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Felipe Carballo, el Mejor Jugador del Campeonato Uruguayo 2022 en la encuesta Fútbolx100

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Encontrar su lugar en la vida y en el fútbol: los secretos de Felipe Carballo para ser el mejor de Fútbolx100 en 2022

Supo ser eterno suplente en juveniles hasta que le cambiaron su rol en la cancha y saltó a Primera; a los 20 dio el salto a España, se fue lleno de ilusión, pero tocó fondo, y volvió a su club para iniciar a los 26 el vuelo más alto

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12 de noviembre de 2022 a las 05:02

Cuando mira por el espejo retrovisor de su carrera deportiva, Felipe Carballo (26 años), descubre que el camino fue largo, tedioso y sufrido. Que estuvo cargado de suspenso, de golpes, de sufrimiento, hasta que, finalmente, comenzaron a brotar las recompensas.

Tenía 22 años cuando empezó de nuevo. Después de ser un eterno suplente en las juveniles de Nacional, dar el salto a la elite de Europa y de tocar fondo en el fútbol español, al que llegó lleno de ilusiones.

Cuatro temporadas después de haber retornado a su casa y en plena madurez deportiva, no solo descubrió su lugar en la vida y en el fútbol, sino que en ese proceso que le fueron dejando las experiencias, fue elegido por la cátedra como el mejor jugador del Campeonato Uruguayo 2022 en la encuesta Fútbolx100 que tras cada temporada organiza Referí.

La de Carballo es una historia inspirada en golpes y reflejada en la superación.

El eterno suplente

Jugó al baby fútbol en Belgrano, en la canchita que el club tenía junto al Estadio Centenario. Llegó a Nacional a los 12 años y se fue transferido a Sevilla con 20. Durante mucho tiempo fue el hijo del profe de Nacional. Javier Carballo fue el preparador físico de Gerardo Pelusso. Por tanto, durante un tiempo los dos convivieron en la institución, uno en la elite del club, el otro en plena formación.

Felipe Carballo, el Mejor Jugador del Campeonato Uruguayo 2022 en la encuesta Fútbolx100

Su etapa de aprendizaje fue la más difícil. Hasta Cuarta división no jugó. Así lo vivió: “Muchas veces pensé en irme, porque por mis características físicas en juveniles no tenía lugar, era chiquito, flaquito y no me ponían. En Séptima jugué solamente dos partidos, en Sexta algunos más, igual que en sub 16. Recién comencé a jugar con continuidad en Cuarta, cuando pegué el estirón”, explica una etapa en la que el fútbol no fue todo lo que podía imaginar.

Sin embargo, se apoyó en la experiencia de su hermano mayor, Agustín, quien le lleva cuatro años y recorrió el mismo camino, hasta que dejó el fútbol.

Sin embargo, en esa etapa descubrió que aquellos que en Séptima división eran Messi, un día, luego de la maduración, dejarían de ser tal. Y aquellos suplentes eternos, recorrerían el camino inverso. Ese concepto se transformó en un objetivo.

Hasta Cuarta división jugó de enganche o de puntero. Un día faltó un volante, el entrenador lo puso de volante, se sintió cómodo, se destacó esa temporada y al año siguiente, para la 2015-2016, subió a Primera.

Felipe Carballo, el Mejor Jugador del Campeonato Uruguayo 2022 en la encuesta Fútbolx100

“Ocurrió todo muy rápido”, resume, pero no se detiene en los crecimientos, sino en la forma en que llegó a ese lugar.

“En un momento en juveniles pensé dejar Nacional. Hay mucha competencia en juveniles, también en Primera, porque este año jugué todos los partidos pero en la próxima temporada pueden traer a uno que es mejor que vos y cambia todo”.

“Viví el proceso de maduración en carne propia y tuve como ayuda la experiencia que atravesó mi hermano. Aprendí que mantenerse, ser constante y por más que no tengas la oportunidad, en algún momento va a llegar”, apunta.

Felipe Carballo, producto de la cantera de Nacional

Además, su padre, Javier, le marcó el camino. “Tengo la suerte de tener a mi padre profe. De los días en los que venía de entrenar en juveniles, semana tras semanas, sin jugar, y decirle: ‘¡Fuá, Papá! No tengo ganas de ir a entrenar’. En ese momento, él me alentaba y me explicaba por qué tenía que ir. ‘El día que te toque, tenés que estar preparado’. Es así. A veces es una oportunidad y si no la aprovechás vas para atrás y que venga el que sigue. Tenés que estar preparado para el día que te llamen, especialmente en Primera, y mucho más en Nacional".

