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Rudy Rodríguez en la actualidad, en el Complejo Pichincha

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Entrenó en un galpón lanero, sus padres no lo dejaron venir a Nacional y Peñarol por miedo a la dictadura y fue campeón con Defensor: la vida de Rudy Rodríguez

Se tenía tanta fe que firmó un súper contrato con Defensor, con el que fue campeón

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24 de septiembre de 2022 a las 05:02

Su nombre es Vicente Rudy Rodríguez. La maestra de primer año de escuela le llamaba “Vicentito”, pero el preparador físico Cono Caminatti le decía: “Que no le digan Vicente, que le llamen Rudy, es más corto y más contundente”. Desde entonces, aquel picante delantero fue y es Rudy Rodríguez. No sabe con certeza cuál es el origen del nombre y especula que tal vez, se trata de un diminutivo del alemán Rudolf o de Rodolfo.

Lo cierto es que como quería Caminatti, le quedó Rudy para siempre como primer nombre. Se recibió de tornero mecánico, como futbolista fue campeón Uruguayo con Defensor en 1976, campeón Panamericano con la selección en 1983 y como entrenador es uno de los más exitosos en divisiones juveniles. Actualmente, con casi 70 años, está jubilado pero sigue en actividad.

Autorización de sus padres

En la zona de la diagonal Gugliermetti, cerca de la actual terminal de ómnibus de Florida, nació Rudy Rodríguez. A dos cuadras de la sede del club River Plate y del campito donde comenzó a jugar al fútbol.

Defendió a River y pasó luego a Nacional de su ciudad, donde compartió equipo con Washington González -campeón de América y del Mundo con Nacional en 1980- y con el abuelo del actual futbolista tricolor Alfonso Trezza.

En la selección de Florida fue dirigido por Mario Patrón y entre 1972 y 1973 recibió el interés de los dos clubes grandes del fútbol profesional uruguayo para llevarlo. Pero era una época política convulsionada del país y sus padres no lo dejaron viajar a Montevideo. “Ellos estaban preocupados, había muchas dificultades, en el Interior se hablaba mucho de los enfrentamientos que había con la policía y no me dieron permiso”, recordó Rodríguez a Referí.

Defensor logró un 2-1 clave ante Peñarol en 1976; uno de los goles lo hizo Rudy Rodríguez

Más adelante, Cono Caminatti -entonces preparador físico de Defensor y también floridense- convenció a los padres de Rudy para que lo dejaran viajar a la capital y hacer una prueba en el conjunto violeta. También participó de las gestiones Mingo Legarburu, dirigente del club. Permaneció una semana y el 22 de marzo de 1974, pidió pase. Héctor “Cholo” Demarco fue el técnico que lo recibió.

Rudy tuvo que pedir autorización también en el taller donde trabajaba como mecánico tornero, oficio que aprendió en la UTU.

Desde que llegó a Montevideo y hasta que Defensor se coronó campeón uruguayo en 1976, vivió en la sede de la calle Jaime Zudáñez junto a Washington González, Freddy Clavijo y Gustavo Rodríguez, un jugador de Colonia.

“Al principio extrañaba mucho. Además, sufrí mucho el entrenamiento, necesité un período de adaptación. A veces jugaba los domingos y si tenía libre el lunes me iba a Florida. Tampoco es tan lejos, pero no había la tecnología de hoy para comunicarse”, señaló.

De todas formas, con el tiempo se fue adaptando a vivir en la capital. Para eso ayudó el trato que recibían en el club, donde además de los entrenamientos de fútbol también practicaban básquetbol, boxeo y a veces jugaban en la cantina al futbolito con los gurises que pasaban rumbo al liceo.

Rudy llegó directo al plantel de Primera división y según recordó, firmó desde entrada, uno de los mejores contratos que hizo a nivel local. “En primera instancia no llegamos a un acuerdo y me volví a Florida. A la semana me mandaron buscar y me hicieron otra propuesta: un sueldo base y una prima por asistencias como se decía en ese momento, que si yo jugaba los cuatro partidos del mes duplicaba o más el sueldo. Me tuve confianza de que iba a jugar y firmé. Jugué todos los partidos y ganaba casi como los jugadores de Defensor que integraban la selección”.

Gol de Rudy Rodríguez contra Wanderers en 1976

Sin la asesoría de un representante -en ese tiempo no había-, con el único antecedente de lo que ganaba en Florida como mecánico tornero, Rudy siguió los consejos de gente experimentada de su ciudad, como Humberto Lagos y Jorge Ferreri: “Tengo la enorme fortuna de que siempre me aconsejaron de la mejor manera. Después, di la cara para pelear por mi contrato”.

A la cancha, solo para jugar

Una anécdota de su época de estudiante marca claramente el deseo que tenía de llegar al fútbol profesional. El profesor de dibujo técnico de la UTU los llevó a los talleres Don Bosco de Montevideo para que observaran el sector de tornería. “Como buenos canarios, también fuimos a visitar el Parque Rodó y el Estadio Centenario”, contó Rudy. En el estadio el profesor hizo las gestiones para que los alumnos pudieran bajar a la cancha a sacarse fotos. Rudy fue el único que no bajó y era el único que jugaba al fútbol. Desde los 16 años ya integraba el primer equipo de River.

