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Carballo cumple en 2021 treinta años de su estreno formal en televisión, y diez como conductor de Algo Contigo

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Luis Alberto Carballo: "En Uruguay nos cuesta decir que miramos Tinelli, programas populares que nos entretienen"

El conductor habla sobre el vínculo de los uruguayos con los chimentos, su rol en la televisión, y como ha cambiado el medio en los últimos años

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29 de agosto de 2021 a las 05:05

Luis Alberto Carballo (53) siempre supo que quería entretener. Que quería estar en un escenario o en un estudio de televisión cumpliendo ese cometido. De adolescente, se sentaba con su padre a mirar El show del mediodía, y se acuerda que una vez, señalando a Cacho de la Cruz, le dijo: “Quiero hacer lo que hace ese hombre”.

A los 21 años estaba trabajando en Cacho Bochinche, al lado de su ídolo, con el que venía de hacer teatro. Su rol consistía en meterse adentro de un traje de oso, y antes de que el programa fuera a la pausa, llevar dos vasos de refresco, darle uno al conductor, y brindar con él.

Su debut televisivo a cara descubierta —más peluca y vincha— fue en 1991, con El rato de Charoná. Fue un rol popular, sí, pero para el público era difícil de despegarlo del indio. “Yo empecé a ser Luis Alberto Carballo después de Récord Guinness, en el 2001”, cuenta, sentado en una oficina de Canal 4, su hogar profesional desde hace 15 años. Aclara, de todos modos, que despegarse de Charoná fue un proceso que no sufrió. "Estaba bueno que te reconocieran, y yo digo que una de mis mejores épocas en televisión fue la de Charoná, en todo sentido. En el aprendizaje, porque ahí aprendí a pararme en un estudio. En lo económico, que era buenísimo, y en el fogueo, ya que conducía un programa”.

Este año, además de cumplirse treinta años de ese salto a la popularidad, se cumplen diez del inicio de Algo Contigo, el programa “chimentero” que no empezó como tal y en el que los canales no confiaban cuando él lo ofrecía. Y, además, tiene también un trabajo nuevo: es uno de los conductores de Vamo’ arriba que es domingo, una continuación del programa matinal de Canal 4 Vamo' arriba, que va de lunes a viernes.

¿Qué lugar crees que tenés hoy en la televisión?
Siento que a pesar de estar hace tantos años, todos los días pago derecho de piso. Aunque no lo pagues para la empresa, lo pagás para vos mismo. Y está bueno, porque te esforzás un poco más, y tratás de hacer las cosas mejor. El lugar que tengo acá es divino, porque es lo que me hacen sentir: que soy de la casa, y que cuentan conmigo para proyectos.
¿Cómo llegaste a esa conclusión sobre el derecho de piso?
Te pasa sin querer. Llega un día que te das cuenta. Yo siento que si algún día me descanso, la cosa no va a ir bien. Por eso siempre hay un esfuerzo y trato de buscar cosas nuevas, que no siempre logro. Pero lo intento.

Carballo es conductor del flamante Vamo' arriba que es domingo

Carballo llegó a la televisión con un pasado en el Carnaval. Ese camino hoy es más común —ahí están Rafael Cotelo, Gastón “Rusito” González, Aldo Martínez, Marcel Keoroglian, Leonardo Pacella y Jimena Vázquez, entre otros—, pero cuando él lo caminó era mucho menos transitado.

Para el conductor, la clave es entender qué códigos cambian cuando se pasa de un ámbito a otro. “Si lográs ponerte el chip cada vez que hacés algo diferente, creo que mal no te va a ir”, considera.

Si bien por el momento no maneja un retorno al Carnaval, el deseo está. Ha tenido propuestas en los últimos años, pero su voluntad es que la vuelta sea en las mejores condiciones posibles. Nada de sumarse a un conjunto en enero, ni hacer todo a las apuradas. Aunque no le gusta ensayar, confiesa, si sale será con la preparación necesaria. Por ahora, los tiempos televisivos le hacen difícil el retorno.

Lo que también ve complicado es tener continuidad en televisión. Reconoce que lo ha logrado, pero también que lo tuvo más fácil porque, en su opinión, la televisión se convirtió en algo “mucho más terrenal”, en la que ya no predominan los tipos de traje y corbata.

“Creo que la mitad de los conductores que hoy estamos en televisión, hace 30 años no estábamos. Nos veían pasar por la puerta y nos decían '¿usted es proveedor?'. Era mucho más exigente y, ojo, no estoy hablando mal de esa generación de la que yo también soy parte, pero era otra televisión. Ahora es más accesible, se te abren las puertas, y el tema está en saber aprovecharlas”, dice.