Tocar fondo en España

En agosto de 2017 emigró a Sevilla. La joven promesa de Nacional, que había subido toda la escalera de juveniles y había debutado en Primera, daba el salto a Europa.

Eso que cualquier futbolista espera vivir como un sueño, para Carballo se transformó en pesadilla. Por todo.

Tenía 21 años y hasta mi viaje a España vivía con mis padres, no me hacía ni un plato de fideos, y de un día para el otro me enfrenté a una realidad para la que no estaba preparado”, dice.

Felipe Carballo, el Mejor Jugador del Campeonato Uruguayo 2022 en la encuesta Fútbolx100

Pasar a jugar en la filial en Segunda. Vivir durante semanas de una casa a la otra, con todas sus pertenencias en cajas sin desarmar, mientras resolvía los problemas de vivienda, en plena pretemporada de su equipo. Una fractura en el tobillo. Una lesión en la rodilla. La distancia de su familia y sus amigos, cuando hasta cruzar el océano su vida había transcurrido en un kilómetro a la redonda, en La Blanqueada, incluido los entrenamientos en juveniles, se transformaron en un golpe que lo lleno de experiencias que, años después, sellarían su madruez.

“Sentía que estaba preparado pero cuando llegué fue un golpe de realidad. Todo lo que me ocurría me consumía energía. No me sentía bien, no solo en la vida sino en el fútbol”, dice.

Allí empezó a reconstruirse. “A veces la vida te da golpes y hay que aprender de ellos. No puedo decir que estoy agradecido por lo que ocurrió, pero estoy feliz de que pude pasar por todo eso. En el momento la estaba pasando mal. Llegaba de la práctica, me tiraba en el sillón y me pasaba el día sin hacer nada, porque no tenía ganas de hacer nada, ni de mirar televisión. Llamaba por teléfono, y muchas veces terminaba llorando”.

Felipe Carballo, el Mejor Jugador del Campeonato Uruguayo 2022 en la encuesta Fútbolx100

Cuando imaginaba que había tocado fondo, aparecía algo nuevo.

El día más difícil fue cuando me fracturé. Estaba entrenando con el primer equipo, porque se liberaba un cupo y me iba a quedar allí. En la misma práctica que me dijeron eso, me fracturé el tobillo. Ese día me hicieron todos los estudios, me dieron muletas, pero no me dijeron más nada. Al otro día volví a entrenar, rengueando pero sin las muletas, porque quería jugar en Primera. No me iba a perder la oportunidad que se abría. Me vio el médico y me devolvió las muletas, me puso una bota y me dijo: ‘Vas a tener que estar unos meses afuera’. Fue un golpe a tierra. Si estaba pasando mal, imaginate en ese momento. Después de esas botas y esa muleta, era el fondo, fondo. Ahí ocurrieron cuatro meses en los que ni siquiera iba al club a entrenar. De la clínica a mi casa. Todos los días. No veía a mis compañeros. Para un jugador de fútbol estar lesionado es muy duro. Estar lesionado en otro país, sin ir a la cancha ni ver a tus compañeros de equipo, en ese momento no me sentía jugador de fútbol”.

Año 2022: el descubrimiento y el despegue

En enero de 2019 volvió a Nacional. Estuvo un año a préstamo. Renovó por seis meses más, en enero 2020, en las mismas condiciones, pero con la pandemia, extendieron otros seis meses y en enero 2021 firmaron por tres temporadas, hasta diciembre 2023.

Nacional le firmó un acuerdo a largo plazo porque lo quería consolidar como referente y como capitán.

“Me dijeron que apostaban a mi por el jugador y por la persona. Acepté esa responsabilidad. Estaba listo para quedarme 3 años, 5 años, 10 años o lo que fuera. Me gustaba ese rol importante que me daba el club. El hecho de mostrarle a un compañero nuevo lo que es Nacional, porque viví casi toda mi vida en el club. Me sentí preparado para eso. Es cierto que al principio me movió el piso y me ‘asusté’. También me cuestionaba si estaba listo para esa responsabilidad. Si estaba preparado, si me escucharían quienes llegaran al club. Con el paso del tiempo me di cuenta que podía y que lo que tiene uno son prejuicios”.

Carballo marcó el año 2022

¿Qué cambió en Carballo para que en 2022 se transformar en el mejor jugador del fútbol uruguayo? “Se lo atribuyo a un proceso que comencé en 2021, el hecho de disfrutar un poco más el fútbol y la vida. Hasta ese momento el fútbol lo transitaba con la presión y la obligación de que tenía que entrenar, tenía que estar bien, que si iba a un cumpleaños, la estaba pasando bárbaro, pero estaba mirando el reloj en todo momento porque a las 11 de la noche tenía que estar durmiendo. En mi cabeza estaba eso: que bien estaba pasando con mis amigos y mi familia, pero me tuve que volver. Me pesaba. No estaba en un lugar ni en el otro. Entonces empecé a descubrir que si un día me quería comer un asado al otro día no podía ir a entrenar con culpa. Cambié. Comencé a llegar con la sensación de haber disfrutado, qué bien la pasé, y al otro día me cuidaba”.