“Cuando el profesor me preguntó porqué no bajaba le dije que si algún día pisaba el campo del Centenario era para jugar, no para sacarme fotos. El lunes siguiente el director de la UTU de Florida me llamó a su escritorio para preguntarme lo mismo. El tema era comentario general” en la escuela.

Con el paso del tiempo cumplió el sueño. Pero para eso también ayudó su fuerza de voluntad. Además de los entrenamientos de fútbol que tenía con su equipo floridense y de trabajar en el taller, por las noches agarraba la bicicleta, la pelota, y se iba solo a correr, a tirar al arco bajo la luz de la luna y cuando llovía, un directivo del club que tenía una lanera, lo dejaba entrenar en el galpón.

El festejo del Profe De León, Gregorio Pérez y Rudy Rodríguez

“Hubo jugadores con más condiciones que yo no tuvieron la fortuna de llegar al fútbol profesional porque no fueron constantes en otros puntos que son fundamentales, como el entrenamiento y la disciplina dentro y fuera de la cancha”, dijo.

Permaneció en Defensor hasta 1977, por lo que participó activamente en la formación y consolidación del equipo que salió campeón Uruguayo en 1976, rompiendo la hegemonía que durante 44 años tuvieron Nacional y Peñarol. En 1975 lo dirigió Mario Patrón y en 1976 llegó el profesor José Ricardo De León.

“Se formó un grupo muy fuerte, convencido de lo que el profe quería y nos daba la confianza que se podía lograr el objetivo. Es justo reconocer también que, si bien un grupo de jugadores tuvimos la posibilidad de ponerle la frutilla a la torta y ser campeones por primera vez con un equipo en desarrollo, no podemos olvidar lo previo que hicieron otros jugadores, que marcaron el camino para llegar al título”, manifestó Rodríguez.

Dijo que De León “tenía una capacidad por arriba de la media y quien no tuvo a De León como entrenador se perdió de tener un grado 5. A veces por rendimiento, a veces por lesiones o por estrategia, rotamos y prácticamente tuvo participación todo el plantel. Como modo de ejemplo, muchos de los que integramos ese grupo en el futuro fuimos entrenadores, con matices, pero tuvimos una enseñanza muy grande. Muchas personas en su momento hablaban en contra del pressing y hoy es un destaque mundial, lo que marca que cada día que pasa es más grande la imagen del profe De León como entrenador”.

Casal, un cable pelado

En esa época compartió con Francisco “Paco” Casal: “Jugaba como lateral o volante, era delgadito y agresivo en la marca, siempre tuvo facilidad de palabra y memoria. A la vuelta del Franzini había un almacencito, que era un garaje y nos tomábamos una cerveza sentados en la vereda, eran otros tiempos; entonces iba Paco y hablábamos de fútbol. Él leía El Gráfico y al otro día te lo recitaba todos los detalles. Tenía una capacidad de retención impresionante. Era un cable pelado como le decíamos. Muy solidario con los amigos, con la gente del boxeo, siempre estaba con ellos, lo iban a ver a las concentraciones”.

En 1978 Rudy Rodríguez y Alberto Santelli se fueron al Junior de Barranquilla. “En ese momento estaba complicada la situación en Colombia, había comentarios de que el dinero que se destinaba al fútbol estaba respaldado por los narcos, pero nosotros como jugadores nunca tuvimos dificultades para nada”, explicó.

También, durante su trayectoria jugó en Deportivo Lara de Venezuela.

Sin Juegos Olímpicos

Cuando regresó de este país, en 1983, fue convocado por el Maestro Tabárez para la selección que ganó el Panamericano en Caracas. Sin embargo, aquella medalla de oro le dejó un sabor agridulce -que se sumó al del Preolímpico de 1976- porque luego Uruguay no concurrió a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles por decisión de la AUF.

“Tuve la alegría de haber clasificado a dos Juegos Olímpicos jugando como titular con la selección, pero no fuimos a ninguno de los dos”, expresó Rudy con resignación.

En 1976 integró el plantel celeste dirigido por Walter Brienza que obtuvo el segundo lugar del Preolímpico Sudamericano en Recife detrás de Brasil. En esa oportunidad, a Montreal concurrió Cuba en lugar de Uruguay. “Dijeron que no podíamos ir porque éramos profesionales, pero si el reglamento estaba escrito no tendríamos que haber ido a competir”. En aquella selección jugaron el arquero Rodolfo Rodríguez, Alfredo Cáceres, Horacio Italiano, Washington Olivera, entre otros.

La Asociación tendría que clarificar ese tema porque fue una injusticia, lo que logramos en el campo de juego no se supo defender en los escritorios. Un grupo de jugadores que hicimos el mayor esfuerzo y no tuvimos la recompensa”, indicó.

