En Tenemos que hablar de Kevin la premisa es la misma que hemos visto varias veces: la del niño malvado, el mismo que —ya sea por ribetes sobrenaturales o psicológicos— fuera Demian en la saga La profecía, o fuera El ángel malvado, en la piel de Macaulay Culkin.
Ese muchacho no está bien
Tilda Swinton es una madre con un hijo problemático, en un drama familiar