Antes de su llegada a Canal 4, Carballo tuvo una oportunidad laboral en la otra orilla del Río de la Plata. Venía del final de Dale con todo y su salida de Canal 10, y de una bajada de su trabajo con la orquesta de Raúl Medina. Había, incluso, probado suerte con la instalación de un local gastronómico. En ese panorama, un amigo lo llamó y lo invitó a Buenos Aires. La propuesta: grabar cámaras ocultas para Marcelo Tinelli.

“En un momento me encantaba trabajar en Argentina, me decía ‘qué bueno estaría, es un mercado muchísimo más grande’. Por otro lado, en aquella época yo era más actor y cómico que conductor, entonces había más chances. Con la propuesta de Tinelli me servía la plata, estaba sin laburo, y me fui. Grabé treinta y pico de cámaras, y creo que salieron dos al aire. Fue un año que Tinelli iba a hacer, ponele, tres días de Bailando y dos de humor, y eso duró tres semanas; a la tercera dijo ‘solo Bailando’. Se habían grabado cientos de cámaras, gastaron un montón de plata, y el tipo dijo ‘no va’. Y no fue. Yo igual cobré todo”, comenta con una risa.

Luis Alberto Carballo en los pasillos de Canal 4

En su regreso a la televisión uruguaya, Carballo empezó a proponer una idea para un programa. Se llamaría Asuntos internos, y sería un programa sobre la farándula local. La respuesta era siempre más o menos la misma: “Estás loco, vamos a tener un juicio todos los días”. El espectro que sobrevolaba esas charlas era el del argentino Jorge Rial, y los canales locales no querían algo así. El conductor explicaba que no actuaría con la virulencia del hombre de Intrusos, pero no había caso.

Y ahí apareció Algo Contigo, un programa que durante sus primeras semanas tenía un perfil diferente, y que intentaba ocupar el lugar que había dejado vacante Omar Gutiérrez con De Igual a igual. Algo, que, reconoce Carballo, era imposible.

En este caso, la frase “no lo mira ni tu madre” era bastante literal. “No lo miraba nadie. Nadie”, rememora. “Le preguntaba a mamá ‘¿te gustó?’, y me decía ‘¿lo qué?’. Y un día le digo al productor, ‘nos va mal, no me gusta el programa que estoy haciendo, no me visto así, no hablo así’. Y él, con mucha buena onda, y creo que como me vio tan convencido, me dijo ‘hacé lo que vos quieras’. Al otro día me vestí de otra manera, hablé de otra manera, y nos empezamos a ocupar del espectáculo."

El empujón final fue la primicia de la cancelación del casamiento entre la modelo argentina Zaira Nara y el futbolista de la selección uruguaya, Diego Forlán.

Fue un anuncio que dieron por error. El programa recibió el dato de parte de un televidente a través de Facebook. Faltaban 40 días para el mediático enlace y Carballo, que desde un primer momento apostó por corroborar todos los datos que llegaban por respeto a los involucrados, prefirió aguantarlo hasta que pudieran chequearlo. Ese día, al final de la emisión, el conductor tiró el adelanto. “Estén atentos, porque estamos chequeando una noticia que es una bomba, de una pareja que se está por casar y parece que no lo va a hacer”. Natalie Yoffe, integrante del panel, había llegado tarde ese día, y se perdió la reunión de producción. Sin saber del pedido del conductor, dijo enseguida: “Zaira y Diego”.

“Yo me quería matar”, recuerda Carballo. “Si le decía que ellos no eran, quedaba raro. Y entonces quedó por esa. Me despedí y el programa terminó, pero habíamos dado la primicia. Y ahí empezaron a levantarnos desde Argentina. Hacía dúplex con Viviana Canosa todos los días, me llamaba José María Listorti, una locura. Y creo que fue un empujón”.

¿El episodio de Diego Forlán y Zaira Nara fue para ustedes como decir “acá se puede hacer un programa asÍ”?
Sí, con respeto. En diez años tuvimos un solo problema, que creo que la persona que hizo el juicio —la sexóloga Carolina Villalba— se equivocó, lo podría haber resuelto con una llamada telefónica y una aclaración, pero bueno, consideró hacer otra cosa. Tratamos siempre de hacer las cosas con cautela. Nos enteramos de un divorcio y llamamos, preguntamos "¿querés contar que te divorciaste?". Si nos dicen que sí, lo decimos, si nos dicen que no, no decimos nada, no nos va a cambiar la vida. Tenemos anécdotas de gente que nos llamó, en una buena, porque creía que íbamos a contar algo, y les aclaramos que sin su permiso no decimos nada. O nos piden que aguantemos hasta que le puedan contar a algún familiar y que no se enteren por nosotros. Así es como creo que hay que hacerlo acá.
¿Dónde ponen el límite con estos temas?
Es según el caso. Si es una separación hay que respetar a las personas, y si hay niños en el medio más todavía. Si hay algo en lo que estén involucrados chicos, acá no va. Seguro. Y después tratamos de respetar la intimidad de las personas. Nos mandan cualquier cosa. Ahora achicaron un poco porque se dieron cuenta de que no tiramos todo lo que traen. Chequeamos, consultamos. Nos han llegado, por ejemplo, mensajes de taxistas, "dejé a fulano en tal lado". En una época estuvo heavy. 