Plantel de Uruguay campeón Panamericano en 1983

También tuvo participación en cuatro partidos con la selección absoluta. En un amistoso contra Alemania lo marcó Berti Vogts. También enfrentó a Kevin Keegan, de Inglaterra. Y Jugó en aquel partido de 1976 contra Brasil en el Maracaná por la Copa del Atlántico, recordado porque Sergio “Colacho” Ramírez corrió a Rivelino hasta la boca del túnel y se armó una trifulca general.

“Después de una jugada entre ellos la cosa quedó medio picada. Cuando terminó el partido Colacho lo corrió a Rivelino. Salieron los suplentes de Brasil y se armó una pelea enorme. Inclusive participó gente que no tenía nada que ver, estaban como fotógrafos y eran guardaespaldas. Quedó como anécdota de lo que era el fútbol en ese momento. Había una agresividad muy superior a la que hay hoy en día, que con los medios tecnológicos se controla más. El temperamento a veces hace que se pierda el equilibrio emocional”.

Como futbolista se retiró en 1986, en Bella Vista, y el 19 de junio de 1987 comenzó la carrera como entrenador junto al profesor César Santos en la escuela de fútbol de Defensor Sporting.

En 1988 dirigió la Séptima división de Defensor, el primer año que se jugó en esa categoría. Salió campeón Uruguayo con la generación 1974, entre los que estaban Tabaré Silva, Alejandro Traversa y Gabriel Alvez.

Rudy y César Santos cuando empezó la escuela violeta en 1987

Más adelante dirigió a la selección uruguaya sub 17 en la que surgió Sebastián Abreu, a quien convocó desde Minas con muy pocos entrenamientos: ¿a ese flaco vas a llevar?, le preguntaron. Luego continuó su trabajo en la Universidad de Oita, en la isla de Kyushu, en Japón. En ese momento no había juveniles y se preparaba similar al básquetbol americano, las universidades surtían a los equipos. Regresó a Defensor a trabajar como encargado de la parte de fútbol y a dirigir Cuarta, Quinta y también Tercera en algún momento. Permaneció hasta 2006; desde ese año y hasta 2009 estuvo en River Plate.

Luego se incorporó a las formativas de Nacional y en 2018, luego de obtener la Copa Libertadores sub 20, se jubiló. Los años de tornero en Florida, más la actividad como director del departamento físico de Defensor Sporting -lo cumplía en paralelo con la dirección técnica- le sirvieron para conseguir la jubilación. Igualmente sigue en actividad, porque da una mano en la captación y colabora con los entrenadores de juveniles del club violeta, casi todos exjugadores suyos.

Su carrera
Después de jugar en River y en Nacional de Florida, llegó a Defensor en 1974. Fue campeón Uruguayo en 1976. En 1978 jugó en Junior de Barranquilla, regresó a Defensor, en 1982 jugó en Miramar, luego en Sud América y en 1983 se fue a Deportivo Lara de Venezuela. Tras ganar el Panamericano de 1983 con la selección retornó a Defensor y se retiró en 1986 en Bella Vista. En 1987 empezó como DT.
Las críticas al Defensor de 1976
Rudy Rodríguez recuerda las características del Defensor que ganó el Uruguay en 1976: “Nos decían anti fútbol, pero nuestro arquero jugaba parado en la medialuna. Entonces, ¿cuál era la capacidad de los que supuestamente jugaban tan lindo al fútbol que no lograban convertir? Las críticas que recibíamos tenían el destino de ensuciar nuestra imagen en beneficio de otros. La gran capacidad que tenía el profe De León para planificar y la parte psicológica,  nos preparó para poder soportar todas esas injusticias que a diario se leía y se escuchaba de mucha de la prensa. Tuvimos la suerte que Víctor Hugo Morales optó por seguir nuestra campaña y de alguna manera fue un respaldo hacia el equipo que salió a todas las canchas sin temor a nada. Había intereses en deteriorar la imagen de la institución”. 
¿Por qué no jugó en alguno de los clubes grandes?
El buen desempeño que tuvo Rudy Rodríguez durante su pasaje por Defensor despertó el interés de Nacional y Peñarol, sin embargo el pase nunca se concretó: “Hubo un momento en que los grandes estuvieron interesados tanto en mi como en Pichu Rodríguez, un gran amigo que se nos fue temprano de esta vida. Peñarol en dos ocasiones lo intentó, por lo que nos manifestaron. Pero Defensor ya había empezado con la política de no vender jugadores a equipos locales, con el argumento de que se producía una merma en sus filas y aumentaba el nivel competitivo del rival. Eso también nos generaba una compensación a la hora de arreglar un nuevo contrato con el club o alguna declaración en rebeldía, muy común en la otra época”, contó.
Su actividad actual en los violetas
“Acompaño a los cuerpos técnicos de juveniles de Defensor, a la mayoría de ellos los dirigí. Y por otra parte, en el área de captación, observamos jugadores en el Interior, donde tenemos muchos amigos que nos llaman, para ir incorporando al club. El objetivo es respaldar el trabajo de los técnicos”, contó el exdelantero.

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