¿Cómo operó es cambio en su vida? “Lo hice solo. Hace tiempo fui a un coaching, y me habló del hecho de disfrutar del fútbol y del lugar en el que estaba, de estar en un vestuario con mis compañeros, de hacer actividad al aire libre. Como estaba acostumbrado a todo eso, no lo valoraba. Entiendo que la pandemia tuvo que ver en todo eso, porque a todos nos afectó y nos hizo meternos para adentro. Por eso, a partir de 2021 empecé a saber valorar los momentos”.

Carballo goleador

Explica que en su entrenamiento no cambió nada y que el único aspecto en el que trabajó más fue que en este 2022 empezó a buscar qué le faltaba en el campo y cómo debía mejorar.

“Miré muchos videos. En el club tenemos un videoanalista que nos mandaba las jugadas y trataba de mejorar con un profe que también llegó este año a Nacional, Rodrigo Miranda, quien fue muy importante en todo eso”.

En noviembre 2022 disfruta de su mejor momento futbolístico.

“No caigo todavía, aunque esta distinción me genera una alegría inmensa. Hace unos días, hablando con mi padre, me decía: ‘Aprovechá, disfrutá esto’. Él me baja a tierra. ‘Pasalo bien, aprovechá los premios, las entrevistas, porque no es algo que se te va a dar todos los años’. Y ahí te somete a un baño de realidad, en el que te das cuenta que este premio lo gana uno entre muchísimos jugadores, y que no es poca cosa lograr esto en el fútbol uruguayo, mucho menos en el año que jugó Suárez. Y ahí es cuando me detengo a pensar y digo: ‘¡Pah! Sí, tengo que disfrutarlo porque no me va a ocurrir siempre’”.

Carballo en acción

¿Por qué fue su mejor año? “Además de que acompañó todo el equipo, porque para que yo pueda andar bien tiene que rendir en gran nivel todo el equipo, porque yo no puedo agarrar la pelota, eludir a todo el equipo rival y hacer el gol, porque no es mi juego, pero como anduvimos todo bien, con esta edad, logré una madurez futbolística y personal que antes no tenía. Antes jugaba más a la pelota que al fútbol”.

¿Cuál fue el secreto de Nacional 2022? “El grupo humano. Es un grupo de buena gente. Gente que da para adelante, que es positiva, que están para ayudarte. Hubo varios compañeros que sufrieron temas personas, pero este grupo se comprometió con lo que le pasaba al otro, con un mensaje, con una ayuda al nivel que fuera. A lo largo de mi corta carrera estuve en muchos grupos y nunca me tocó vivir lo mismo que en este Nacional”.

Carballo y su ídolo Luis Suárez

¿Un momento de 2022? “La llegada de Luis (Suárez). Lo viví como un niño más. Fue un sueño jugar junto a mi ídolo. El día que llegó al vestuario en su presentación había mucho nerviosismo, ansiedad, nos pusimos todos en ronda y no volaba una mosca”.

Luego se transformaría en el chofer de Suárez. “Hice una linda relación con Luis. Por mis características, siempre fui una persona muy callada, tímida y reservada, y en los primeros días lo saludaba y no me animaba a acercarme a él. Sin embargo, Luis se acercó y fue como que con respeto construimos una linda amistad. Un día ocurrió un hecho anecdótico, que se transformó en cábala: ganamos un partido con un gol de él y como ese día lo había pasado a buscar de ahí en más, hasta el final de la temporada, tenía que pasarlo a buscar para ir a concentrar, con Pancho Ginella y Juanma Gutiérrez”.

El año lo cerró con su citación en la lista de 55 reservados para la selección, con la que entrenó durante dos semanas previo a la partida de la delegación al Mundial de Qatar 2022. “Todo esto que ocurrió fue para cerrar un año soñado”. 

Un año que tiene a cuatro Carballo campeones. Javier como preparador físico en Perú. Agustín, el mayor de los tres hermanos, de 30, campeón en la Liga Montevideo. Felipe, el segundo, campeón con Nacional y mejor jugador de Uruguayo 2022 en la encuesta Fútbolx100, y Mateo, de 18, campeón en la Liga Universitaria en Poco Sitio.

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