó el Instituto Plan Agropecuario (IPA) alcanzó muy buenos resultados reproductivos, con 80% a 90% de preñeces y bajo porcentaje de pérdidas. En promedio, los 15 productores que participan en todo el país entoran 70% de las vaquillonas y el resto lo venden como refugo al destete o lo recrían para venderlo luego, reveló a El Observador Agropecuario el responsable para la región norte del país, Juan Andrés Moreira.
Lo hace con un pequeña área mejorada –6% de una superficie de 1.200 hectáreas–, clasificando los ganados que son de raza Hereford y asignándole comidas a las categorías de menor peso, lo que posibilitó que llegaran con pesos parejos al momento del entore.
Lo importante es el buen uso de la balanza y de la clasificación, lo que permitió hacer un trabajo de manejo sobre las vaquillonas más livianas y logrando que los lotes llegaran parejos al momento del entore. Es un establecimiento que está en proceso de mejora, con problemas de peso al destete, que se considera que es bajo, y lo importante es ver las decisiones que adopta.
Tiene el área mejorada mencionada y en función de eso se busca el objetivo de llegar con la mayor cantidad de hembras al entore. De hecho lo ha logrado, incluso este año ingresó toda la generación de hembras al sistema de entore, siendo fundamental la recría para lograr ese objetivo. En ese predio se pudo demostrar que con una buena recría de las vaquillonas se logra un buen peso y desarrollo al momento del entore. Esto tiene luego una gran influencia en la performance reproductiva. En la explotación lanar opera con un ciclo completo con raza Merino Australiano, produciendo lanas finas.
Premio Morosoli para Gabriela Bordabehere
Uno de los premios Morosoli 2014 –instituido por la Fundación Lolita Rubial– fue entregado el 6 de diciembre pasado a la administradora del establecimiento La Soledad Sociedad Civil, Gabriela Bordabehere, por su trayectoria como productora y como persona. Ingresó a la actividad ganadera a partir de 2003, al producirse el fallecimiento de su esposo Alejandro Maranges, quien administraba el establecimiento en ese momento y se convirtió en una productora exitosa.
En diálogo con El Observador Agropecuario, Bordabehere recordó que ingresó a esta actividad que desconocía por completo y que gracias al apoyo de los técnicos del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y del Instituto Plan Agropecuario (IPA), pudo poner en práctica todo lo que le recomendaron. “También fue valioso el aporte de mis colaboradores, que hace 20 años que están trabajando en la firma y que tenían ganas de crecer y aprender conmigo”.
El establecimiento ya venía con buenos indicadores reproductivos desde hace 10 años con más del 90% de preñez. Sin embargo, este proyecto les permitió sistematizar el trabajo. “No irnos del camino, poder afirmar que esto es lo que debemos seguir haciendo”. Gabriela es mamá de Florencia (23) y Santiago (21), estudiantes de agronomía y de veterinaria, respectivamente. La senda está trazada.