Ser el chimentero de la televisión uruguaya genera algunas situaciones curiosas. Una periodista puede llamar para pedir que aguanten un anuncio sobre su separación para que le pueda contar antes a su abuela. Un cocinero se puede enterar que el canal en el que trabaja compró un formato internacional de gastronomía por su programa. También puede pasar de estar en el supermercado y ver que en la pantalla del celular aparece un número desconocido, extranjero. Que del otro lado esté el arquero de la selección uruguaya de fútbol, llamando desde Turquía, para pedir que le avisen la próxima vez que se cuente que tiene novia nueva, porque su abuela se enteró así del romance.

Algo Contigo está al aire desde hace diez años, pero la pregunta sigue vigente: ¿hay farándula en Uruguay?
He tratado de mutar el programa, porque si hoy me preguntás qué es Algo Contigo, te digo que es un programa de interés general, al que vienen desde un grado 5 de medicina hasta un representante sindical, pero creo que hay farándula sí. Lo que pasa es que no la podemos comparar con Argentina. Si la comparamos no hay, pero acá hay gente famosa, gente conocida. Creo que somos el único programa en la historia de la televisión uruguaya que promocionó programas de otros canales. Y eso está buenísimo, sin abusar, porque tampoco se trata de publicitar todo el tiempo a los demás (risas). Pero farándula hay. No la podemos comparar porque somos muchos menos.
¿Tenemos otro carácter?
Sí. No digo que seamos ni mejores ni peores. A mí me gusta más como somos nosotros, aunque para mi negocio rendiría más lo otro. Somos más respetuosos. 
¿Cómo nos llevamos los uruguayos con el chimento? ¿Nos gusta más de lo que declaramos?
Hace poco publiqué un tuit, y la gente pensó que lo decía por mi programa, y en realidad no. Pero decía "me causa gracia cuando alguien quiere opinar de un programa y pone 'estaba haciendo zapping y justo en tal programa decían tal cosa'". Nos cuesta decir que miramos a Tinelli, que miramos Algo Contigo. Que miramos programas populares que nos entretienen. Creo que a la gente le gusta el chimento, es la vida misma. Dady Brieva me dijo una vez "yo miro a Jorge Rial, y acá te miraría a vos. Yo sé que el 50% de lo que ustedes dice está exagerado o es mentira" —con eso discrepé con él—, "pero como no sé qué parte es mentira y me divierte, lo miro". Creo que la televisión es eso, siempre creí y quise que la televisión sea entretenimiento. Obviamente, en estos tiempos la información es muy importante y tenés que incluirla. Pero cuando me siento a ver televisión, veo una película o algo que me divierta.

La información se ha sumado a Algo Contigo en los últimos meses, algo que Carballo adjudica a los hechos recientes, como la pandemia. “El desafío estaba en saber si la gente quería escucharlo de nosotros, en este programa. Y se superó, porque en los números nos ha ido bien. No descarto la posibilidad de que en un tiempo Algo Contigo vuelva a cambiar, porque esa es la ventaja del programa. Ha mutado bastante y ha tenido cintura”.

Carballo ve a la televisión uruguaya en un buen momento. Menos dependiente de los contenidos argentinos, con mucha producción local y con una apuesta por formatos internacionales que se ha traducido en un renovado interés del público.

“En algunos casos está desbalanceada por el tema del dinero, pero creo que la televisión uruguaya pelea todo el tiempo, que lucha por ganarse al público, que no es muy fácil porque el uruguayo es muy exigente”, dice sobre su medio de trabajo, en el que se ve cómodo y con ganas de seguir todo el tiempo que el público lo acepte.

¿Tenés previsto trabajar hasta determinado momento, o lo dejás más a criterio del público?
No tengo una edad marcada para irme. Un día Humberto de Vargas me dijo "mirá que a los 60 nos jubilan". Si es así, a mí me quedan seis años. Lo único que espero es no cansar, espero darme cuenta si eso pasa algún día. Porque esto es muy tentador, y cuando te acostumbrás a la exposición, le agarrás un gusto particular. Me encantaría retirarme bien, para irme a tirarme al sol, cosa que la veo complicada. Esa es la parte más complicada (risas).

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